Teherán. El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, afirmó que las autoridades iraníes habían creado un código secreto para referirse a la posible muerte del entonces líder supremo Alí Jameneí y activar las medidas preparadas para ese escenario.
Durante una entrevista divulgada por medios iraníes, el canciller explicó que el denominado “Código 110” era utilizado en reuniones de seguridad porque los funcionarios evitaban mencionar directamente la posibilidad de que Jameneí muriera durante un ataque.
Araghchi sostuvo que el Consejo Supremo de Seguridad Nacional había evaluado diferentes escenarios antes del inicio de las hostilidades, incluida una ofensiva contra la dirigencia política y militar del país.
¿Qué significaba el “Código 110”?
Según el relato del canciller, el término se refería específicamente al escenario en que el líder supremo fuera atacado y muriera.
Araghchi afirmó que todos los funcionarios presentes en las reuniones conocían su significado y las medidas que debían ejecutar si era activado.
El código permitía discutir uno de los escenarios más delicados sin mencionar expresamente la muerte de Jameneí. La entrevista no revela cuándo fue creado, quiénes tenían autorización para utilizarlo ni el contenido completo de los protocolos relacionados.
Jameneí murió durante los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel que iniciaron la fase principal de la guerra el 28 de febrero de 2026. Posteriormente, Irán realizó ceremonias funerarias y nombró a Mojtaba Jameneí como nuevo líder supremo.
Araghchi afirma que Irán anticipó la guerra
El ministro aseguró que desde el viernes 27 de febrero percibió señales de que una ofensiva era inminente.
Según su versión, a las 8:00 de la mañana del día siguiente se reunió con el presidente Masoud Pezeshkian y le advirtió que el ambiente indicaba la proximidad de una guerra.
El Comando Central de Estados Unidos confirmó que la Operación Epic Fury comenzó el 28 de febrero de 2026. Washington sostiene que la campaña buscaba desmantelar capacidades militares, nucleares, navales y de misiles consideradas una amenaza.
Irán califica esas acciones como una agresión contra su soberanía y sostiene que sus operaciones posteriores fueron respuestas defensivas.
Un líder regional habría advertido sobre el ataque
Araghchi aseguró que, antes del inicio de la ofensiva, un líder de Oriente Medio le informó que la guerra era inevitable y le pidió que Irán no respondiera.
Según el canciller, el dirigente regional creía que los ataques estarían dirigidos contra la cúpula iraní y que el conflicto terminaría rápidamente.
Araghchi no identificó al gobernante ni presentó documentos, mensajes o registros que permitan comprobar la conversación. La afirmación debe considerarse, por tanto, parte de su testimonio y no un hecho verificado independientemente.
El ministro dijo que respondió que cualquier ataque contra el territorio iraní provocaría una reacción.
Washington habría pronosticado una guerra breve
El canciller también afirmó que Estados Unidos pidió a países de la región esperar aproximadamente un mes, asegurando que el conflicto terminaría y que el “problema iraní” quedaría resuelto.
No existe confirmación pública independiente de que Washington transmitiera exactamente ese mensaje.
Estados Unidos ha sostenido oficialmente que su ofensiva buscaba eliminar amenazas militares iraníes, impedir la reconstrucción del programa nuclear y reducir la capacidad de Teherán para atacar fuerzas estadounidenses y países aliados.
Araghchi interpreta la duración del conflicto y la continuidad de las capacidades iraníes como una demostración de que esos objetivos no fueron alcanzados.
Irán acusa a Estados Unidos de dos errores
El canciller identificó dos supuestos errores de cálculo de Washington: iniciar una guerra sin anticipar la resistencia iraní y pensar que la presión militar obligaría a Teherán a renunciar al enriquecimiento de uranio.
La administración estadounidense ha defendido un acuerdo que impida que Irán continúe enriqueciendo uranio. La Casa Blanca presentó el memorando alcanzado en junio como un paso hacia la eliminación de esa actividad y la prevención de un arma nuclear iraní.
