KIEV.- La economía de Ucrania atraviesa una de las fases más difíciles desde el inicio de la invasión rusa a gran escala, afectada por una combinación de ataques contra infraestructura y empresas, dificultades para exportar, escasez de trabajadores y mayores necesidades de financiamiento externo.
El Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD) rebajó esta semana su previsión de crecimiento real del Producto Interno Bruto ucraniano para 2026 desde 2.2 % hasta 1.5 %, una reducción de 0.7 puntos porcentuales respecto de su estimación de junio.
La institución atribuye el deterioro principalmente a la intensificación desde julio de los ataques rusos contra empresas, infraestructura energética, puertos del mar Negro y redes de transporte.
El BERD señala que el crecimiento económico fue prácticamente plano durante el primer semestre del año y considera que Ucrania ha pasado de una recuperación lenta a una situación próxima al estancamiento.
“El período más difícil de la guerra”
El diagnóstico coincide con un análisis publicado por The New York Times, que examinó el impacto que la prolongación de la guerra está teniendo sobre empresas, trabajadores, consumo y logística.
Dimitar Bogov, economista jefe del BERD para Europa Oriental y el Cáucaso, declaró al periódico que la combinación entre escasez de trabajadores y aumento de los bombardeos está llevando a Ucrania hacia “su período más difícil de la guerra” desde el punto de vista económico.
Bogov señaló que los hogares todavía conservan una capacidad de compra relativamente importante, pero las interrupciones de la actividad económica dificultan que ese dinero se transforme normalmente en consumo.
La frase constituye la evaluación del economista y no significa que el BERD haya declarado formalmente que 2026 sea el peor año económico de toda la guerra.
Crecimiento cero es un escenario, no la previsión oficial
Algunos economistas consultados por el New York Times consideran posible que Ucrania termine 2026 prácticamente sin crecimiento económico.
Pero esa proyección debe diferenciarse del escenario central de las instituciones multilaterales.
La previsión oficial más reciente del BERD continúa siendo un crecimiento de 1.5 % en 2026 y de alrededor de 2.5 % en 2027, este último condicionado a la recuperación de las principales rutas de exportación y a la evolución de la guerra.
Por tanto, una economía con crecimiento cero representa actualmente un riesgo planteado por algunos analistas, no el pronóstico institucional de referencia.
Ataques golpean empresas y logística
El deterioro no se explica exclusivamente por la destrucción física de instalaciones.
Ataques prolongados y alertas aéreas provocan suspensiones de jornadas laborales, interrupciones en comercios, dificultades para transportar mercancías y mayores costos para las empresas.
Reuters informó este mes que Rusia había intensificado ataques contra almacenes, estaciones de combustible, instalaciones industriales y cadenas logísticas, mientras Ucrania enfrenta limitaciones en sus sistemas de defensa aérea. Rusia sostiene que sus operaciones tienen objetivos militares y niega atacar deliberadamente a civiles.
El 25 de septiembre, ArcelorMittal anunció la paralización de la producción en la mayor planta siderúrgica de Ucrania después de cuatro ataques en cinco semanas, un nuevo golpe para un sector que antes de la guerra representaba una parte significativa de las exportaciones del país.
Cerca de US$10,000 millones en daños este año
El ministro ucraniano de Economía, Oleksandr Kravchenko, estimó recientemente que los daños sufridos por infraestructura y activos productivos debido a ataques rusos se acercan a US$10,000 millones durante 2026.
Aquí es necesario diferenciar dos conceptos.
Los aproximadamente US$10,000 millones citados por Reuters corresponden principalmente a daños sobre infraestructura y activos fijos.
El impacto económico más amplio —producción perdida, interrupciones laborales, problemas logísticos y bloqueo de puertos— ha sido estimado por funcionarios ucranianos en alrededor de 1.5 puntos porcentuales del PIB.
Por ello, ambas cifras no deben presentarse como si midieran exactamente el mismo tipo de pérdida.
Puertos del mar Negro se convierten en un problema central
Una de las principales amenazas para la economía ucraniana está en el comercio exterior.
El BERD señala que la intensificación de ataques contra puertos, buques e infraestructura del mar Negro ha reducido la capacidad del país para exportar granos, hierro, acero y otros productos básicos.
El banco estima que las exportaciones de cereales y oleaginosas podrían caer entre 50 % y 60 % durante el segundo semestre de 2026 si las interrupciones actuales persisten.
La Unión Europea mantiene rutas alternativas por carretera, ferrocarril y el río Danubio mediante los llamados Corredores de Solidaridad.
Sin embargo, estas alternativas no pueden sustituir completamente la capacidad de los puertos marítimos.
En julio, aproximadamente 80 % de las exportaciones ucranianas de granos, oleaginosas y productos relacionados seguían saliendo por el mar Negro, frente a alrededor de 20 % mediante los corredores terrestres y fluviales europeos.
No todas las exportaciones están cayendo
La afirmación de que las exportaciones de grano, acero y mineral de hierro han disminuido alrededor de un tercio desde el inicio de la guerra describe una comparación de largo plazo con los niveles anteriores a 2022.
No significa que todas esas exportaciones estén retrocediendo respecto de 2025.
De hecho, durante el primer semestre de 2026 las exportaciones ucranianas de maíz aumentaron 26.1 % interanual, mientras algunos productos siderúrgicos también registraron crecimiento.
