NUEVA YORK.- La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, pronunció este miércoles su primer discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en esa condición, en una intervención centrada en el diálogo, las sanciones económicas, el sistema comercial internacional y el papel de la energía en la estabilidad mundial.
Rodríguez defendió desde el podio de Naciones Unidas que Venezuela mantiene como orientación el rechazo a la violencia y la búsqueda de soluciones mediante el diálogo.
La mandataria sostuvo que una paz “justa” y “duradera” requiere entendimiento entre las partes y presentó la negociación como alternativa frente a los conflictos internacionales.
Su intervención se produjo apenas un día después de mantener su primer encuentro presencial con el presidente estadounidense Donald Trump, en medio de un acelerado acercamiento diplomático y económico entre Washington y Caracas.
Rodríguez vuelve a cuestionar las sanciones
Uno de los ejes del discurso fue el rechazo venezolano a las sanciones económicas unilaterales.
Rodríguez sostuvo que esas medidas restringen libertades económicas y financieras y afectan las posibilidades de desarrollo de los países sancionados. Esa es la posición expresada por el Gobierno venezolano; Estados Unidos ha defendido históricamente sus sanciones como instrumentos de política exterior vinculados, entre otros asuntos, con gobernabilidad, seguridad y derechos humanos.
El mensaje llega, sin embargo, en un momento de cambio en las relaciones financieras internacionales de Venezuela.
El Fondo Monetario Internacional anunció en abril que retomó formalmente sus relaciones con el Gobierno venezolano encabezado por Rodríguez, después de que los contactos con Caracas permanecieran suspendidos desde 2019 debido a disputas sobre el reconocimiento gubernamental.
Critica funcionamiento del comercio internacional
Rodríguez también cuestionó lo que describió como un fracaso institucional del sistema global de comercio.
En su planteamiento, los mecanismos económicos internacionales deberían permitir que los países protejan y desarrollen su propia capacidad industrial en lugar de incentivar únicamente la deslocalización productiva.
La posición forma parte de un discurso económico con el que Caracas busca simultáneamente defender mayor autonomía productiva y volver a conectar a Venezuela con organismos financieros, empresas extranjeras y mercados internacionales.
Durante su visita a Nueva York, Rodríguez se reunió con los presidentes del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo, así como con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva.
Petróleo y gas entran en su mensaje ante la ONU
La mandataria dedicó una parte de su intervención al debate energético mundial.
Rodríguez defendió que los combustibles fósiles continúan desempeñando un papel importante para garantizar seguridad energética, precios accesibles y estabilidad económica, y cuestionó lo que denominó políticas de “descarbonización forzada”.
Según su posición, una transición energética excesivamente rápida puede afectar áreas como alimentación, producción y empleo si no toma en consideración la seguridad del suministro.
El planteamiento tiene especial importancia para Venezuela, país cuya economía continúa estrechamente vinculada con sus reservas y producción de hidrocarburos.
Rodríguez ya había defendido una posición similar durante una reunión especial del Consejo Económico y Social de Naciones Unidas sobre seguridad energética, donde Venezuela argumentó que petróleo y gas seguirán formando una parte significativa de la matriz energética mundial durante las próximas décadas.
Discurso llega tras histórica reunión con Trump
El contexto del discurso estuvo marcado por el encuentro entre Rodríguez y Trump celebrado la noche del martes.
Fue su primer encuentro presencial desde que Rodríguez asumió el poder tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en enero.
Rodríguez calificó la reunión como “histórica” y afirmó que discutieron el fortalecimiento de las relaciones bilaterales y posibles áreas de cooperación en energía, minería y seguridad.
El encuentro fue breve y tuvo lugar durante una recepción organizada por Trump al margen de la Asamblea General.
Reestructuración de la deuda también estuvo sobre la mesa
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, reveló este miércoles que uno de los asuntos tratados por Trump y Rodríguez fue la reestructuración de la elevada deuda soberana venezolana.
Venezuela y la petrolera estatal PDVSA mantienen alrededor de US$60,000 millones en bonos en incumplimiento, mientras diferentes cálculos sitúan el total de pasivos venezolanos —incluyendo intereses acumulados y otros compromisos— entre US$150,000 millones y US$200,000 millones.
Rubio sostuvo que Washington considera la reestructuración de la deuda un elemento central para que Venezuela pueda recuperar acceso a financiamiento internacional.
El BID analiza además una posible operación de US$2,500 millones para Venezuela, aunque Reuters informó que la iniciativa todavía enfrenta objeciones dentro del directorio de la institución.
Por tanto, no se trata todavía de un financiamiento aprobado.
Acercamiento con FMI, Banco Mundial y BID
Antes de reunirse con Trump, Rodríguez desarrolló una agenda económica con las principales instituciones financieras multilaterales.
Se reunió con Kristalina Georgieva, del FMI; Ajay Banga, presidente del Grupo Banco Mundial, e Ilan Goldfajn, presidente del BID.
El Gobierno venezolano presentó esos encuentros como parte de una estrategia para normalizar sus relaciones con el sistema financiero internacional.
El FMI había confirmado desde abril que volvió a tratar formalmente con las autoridades encabezadas por Rodríguez, poniendo fin a siete años de interrupción institucional.
Encuentro con António Guterres
Rodríguez también se reunió con el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres.
Según Naciones Unidas, ambos abordaron las reformas económicas venezolanas, la reestructuración de la deuda, iniciativas de diálogo, cooperación con la ONU, derechos humanos y el proceso hacia una democracia plena.
La agenda muestra que la visita venezolana a Nueva York no se ha limitado al Debate General, sino que busca acelerar el restablecimiento de relaciones políticas y financieras con instituciones de las que Caracas permaneció parcial o completamente distanciada durante los últimos años.
Primera intervención como mandataria, pero no su primera vez en el podio
El discurso de este miércoles constituye la primera intervención de Rodríguez ante la Asamblea General en calidad de jefa del Gobierno venezolano.
El último jefe de Estado venezolano que había intervenido personalmente ante el Debate General fue Nicolás Maduro en septiembre de 2018.
Sin embargo, Rodríguez sí habló ante la Asamblea en septiembre de 2019, cuando ejercía como vicepresidenta de Venezuela.
Los registros oficiales de Naciones Unidas confirman que fue recibida entonces en el podio como vicepresidenta de la República Bolivariana de Venezuela.
Por tanto, el elemento histórico de la intervención de 2026 es su condición de presidenta encargada, no una ausencia personal de diez años del escenario de Naciones Unidas.
Una nueva etapa entre Caracas y Washington
La presencia de Rodríguez en Nueva York ocurre en un escenario muy diferente al de anteriores participaciones venezolanas ante la ONU.
Después de años de confrontación, sanciones y aislamiento financiero, Caracas y Washington mantienen ahora conversaciones sobre petróleo, minería, seguridad, deuda y recuperación económica.
Al mismo tiempo, Rodríguez mantiene en su discurso público críticas a las sanciones y a determinadas estructuras económicas internacionales.
Esa combinación —acercamiento práctico con Estados Unidos y organismos financieros mientras conserva parte de la retórica tradicional de la política exterior venezolana— fue uno de los elementos centrales de su primera intervención ante Naciones Unidas como presidenta encargada.









