Trump hizo las declaraciones en una entrevista con Fox News este 25 de octubre. «Tenemos todas las instalaciones nucleares bajo vigilancia. Si se produce algún movimiento en ellas, sabemos exactamente qué hacer; pero no ocurrirá nada», afirmó el mandatario.
Las palabras del presidente estadounidense se producen en un contexto de confrontación directa entre Washington y Teherán, luego de que EE.UU. e Israel realizaran ataques contra infraestructura nuclear iraní en junio de 2025 y a comienzos de este año, según consigna la fuente.
Irán defiende su programa nuclear y eleva su capacidad defensiva
Irán ha sostenido de manera constante que su programa nuclear persigue fines pacíficos. El presidente iraní, Masud Pezeshkian, señaló ante la Asamblea General de la ONU que su país desarrolla tecnologías nucleares para «el progreso, no para amenazar a las sociedades con armas».
Pezeshkian subrayó que Irán no busca utilizar su poderío para ejercer hegemonía ni pretende garantizar su seguridad a costa de la inseguridad de otros. «Para defender nuestro país, no buscamos el permiso ni la aprobación de nadie», enfatizó el mandatario iraní.
En respuesta a las amenazas de Washington, el portavoz del Ministerio de Defensa de Irán, el general de brigada Reza Talei-Nik, informó el 6 de octubre que el país ha incrementado en 2,5 veces su capacidad de producción de armas y equipos de defensa durante los últimos siete meses, en comparación con el período previo al inicio del conflicto.
Teherán advierte con una «respuesta decisiva»
El portavoz militar iraní advirtió que cualquier nueva agresión o amenaza por parte de Estados Unidos e Israel recibirá una «respuesta decisiva» y generará «derrotas aún más contundentes». La declaración refleja el endurecimiento de la postura de Teherán frente a la presión exterior.
Irán denuncia que los bombardeos ejecutados por EE.UU. e Israel contra sus instalaciones, incluidas plantas nucleares, constituyen una violación del derecho internacional y del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP). Washington y Tel Aviv no han reconocido públicamente esa caracterización.
La tensión entre ambas potencias se mantiene elevada, con declaraciones que apuntan a una vigilancia permanente por parte de EE.UU. y a una postura de disuasión activa por parte de Teherán. La comunidad internacional sigue de cerca la evolución del conflicto nuclear, cuyo desenlace podría impactar la estabilidad regional y global.
















