Con 64.223.941 votos, equivalentes al 51,78% de los sufragios válidos, Lula da Silva superó a Flávio Bolsonaro, quien obtuvo el 48,22% de los votos (59.810.313 sufragios), según cifras oficiales del Tribunal Superior Electoral de Brasil (TSE). La jornada electoral estuvo marcada por la tensión durante el conteo, con momentos en que Bolsonaro llegó a aventajar a Lula antes de que los números se revirtieran definitivamente.
El resultado representa un giro respecto a la primera vuelta, celebrada el pasado 4 de octubre, cuando Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los votos frente al 45,16% alcanzado por Lula.
Una tendencia electoral rota desde 1989
Con esta victoria, Lula rompió la denominada «maldición de la primera vuelta», una tendencia que no se había quebrado desde 1989, año del retorno a la democracia en Brasil. Desde entonces, ningún candidato que había quedado en segundo lugar en la primera ronda había logrado revertir el resultado en el balotaje.
El triunfo en el balotaje también reedita una de las trayectorias políticas más singulares de América Latina. Lula había perdido tres elecciones presidenciales antes de ganar su primera presidencia en 2002: una frente a Fernando Collor de Mello (1989) y dos ante Fernando Henrique Cardoso (1994 y 1998).
De obrero metalúrgico a presidente por cuarta vez
Nacido en Caetés, entonces distrito de Garanhuns, en el estado de Pernambuco, Lula creció en medio de privaciones materiales. Su familia se trasladó a São Paulo en busca de mejores oportunidades, donde trabajó como limpiabotas desde los ocho años. A los 14 ingresó a una fábrica de tornillos y optó por una formación técnica que lo llevó a la industria metalúrgica, donde en 1964 perdió el dedo meñique de su mano izquierda en un accidente laboral.
Su activismo sindical comenzó a finales de la década de 1960, durante la dictadura militar, y en 1975 ya ocupaba puestos de dirigencia en el movimiento obrero, donde organizó huelgas masivas que fueron reprimidas por el régimen. En 1980 fundó el Partido de los Trabajadores (PT).
Primeros mandatos y el escándalo Odebrecht
Durante sus primeras dos presidencias, iniciadas en 2002 y 2006, Lula implementó programas sociales orientados a reducir la pobreza y la desigualdad, acompañados de respaldo a la industria local y un reposicionamiento de Brasil en el ámbito internacional. Al concluir su segundo mandato, le cedió el paso a su exjefa de gabinete, Dilma Rousseff, quien ganó las elecciones y continuó el proyecto político del PT.
A mediados de la década de 2010, el PT enfrentó el megaescándalo de corrupción Odebrecht, proceso que derivó en el encarcelamiento de Lula, declarado posteriormente como el resultado de un proceso judicial viciado, según la fuente.
Tercer mandato y campaña soberanista
Su tercer mandato estuvo marcado por el enfrentamiento con el bolsonarismo —que, según la fuente, intentó un golpe de Estado a inicios de 2023— y por tensiones con Estados Unidos, incluida la imposición de aranceles a productos brasileños. Lula respondió con un discurso de corte soberanista, eje central de su campaña electoral, que junto a los resultados sociales de su gestión le aseguraron ahora el regreso al Palacio de Planalto por cuarta ocasión.














