Washington.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantiene abierta la posibilidad de ordenar acciones militares contra los hutíes de Yemen, en momentos en que el movimiento intensifica sus ataques contra Arabia Saudita y aumenta la presión sobre Washington para respaldar a uno de sus principales aliados en Medio Oriente.
Trump todavía no ha anunciado una decisión definitiva.
Preguntado sobre una posible participación estadounidense, el mandatario respondió recientemente que su administración estaba evaluando la situación y que tomaría una decisión rápidamente.
Posteriormente elevó el tono contra los hutíes, a quienes acusó de actuar “muy mal” y de intentar elevar los precios internacionales del petróleo mediante sus ataques contra territorio saudita.
También aseguró que “nunca olvidará” sus recientes acciones y dejó entrever que podría adoptar medidas después de las elecciones estadounidenses de medio término de noviembre.
Hasta ahora, sin embargo, Estados Unidos no ha anunciado oficialmente una nueva campaña militar contra el movimiento yemení.
Ataques contra Arabia Saudita aumentan la presión
La posibilidad de una intervención estadounidense ha ganado relevancia después de una serie de ataques con misiles y drones contra Arabia Saudita.
Uno de los episodios más graves ocurrió en el Aeropuerto Internacional Rey Jalid, en Riad, donde un ataque dejó al menos una docena de muertos y más de 300 heridos.
Entre las víctimas figuró un ciudadano estadounidense, un elemento que podría aumentar las presiones internas sobre la administración Trump para responder.
Los ataques han continuado durante los últimos días.
Este jueves, Arabia Saudita informó haber interceptado un misil de crucero sobre la región de Medina, mientras el conflicto también se extendía dentro de Yemen con nuevos ataques atribuidos a los hutíes contra posiciones vinculadas con el Gobierno reconocido internacionalmente.
Arabia Saudita busca mayor respaldo estadounidense
Riad mantiene una estrecha relación estratégica y militar con Washington y ha adquirido durante décadas grandes cantidades de armamento estadounidense.
La reciente escalada ha vuelto a colocar esa alianza en el centro de las decisiones de política exterior de Estados Unidos.
Arabia Saudita ya desarrolla operaciones militares contra posiciones hutíes y ha intensificado sus ataques después de las ofensivas contra aeropuertos e infraestructura petrolera.
Hasta ahora, Estados Unidos ha mantenido una participación más limitada, que incluye apoyo de inteligencia, mientras Trump evalúa si ampliar la intervención.
Hutíes amenazan con atacar intereses de EE. UU.
Una intervención directa estadounidense también tendría riesgos.
Mohammed al-Bukhaiti, integrante del buró político hutí, advirtió que el movimiento respondería de forma “rápida y dolorosa” si Estados Unidos se suma a los ataques sauditas.
El dirigente aseguró que los intereses estadounidenses en la región podrían convertirse en objetivos.
La amenaza eleva el riesgo de que una intervención inicialmente limitada desencadene una confrontación más amplia que involucre instalaciones estadounidenses en Medio Oriente y otras infraestructuras estratégicas.
Bab el Mandeb es clave para el comercio mundial
Uno de los principales factores que preocupa a Washington es la ubicación estratégica de Yemen.
Los hutíes operan cerca del estrecho de Bab el Mandeb, que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y constituye una de las rutas marítimas más importantes para el comercio entre Europa y Asia.
Durante el segundo trimestre de 2026 circularon por esa vía aproximadamente 8.1 millones de barriles diarios de petróleo y otros líquidos, según datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos.
Una interrupción significativa del tránsito podría obligar a más buques a rodear África por el cabo de Buena Esperanza, aumentando tiempos de navegación, costos de transporte y presiones sobre los precios internacionales.
Petróleo saudita también está bajo amenaza
La capacidad de los hutíes para alcanzar territorio saudita constituye otro factor de riesgo.
Los recientes ataques han afectado aeropuertos, instalaciones vinculadas con Saudi Aramco y otras infraestructuras estratégicas.
Arabia Saudita es uno de los mayores productores y exportadores mundiales de petróleo, por lo que una escalada que afecte de forma sostenida sus instalaciones podría tener consecuencias sobre los mercados energéticos internacionales.
Esta vulnerabilidad explica parte de la preocupación de Trump por el impacto que el conflicto pueda tener sobre los precios del combustible en Estados Unidos antes de las elecciones legislativas.
La experiencia militar de 2025 pesa sobre Washington
Estados Unidos ya realizó una amplia campaña de ataques contra posiciones hutíes entre marzo y mayo de 2025.
Esas operaciones golpearon instalaciones, radares, sistemas de armas y otros objetivos, pero no eliminaron la capacidad del movimiento para seguir utilizando drones y misiles.
El resurgimiento de los ataques durante 2026 demuestra que los hutíes conservan capacidades significativas pese a los bombardeos recibidos en años anteriores.
Analistas consideran que esta experiencia podría influir en los cálculos de Washington sobre los costos y beneficios de una nueva campaña.
Expertos cuestionan posibilidad de una victoria rápida
El académico John Mearsheimer, profesor de la Universidad de Chicago, sostiene que Estados Unidos difícilmente podría derrotar militarmente a los hutíes mediante ataques aéreos.
Su evaluación es que una nueva campaña podría provocar represalias contra Arabia Saudita y ampliar los riesgos para los flujos internacionales de petróleo.
Esta es una valoración analítica y no una conclusión compartida necesariamente por el Gobierno estadounidense.
Otros especialistas también señalan que el movimiento ha desarrollado durante años experiencia en guerra asimétrica y capacidad para operar bajo intensos bombardeos.
Un análisis reciente del International Institute for Strategic Studies destacó precisamente las dificultades que Arabia Saudita y otros actores externos han tenido para debilitar decisivamente a los hutíes mediante la fuerza militar.
Irán añade otra dimensión al conflicto
Trump ha sugerido que el reciente aumento de los ataques hutíes podría estar relacionado con Irán.
Los hutíes mantienen vínculos históricos y militares con Teherán, aunque el grado de control directo que Irán ejerce sobre cada una de sus decisiones constituye un asunto discutido.
Arabia Saudita también acusa al Gobierno iraní de fomentar la reciente escalada.
Teherán ha respaldado durante años al movimiento yemení, pero atribuir operaciones específicas a instrucciones directas iraníes requiere evidencia adicional.
Una intervención de Estados Unidos podría, por tanto, tener consecuencias más amplias en un escenario regional ya marcado por fuertes tensiones con Irán.
Trump enfrenta un dilema estratégico
La decisión coloca a Washington frente a dos riesgos distintos.
Si evita intervenir directamente, podría aumentar la percepción de vulnerabilidad de Arabia Saudita frente a los ataques hutíes y generar nuevas tensiones con Riad.
Si interviene, Estados Unidos podría abrir otro frente militar sin garantías de eliminar rápidamente la capacidad de ataque del movimiento y enfrentarse a represalias contra sus intereses y los de sus aliados.
A esto se suma el riesgo para el precio del petróleo, el tráfico marítimo del mar Rojo y la posibilidad de una mayor implicación iraní.
Por ahora, Trump ha endurecido sus advertencias, pero la Casa Blanca todavía no ha confirmado una orden para iniciar nuevos ataques estadounidenses contra Yemen.
La decisión que adopte Washington podría determinar si la actual escalada permanece concentrada entre los hutíes y Arabia Saudita o se convierte en un conflicto con una participación estadounidense mucho más directa.











