Bolsonaro dirigió su misiva «al pueblo brasileño y a la comunidad internacional» y agradeció al presidente argentino Javier Milei «por su valentía, sentido de la justicia y legalidad», así como al presidente estadounidense Donald Trump y al «maravilloso pueblo» de ese país por acogerlo. La carta fue publicada el 28 de octubre de 2026 en sus redes sociales.
En el texto, el político ultraderechista calificó a Estados Unidos como «una tierra de libertades y de hermanos que comparten los mismos valores», y elogió a Trump como «un gran defensor de la libertad de expresión».
Las acusaciones sobre el resultado electoral
La pieza central del documento es la denuncia de fraude electoral. Bolsonaro señaló al actual presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE), Kassio Nunes Marques —a quien identificó como exabogado de Lula—, de haber autorizado la prórroga de la jornada comicial en varios municipios, decisión que, según él, permitió una «imposibilidad matemática»: que Lula sumara más de 10 millones de votos adicionales entre la primera y la segunda vuelta.
Sin embargo, el sitio de verificación de datos Colombia Check, citando datos del TSE, indica que durante esa prórroga solo votaron 34.330 personas, equivalentes al 0,03 % del total de votos escrutados. Esa cifra resulta insuficiente para alterar un resultado en el que Lula se impuso con más de 4,3 millones de votos de diferencia, según la misma fuente.
Bolsonaro también arguyó que la decisión del Supremo Tribunal Federal (STF) sobre la prórroga llegó «después de concluido el plazo legal, cuando las urnas ya habían cerrado», lo que habría dejado a los electores «sujetos a reglas distintas». A ello sumó denuncias de «abuso de poder político y económico» y uso del aparato estatal en favor de la candidatura Lula-Alckmin, hechos que, sostuvo, justificarían la anulación de esa candidatura.
Moraes y la «persecución política»
El excandidato señaló directamente al magistrado del STF Alexandre de Moraes, a quien acusó de haber iniciado un proceso de «persecución política» horas después de que Bolsonaro declarara que no reconocería la victoria de Lula. Según relató, la orden de entregar su pasaporte fue el primer paso de lo que describió como «la maquinaria de persecución política del régimen».
Bolsonaro justificó su salida del país afirmando que enfrentaba «el manual clásico de cualquier golpe de Estado» y que la persecución comenzó contra su padre, Jair Bolsonaro, quien fue condenado por el magistrado Moraes a 27 años de cárcel por haber sido hallado culpable de intentar dar un golpe de Estado en enero de 2022. El excandidato insistió en que no existe ninguna orden de detención en su contra y calificó las medidas judiciales como una «caza de brujas» motivada políticamente.
Llamado a la comunidad internacional
Al cerrar su carta, Flávio Bolsonaro se comparó con figuras históricas como José Martí y Charles de Gaulle, reafirmó que se considera «el presidente electo» y anunció que liderará a la oposición brasileña desde el extranjero. Pidió a la comunidad internacional «no normalizar lo que está ocurriendo en Brasil» y advirtió que «su lucha por la democracia, la libertad y los derechos humanos apenas comienza».
La carta llega en medio de un momento de alta tensión política en Brasil y se produce después de que su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, recibiera una condena que lo inhabilita políticamente.