Irán insiste en que el enriquecimiento con fines pacíficos constituye un derecho y sostiene que no puede ser eliminado mediante amenazas, sanciones o bombardeos.
Araghchi dijo que los ataques demostraron que la tecnología nuclear no puede ser destruida completamente mediante operaciones aéreas, aunque reconoció que instalaciones y equipos iraníes resultaron dañados.
Mensaje directo a Steve Witkoff
El ministro también relató una conversación con Steve Witkoff, enviado especial del presidente Donald Trump.
Araghchi afirmó que preguntó al funcionario estadounidense si alguna vez había participado en una negociación sabiendo que el lugar podía ser bombardeado en cualquier momento.
Según su relato, utilizó esa pregunta para explicar que Irán no aceptaría negociar bajo amenazas militares y que su programa de enriquecimiento no estaba a la venta.
Las conversaciones entre ambas partes han continuado de manera intermitente, aunque Teherán ha evitado describir algunos de esos contactos como negociaciones formales.
Llamadas para evitar una guerra con países vecinos
Araghchi aseguró que, tras los ataques contra Jameneí, contactó a cancilleres regionales para advertirles que las represalias iraníes estarían dirigidas contra instalaciones estadounidenses y no contra los países donde estaban ubicadas.
El Ministerio de Relaciones Exteriores iraní confirmó que el canciller mantuvo conversaciones con sus homólogos de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Kuwait, Baréin e Irak después de los ataques.
Sin embargo, la guerra terminó afectando directamente a varios países de la región. Irán ha lanzado misiles y drones hacia instalaciones estadounidenses y territorios aliados de Washington, mientras Kuwait, Jordania y Baréin han activado sus sistemas de defensa.
Amenazas entre Irán y otro país regional
El canciller narró que, durante el tercer día de la guerra, un ministro de Exteriores de la región le comunicó que su país atacaría un objetivo iraní en represalia por acciones de Teherán.
Araghchi dijo que respondió que Irán también contraatacaría y que esa decisión abriría una guerra entre ambos países.
El funcionario nuevamente evitó identificar al Gobierno involucrado, por lo que no es posible contrastar la conversación con la versión de la otra parte.
Este tipo de contactos evidencia el riesgo de que ataques contra bases estadounidenses ubicadas en otros territorios terminen enfrentando directamente a Irán con Estados que inicialmente no participaban en la guerra.
La cronología de las hostilidades
Las primeras hostilidades de 2026 comenzaron el 28 de febrero y concluyeron con un cese de fuego anunciado el 7 de abril, un período cercano a los 40 días. Posteriormente, Estados Unidos e Irán firmaron un memorando el 17 de junio para avanzar hacia una solución más permanente.
Ese entendimiento se deterioró y los ataques fueron reanudados en julio. Estados Unidos ha bombardeado instalaciones militares, defensas costeras, depósitos de misiles, puentes y otros objetivos, mientras Irán ha respondido contra fuerzas e infraestructuras vinculadas con Washington y sus aliados.
Por esa razón, las referencias de Araghchi a la duración de la guerra deben distinguirse de la nueva fase de enfrentamientos que continúa activa.
Un relato que busca proyectar preparación
La entrevista presenta al Gobierno iraní como una estructura que anticipó los ataques, preparó la sucesión del liderazgo y mantuvo en funcionamiento su aparato diplomático durante la emergencia.
También forma parte de la disputa narrativa entre ambos países. Irán presenta la supervivencia de sus instituciones y capacidades militares como una victoria, mientras Estados Unidos asegura haber destruido miles de objetivos y debilitado significativamente al régimen.
Las revelaciones sobre el “Código 110” aportan detalles sobre la planificación interna iraní, pero las conversaciones atribuidas a dirigentes regionales y funcionarios estadounidenses no pueden considerarse comprobadas mientras no aparezcan documentos o testimonios independientes que las confirmen.












