Estados Unidos anunció un alivio parcial de las sanciones financieras contra Venezuela, mediante la emisión de nuevas licencias por parte de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), lo que podría marcar un cambio en la relación económica entre ambos países.
Las disposiciones permitirán al Estado venezolano negociar contratos comerciales con terceros, aunque estos acuerdos estarán sujetos a la aprobación de Washington.
Acceso limitado al sistema financiero internacional
Una de las medidas más relevantes es la autorización de ciertas transacciones financieras con bancos venezolanos, incluyendo el Banco Central de Venezuela (BCV) y otras entidades estatales.
Esto podría facilitar que Venezuela realice operaciones a través del sistema SWIFT, permitiendo recibir pagos en divisas y gestionar contratos internacionales sin intermediarios, aunque con restricciones.
Sin embargo, la licencia mantiene limitaciones importantes, como la prohibición de operaciones relacionadas con PDVSA, sus subsidiarias o el pago de deudas y bonos.
Restricciones y condiciones vigentes
El alivio de sanciones no es total. Entre las restricciones se incluyen:
- Prohibición de transacciones con países como China, Rusia, Irán, Corea del Norte y Cuba
- Limitaciones en el uso de criptomonedas, oro o canjes de deuda
- Control sobre contratos sujetos a aprobación estadounidense
Además, no se permite la apertura de nuevas cuentas bancarias, aunque sí el manejo de las existentes, incluyendo transferencias, pagos y operaciones en divisas.
Contexto de apertura económica
La medida se produce en un contexto de acercamiento entre ambos países. Recientemente, autoridades venezolanas firmaron nuevos acuerdos petroleros con la empresa Chevron, con el objetivo de aumentar la producción de crudo.
Este escenario ha sido interpretado como un paso hacia la reactivación económica y financiera de Venezuela, aunque el Gobierno mantiene su exigencia de levantar completamente las sanciones.
Impacto en la economía venezolana
Desde 2017, Venezuela ha enfrentado severas limitaciones para operar en el sistema financiero internacional debido a las sanciones, situación que se agravó en 2019 con medidas directas contra el BCV.
El alivio parcial podría mejorar la liquidez en divisas y facilitar operaciones comerciales, aunque analistas advierten que el impacto dependerá del alcance real de las licencias y su implementación.












