El presidente estadounidense fijó su meta sobre Irán como “ganar” y advirtió sobre acciones enérgicas si el régimen ejecuta a manifestantes.
Washington.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reveló este martes que el “objetivo final” de su administración respecto a Irán es “ganar”, al ser entrevistado por CBS News sobre la situación política y social que atraviesa el país persa.
Trump explicó que su meta de “ganar” se basa en su enfoque de resultados, enumerando una serie de operaciones militares y acciones internacionales que, según él, representan victorias para Washington, incluyendo la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, la operación en Siria que acabó con la vida de Abu Bakr al Baghdadi y la eliminación en 2020 del general iraní Qassem Soleimani.
Al ser consultado sobre qué significa “ganar” en el contexto de Irán, el mandatario estadounidense afirmó que su país no quiere que se repitan situaciones de violencia e indicó que considera prioritario evitar una escalada de represión contra los manifestantes que desde finales de diciembre han salido a las calles en distintas ciudades iraníes en medio de una crisis económica y un fuerte descontento social.
Trump también amenazó con “tomar medidas muy enérgicas” si las autoridades iraníes llegan a ejecutar a los manifestantes, en referencia a versiones de que podrían aplicarse penas de muerte por parte del régimen. Señaló que Estados Unidos observará de cerca ese tipo de acciones y que, en caso de que se materialicen, la respuesta estadounidense será contundente, aunque no especificó qué medidas concretas se podrían adoptar.
Asimismo, el presidente estadounidense dijo que hay “mucha ayuda en camino” para los ciudadanos iraníes, incluyendo asistencias de diferente índole, entre ellas económica, sin dar mayores detalles sobre los mecanismos o plazos en que se canalizaría dicho apoyo.
Las protestas en Irán, que comenzaron a finales de diciembre, se han producido en medio de una profunda crisis económica, una fuerte depreciación de la moneda nacional y extensas denuncias de represión por parte del régimen. Teherán ha acusado a Washington y a otros actores extranjeros de intentar instrumentalizar las manifestaciones como parte de una “guerra blanda”, advirtiendo enérgicamente contra la injerencia en sus asuntos internos.













