La orden ejecutiva firmada por Trump elimina dos de los mecanismos más gravosos de la ley Graham: los aranceles del 500 % aplicables a productos de origen ruso y los aranceles secundarios de hasta el 100 % dirigidos a los principales compradores mundiales de energía rusa. El propio mandatario justificó la medida señalando que «la emisión de dicha exención en este momento redunda en el interés nacional de Estados Unidos».
Al responder una pregunta de periodistas, Trump subrayó el alcance global de su decisión. «Es una decisión muy buena. Será una decisión beneficiosa para el país y, a mi parecer, también para el mundo, ya que, en realidad, nos encontramos en un escenario global», afirmó el presidente estadounidense.
Impacto esperado en los mercados energéticos
La suspensión de los aranceles secundarios sobre compradores de energía rusa abre la puerta a una mayor oferta de hidrocarburos en los mercados internacionales. Los analistas señalan que una mayor disponibilidad de petróleo y gas de origen ruso podría ejercer presión a la baja sobre los precios del gasoil y otros combustibles derivados, lo que se traduciría en alivio para consumidores y sectores productivos en países importadores, incluida República Dominicana.
La ley Graham, impulsada en vida por el senador republicano Lindsey Graham —conocido por sus posiciones críticas hacia Moscú y fallecido recientemente—, había sido concebida para profundizar el aislamiento económico de Rusia. Su aplicación plena habría afectado no solo al comercio bilateral entre Washington y Moscú, sino también a terceros países que mantienen relaciones comerciales con Rusia en el sector energético.
Moscú celebra la medida como «momento histórico»
La decisión de Trump fue recibida con beneplácito en Moscú. El director general del Fondo Ruso de Inversión Directa y enviado especial de la Presidencia rusa, Kiril Dmítriev, calificó el paso dado por la Casa Blanca de «momento trascendental e histórico» a través de su canal de Telegram.
«Esta ley, que sufrió drásticas modificaciones negativas tras la muerte del senador Graham, podría haber paralizado la cooperación económica entre Rusia y Estados Unidos, causando graves daños, principalmente a la economía estadounidense y a los mercados globales», escribió Dmítriev, añadiendo que dicha cooperación «beneficia a ambos países, promueve la estabilidad económica mundial y sienta las bases para generar confianza y alcanzar una paz duradera».
Contexto: la ley Graham y las sanciones «infernales»
La legislación en cuestión fue impulsada por Lindsey Graham con el objetivo de endurecer las sanciones económicas contra Rusia en el marco del conflicto con Ucrania. La norma preveía castigos de gran envergadura no solo para empresas y ciudadanos rusos, sino también para gobiernos y corporaciones de terceros países que adquirieran energía rusa por encima de ciertos volúmenes, lo que generó resistencia entre aliados de Washington en Europa y Asia.
La orden ejecutiva de Trump no elimina la totalidad del marco sancionador existente contra Rusia, sino que exime del cumplimiento de las disposiciones más restrictivas contempladas específicamente en la ley Graham. La medida se enmarca en los esfuerzos diplomáticos de la administración Trump por reabrir canales de diálogo con Moscú y avanzar hacia un eventual acuerdo de paz en el conflicto ucraniano.
















