Por: Wander Morales
En los últimos meses hemos escuchado a dirigentes de la oposición afirmar que el gobierno invierte poco en obras.
Sin embargo, basta recorrer el país para constatar que en cada rincón hay construcción. Lo que ocurre es que hoy la inversión no está concentrada únicamente en el Ministerio de Obras Públicas o la OISOE, como en el pasado, sino que se ha descentralizado hacia múltiples instituciones.
En el gobierno de Luis Abinader, los recursos llegan directamente a los ayuntamientos y juntas de distritos municipales, lo que ha permitido levantar más:
- Cementerios y funerarias,
- Reparación de vertederos,
- Mataderos y mercados,
- Parques, aceras y contenes,
- Camiones recolectores de residuos,
- Centros comunitarios e iglesias,
- Caminos vecinales, puentes y badenes,
- Asfaltado de calles y alumbrado público.
Gracias a esta visión, la inversión pública ya no se limita al gobierno central, sino que se comparte con los gobiernos locales, acercando las obras a la gente.
En contraste, los gobiernos anteriores solían concentrarse en dos o tres proyectos en las ciudades grandes, dejando a las comunidades pequeñas sin acueductos, hospitales, calles dignas ni instalaciones públicas básicas.
Hoy, el presupuesto nacional llega a todos los municipios sin distinción política, y por eso vemos un país con más comunidades limpias, modernas y con mejores condiciones de vida.
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Artículo de opinión por: Wander Morales
Este artículo refleja exclusivamente la opinión de su autor y no representa necesariamente la línea editorial de PaginaUno.Do.














