Washington, Estados Unidos.– El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció este viernes un acuerdo con su homólogo ruso, Vladímir Putin, mediante el cual Rusia comenzará a suministrar grandes volúmenes de diésel a Estados Unidos y al mercado internacional, en momentos de fuerte presión sobre los precios de los combustibles.
Trump aseguró que, tras una conversación telefónica que calificó de “muy exitosa”, Moscú acordó suministrar más de 300,000 toneladas métricas de forma inmediata, otras 500,000 toneladas durante noviembre y un millón de toneladas posteriormente.
El mandatario agregó que Rusia podría colocar otros tres millones de toneladas en un período relativamente corto, aunque condicionó esa parte del acuerdo al estado y capacidad de sus refinerías, varias de las cuales han sido afectadas por ataques ucranianos.
Si todos los volúmenes anunciados llegan a materializarse, el suministro podría ascender a aproximadamente 4.8 millones de toneladas de diésel.
Estados Unidos flexibiliza sanciones para permitir las operaciones
El anuncio político estuvo acompañado inmediatamente por una decisión regulatoria de Washington.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC) emitió este 9 de octubre la Licencia General 135, que autoriza operaciones relacionadas con la venta, entrega, descarga e importación de diésel de origen ruso, incluida su entrada a Estados Unidos.
La autorización estará vigente hasta el 7 de abril de 2027.
El documento representa una excepción temporal dentro del régimen de sanciones estadounidenses contra Rusia y permite transacciones que de otra manera estarían restringidas bajo las normas relacionadas con la guerra en Ucrania y otras medidas contra Moscú.
La licencia, sin embargo, no autoriza operaciones que impliquen debitar determinadas cuentas estadounidenses pertenecientes al Banco Central de Rusia, el Fondo Nacional de Bienestar o el Ministerio de Finanzas ruso.
Un giro significativo en la política hacia la energía rusa
El acuerdo constituye un cambio importante respecto de la política que Estados Unidos ha mantenido durante años para reducir los ingresos energéticos de Rusia después de la invasión de Ucrania en 2022.
AP describió la decisión como una marcada modificación de la estrategia estadounidense hacia el sector energético ruso, mientras Financial Times señaló que Washington está permitiendo temporalmente que una mayor cantidad de combustible ruso vuelva a los mercados en respuesta a la crisis internacional del diésel.
El enviado especial ruso Kirill Dmitriev confirmó públicamente que se produjo la conversación y celebró la cooperación energética entre ambos países.
“La cooperación entre Rusia y Estados Unidos en diésel y energía beneficiará al mundo”, escribió Dmitriev tras la llamada.
Al cierre de esta publicación, el Kremlin no había difundido un desglose público tan detallado como el presentado por Trump sobre el calendario completo de las entregas.
Diésel estadounidense supera los US$6 por galón
El acuerdo se produce después de una fuerte escalada del precio del diésel en Estados Unidos.
Los datos oficiales de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) muestran que el precio promedio nacional del diésel para carretera alcanzó US$6.529 por galón el 21 de septiembre.
Posteriormente comenzó a descender:
- 28 de septiembre: US$6.382 por galón.
- 5 de octubre: US$6.199 por galón.
Esto significa que los precios ya habían comenzado a retroceder antes del anuncio ruso, aunque continúan en niveles extraordinariamente elevados.
La EIA calculó que durante septiembre el diésel minorista promedió aproximadamente US$6.29 por galón, impulsado tanto por el aumento del petróleo como por mayores márgenes de refinación.
Precios mayoristas reaccionan inmediatamente
Los mercados reaccionaron rápidamente al anuncio.
Financial Times reportó que los futuros y precios mayoristas del diésel en Nueva York llegaron a caer alrededor de 4.5 % después de conocerse el acuerdo entre Trump y Putin.
La reacción refleja la expectativa de que una mayor disponibilidad de producto ruso pueda aliviar parcialmente un mercado caracterizado por inventarios ajustados, problemas de refinación y alteraciones en los flujos internacionales de energía.
Sin embargo, varios analistas advierten que todavía es demasiado pronto para determinar cuánto bajará finalmente el precio que paga el consumidor.
Trump promete una caída rápida de los precios
Trump sostuvo que el suministro ruso, combinado con otras acciones de su Gobierno, provocará un descenso importante de los precios.