En cambio, durante el primer trimestre las exportaciones de minerales y concentrados de hierro sí registraron una caída importante respecto al mismo período de 2025.
La situación comercial, por tanto, varía considerablemente según el producto y el período utilizado para comparar.
Reservas internacionales llegan a US$48,700 millones
Uno de los principales amortiguadores de la economía ucraniana continúa siendo el financiamiento exterior.
Las reservas internacionales del país se situaron en US$48,700 millones al comenzar septiembre, según datos del Banco Nacional de Ucrania.
El nivel es considerablemente superior al registrado poco antes de la invasión rusa a gran escala.
Al 1 de febrero de 2022, Ucrania tenía aproximadamente US$29,300 millones en reservas internacionales.
Sin embargo, el aumento no debe interpretarse como señal de que la economía real se encuentre actualmente más fuerte.
Las reservas se han sostenido en buena medida mediante financiamiento internacional, préstamos y asistencia de socios extranjeros, mientras el Banco Nacional continúa utilizando grandes cantidades de divisas para estabilizar el mercado.
Solo durante agosto, las reservas cayeron 5 %, desde aproximadamente US$51,200 millones hasta US$48,700 millones.
Ayuda externa sostiene estabilidad macroeconómica
El BERD considera que Ucrania todavía mantiene una relativa estabilidad macroeconómica gracias principalmente al financiamiento exterior adelantado por sus socios.
La propia institución ha movilizado alrededor de 10,800 millones de euros para Ucrania desde febrero de 2022, destinados a energía, infraestructura, seguridad alimentaria, comercio y apoyo al sector privado.
Este respaldo permite al Estado mantener servicios públicos, estabilizar el sistema financiero y compensar parcialmente la reducción de ingresos domésticos causada por la guerra.
La guerra consume cada vez más recursos fiscales
El problema es que el costo interno del conflicto continúa aumentando.
Reuters reportó que Ucrania gastó aproximadamente US$42,000 millones en defensa durante los primeros ocho meses de 2026, sin contar ayuda militar entregada directamente por sus aliados.
Durante el mismo período, los ingresos domésticos y el endeudamiento local generaron alrededor de US$39,000 millones, según datos presentados por la presidenta de la comisión presupuestaria del Parlamento, Roksolana Pidlasa.
La funcionaria estimó además que el costo diario de la guerra había aumentado hasta aproximadamente US$190 millones, frente a unos US$140 millones en 2024.
Eso aumenta la dependencia de Kiev de ayuda financiera externa.
Escasez de trabajadores limita la producción
Otro problema estructural es la falta de mano de obra.
Millones de ciudadanos han abandonado el país desde 2022, mientras cientos de miles de personas sirven en las Fuerzas Armadas.
El BERD identifica la escasez laboral como uno de los principales obstáculos para aumentar la producción, junto con los daños energéticos, la debilidad de la confianza empresarial y los problemas logísticos.
El resultado es un mercado laboral en el que algunas empresas encuentran dificultades incluso cuando existe demanda suficiente para sus productos.
Economía cayó 29.1 % en 2022, no 20 %
Otro dato que requiere corrección respecto de algunas versiones de esta información es la magnitud del colapso inicial de la economía.
El PIB real de Ucrania cayó 29.1 % durante 2022, el primer año de la invasión rusa a gran escala, según el Servicio Estatal de Estadística de Ucrania.
El Banco Mundial utiliza la misma cifra.
Por tanto, describir aquella contracción simplemente como “alrededor de 20 %” subestima significativamente la caída registrada.
La economía posteriormente volvió a crecer, pero aún funciona bajo restricciones extraordinarias derivadas de la guerra.
Rusia también enfrenta una guerra económica
El escenario descrito por el New York Times no ocurre únicamente en territorio ucraniano.
Ucrania ha intensificado ataques contra refinerías, instalaciones petroleras y otros activos económicos rusos, buscando afectar ingresos que financian el esfuerzo militar de Moscú.
Associated Press informó esta semana de nuevos ataques ucranianos contra refinerías rusas, mientras Rusia continuaba atacando infraestructura y objetivos económicos en Ucrania.
Esto ha llevado a analistas a describir la fase actual como una guerra de desgaste económico, en la que ambos países intentan debilitar la capacidad productiva y financiera del adversario.
El escenario para 2027 dependerá de la guerra
El BERD todavía proyecta crecimiento para Ucrania, pero sus previsiones están sujetas a una incertidumbre extraordinariamente alta.
Para 2027 calcula actualmente una expansión de aproximadamente 2.5 %, muy inferior al 4 % que esperaba anteriormente.
La recuperación dependerá particularmente de tres factores:
la evolución militar;
la recuperación de las rutas del mar Negro;
y la continuidad del apoyo financiero internacional.
En ese contexto, la advertencia de que Ucrania entra en su etapa económica más difícil no significa necesariamente que esté al borde de un colapso inmediato.
Los datos muestran una economía que conserva reservas importantes, financiamiento externo y sectores productivos capaces de adaptarse, pero que enfrenta un crecimiento cada vez menor, una infraestructura bajo presión, dificultades exportadoras y un costo fiscal de guerra creciente.












