LA HABANA.- El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, respondió este martes a Donald Trump después de que el mandatario estadounidense utilizara su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas para endurecer su mensaje sobre la isla y afirmar que Washington busca un “cambio fundamental” en la situación cubana.
Díaz-Canel sostuvo a través de su cuenta en X que Trump recurre a la mentira para justificar la política estadounidense hacia Cuba y rechazó que la isla represente una amenaza para Estados Unidos.
“La mentira es el recurso de quienes se niegan a aceptar el derecho a la libre determinación del pueblo cubano”, afirmó el mandatario cubano.
La reacción se produjo poco después de que la delegación de Cuba abandonara el salón de la Asamblea General mientras Trump hablaba sobre el país caribeño. La salida de los representantes cubanos fue registrada durante la transmisión del discurso y confirmada por distintos medios.
Trump: Cuba es un “Estado absolutamente fallido”
Durante su intervención en Nueva York, Trump afirmó que su administración busca un “cambio fundamental” en Cuba y sostuvo que el Gobierno comunista enfrenta la mayor presión de su historia.
El presidente estadounidense describió a Cuba como un “Estado absolutamente fallido” y pronosticó que su sistema político “va a caer”.
Trump indicó además que el secretario de Estado Marco Rubio participa en contactos relacionados con Cuba, aunque durante el discurso no ofreció detalles sobre el alcance, participantes o estado de esas conversaciones.
La Casa Blanca había afirmado ya en febrero que Washington mantenía conversaciones con La Habana, aunque las relaciones entre ambos gobiernos han continuado marcadas durante 2026 por nuevas sanciones, amenazas arancelarias y profundas diferencias políticas.
Díaz-Canel rechaza acusaciones de Washington
Díaz-Canel respondió que Estados Unidos utiliza esas acusaciones para justificar lo que el Gobierno cubano denomina una “guerra económica” contra la isla.
La Habana emplea habitualmente el término “bloqueo” para referirse al conjunto de sanciones y restricciones estadounidenses, mientras que Washington y los documentos de Naciones Unidas utilizan principalmente la denominación de embargo económico, comercial y financiero.
El presidente cubano ha rechazado reiteradamente durante este año la afirmación estadounidense de que Cuba supone una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos.
Washington declaró a Cuba una “amenaza inusual y extraordinaria”
La controversia tiene un antecedente directo en una orden ejecutiva firmada por Trump el 29 de enero de 2026.
El documento declaró una emergencia nacional al considerar que las políticas y actuaciones del Gobierno cubano constituyen, según la administración estadounidense, una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos.
La orden estableció además un mecanismo mediante el cual Washington puede imponer aranceles adicionales a productos procedentes de países que vendan o suministren petróleo a Cuba.
Es importante precisar que la orden no establece automáticamente un mismo arancel para todos esos países: el Departamento de Comercio debe determinar primero si existe suministro de petróleo y posteriormente el Gobierno estadounidense decide si aplica gravámenes y en qué magnitud.
EE.UU. amplió las sanciones en mayo
La presión aumentó el 1 de mayo, cuando Trump firmó otra orden ejecutiva que amplió las sanciones contra funcionarios, entidades y personas que Washington vincula con el aparato de seguridad cubano, corrupción o violaciones de derechos humanos.
La Casa Blanca mantiene que sus medidas buscan presionar al Gobierno cubano y promover cambios políticos y mayores libertades en la isla.
La Habana, por el contrario, sostiene que las sanciones perjudican directamente a la población y restringen su acceso a combustible, divisas, alimentos, medicamentos y otros bienes esenciales.
ONU ha pedido reiteradamente poner fin al embargo
El embargo estadounidense continúa siendo objeto de fuertes divisiones internacionales.
En octubre de 2025, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó nuevamente una resolución pidiendo el fin del embargo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra Cuba.
La resolución recibió 165 votos a favor, siete en contra y 12 abstenciones.
Fue la trigésima tercera ocasión en que la Asamblea General reclamó el levantamiento de esas medidas.
Las resoluciones de la Asamblea General tienen carácter político y no obligan jurídicamente a Estados Unidos a modificar su legislación.
Expertos de la ONU también han cuestionado el impacto de las restricciones
Mandatos especiales de derechos humanos de Naciones Unidas han señalado durante 2026 que las restricciones al suministro de combustible y las sanciones extraterritoriales pueden afectar servicios esenciales en Cuba, incluidos electricidad, salud, transporte, agua y producción de alimentos.
En una comunicación dirigida a Washington, expertos de la ONU cuestionaron además si la orden ejecutiva estadounidense explicaba suficientemente cómo Cuba representa una amenaza para la seguridad nacional estadounidense. Esas observaciones reflejan la evaluación de los expertos independientes de Naciones Unidas y no una sentencia judicial internacional.
Una relación nuevamente marcada por máxima presión
El intercambio entre Trump y Díaz-Canel ocurre en un momento de fuerte deterioro de las relaciones bilaterales.
Washington ha reforzado durante 2026 las sanciones y mecanismos de presión económica, mientras el Gobierno cubano mantiene que no aceptará condiciones que considere contrarias a su soberanía.
Trump afirmó ante Naciones Unidas que espera cambios políticos en la isla y vinculó directamente a Marco Rubio con contactos sobre Cuba. La Habana respondió acusándolo de recurrir a falsedades para justificar las medidas estadounidenses.
La salida de la delegación cubana de la sala convirtió esas diferencias en uno de los momentos diplomáticos más visibles de la primera jornada del Debate General de la 81.ª Asamblea General de la ONU.