El mandatario ha presentado el abaratamiento del diésel como una prioridad especialmente para agricultores, ganaderos y transportistas, sectores intensivos en consumo de combustible.
Washington ya había adoptado otras medidas.
El 5 de octubre Trump firmó una orden destinada a facilitar temporalmente el uso de determinado diésel teñido normalmente reservado para usos fuera de carretera, además de ordenar medidas fiscales para aliviar los costos del combustible.
Estados Unidos también presionó a sus aliados del G7 para liberar reservas de emergencia.
¿Bajará realmente el diésel de manera drástica?
La respuesta todavía no está clara.
La incorporación de hasta 4.8 millones de toneladas supondría una cantidad relevante de combustible, pero una parte sustancial del volumen anunciado sigue siendo condicional.
Trump especificó que los tres millones de toneladas adicionales dependerán de la situación de las refinerías rusas.
Esto es importante porque la infraestructura petrolera rusa ha sufrido daños durante la guerra con Ucrania.
Analistas citados por The Washington Post señalaron además que los primeros suministros representan una proporción relativamente pequeña del consumo y déficit internacional, por lo que podrían ayudar a moderar precios sin necesariamente provocar por sí solos una caída extraordinaria.
La afirmación de Trump de que los precios caerán rápidamente debe considerarse, por tanto, una previsión del mandatario y no un resultado garantizado.
La afirmación sobre el “control total” de Ormuz
Trump también atribuyó sus expectativas de reducción de precios al supuesto “control total” estadounidense sobre el estrecho de Ormuz.
Esa formulación corresponde a la caracterización política del propio mandatario.
El estrecho constituye una ruta marítima internacional estratégica por donde circula una proporción significativa de las exportaciones mundiales de petróleo y combustibles.
Por ello, resulta más preciso señalar que Estados Unidos mantiene una presencia militar y capacidad operativa considerable en la zona que afirmar como hecho independiente que Washington posee jurídicamente el “control total” del estrecho.
Crisis de Irán agravó presión energética
La situación internacional del combustible se ha deteriorado durante 2026 debido a las alteraciones provocadas por el conflicto con Irán y las restricciones que han afectado el transporte marítimo y la disponibilidad de productos refinados.
Los elevados precios llevaron recientemente al G7 y otros socios a anunciar la liberación de 100 millones de barriles de petróleo y productos de reservas de emergencia, con especial atención al diésel.
La crisis energética también ha obligado a Washington a recurrir a una combinación poco habitual de medidas: reservas, flexibilización fiscal, cambios regulatorios y ahora importaciones rusas.
Acuerdo genera tensión por guerra en Ucrania
La decisión estadounidense también tiene implicaciones geopolíticas.
Ucrania ha cuestionado la flexibilización de las restricciones energéticas porque las exportaciones de hidrocarburos representan una fuente importante de ingresos para Rusia.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, criticó el acuerdo y sostuvo que facilitar nuevas ventas rusas debilita la presión económica sobre Moscú mientras continúa la guerra.
Washington enfrenta así dos objetivos potencialmente contrapuestos: intentar limitar financieramente a Rusia y, al mismo tiempo, aumentar rápidamente la oferta mundial de diésel para reducir precios internos.
Elecciones de noviembre añaden presión
El anuncio se produce a menos de un mes de las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre, en las que estarán en juego el control del Congreso y numerosos cargos estatales.
El costo de la energía se ha convertido en un asunto relevante para hogares y empresas, especialmente por su efecto sobre transporte, agricultura y precios de otros productos.
Trump ha colocado la reducción del diésel entre los principales argumentos económicos de las últimas semanas.
Un acuerdo importante, pero todavía sujeto a ejecución
Lo confirmado hasta ahora es que Washington emitió formalmente la autorización necesaria para que las transacciones con diésel ruso puedan realizarse y que Trump anunció un cronograma inicial de suministros tras conversar con Putin.
El mercado reaccionó con una reducción inmediata de precios mayoristas.
Sin embargo, todavía falta comprobar cuánto combustible llegará efectivamente, qué proporción terminará en Estados Unidos frente a otros mercados y cuál será el impacto sostenido sobre los precios minoristas.
Por ello, la posibilidad de hasta 4.8 millones de toneladas debe presentarse como el volumen máximo anunciado, no como una entrega ya asegurada en su totalidad.









