- Lanzar un ataque sorpresivo contra Irán bajo el argumento —no comprobado ni siquiera por la CIA— de que poseía o estaba cerca de desarrollar un arma nuclear, constituye uno de los mayores errores bélicos de este siglo.
- Se asumió que eliminando a la cúpula militar y política iraní bastaría para provocar un levantamiento popular que acabara con el régimen. Esta idea refleja un profundo desconocimiento del enemigo, tal como advierte Sun Tzu.
- Ignorar la importancia estratégica del estrecho de Ormuz y del estrecho de Bab-el-Mandeb evidenció una preocupante falta de previsión por parte de los mandos militares estadounidenses, que confiaban en una resolución del conflicto en apenas dos semanas, sin una estrategia a largo plazo.
- Resultaba evidente la presión sobre Trump para poner fin a la guerra, debido al impacto negativo en la economía global, el alto costo financiero para Estados Unidos y el creciente rechazo interno, incluso entre sus propios seguidores (MAGA). Las consecuencias políticas podrían reflejarse en las elecciones legislativas de noviembre.
- Intentar involucrar a Europa en el conflicto fue otro error de cálculo. Ningún país de la OTAN se encontraba amenazado ni fue informado previamente de los ataques, lo que generó desconcierto en medio de negociaciones en curso sobre el programa nuclear iraní.
- También se subestimó la capacidad militar de Irán. Mientras Estados Unidos afirmaba haber destruido el 95 % de su capacidad ofensiva, fuentes israelíes estimaban que, antes del cese al fuego, al menos un 30 % de los misiles y drones seguían operativos, con potencial para devastar infraestructuras clave en el golfo Pérsico y disparar el precio del petróleo hasta los 200 dólares por barril, provocando una recesión global.
- La historia demuestra que una guerra contra Irán no puede ganarse únicamente con ataques aéreos, y una invasión terrestre sería aún más compleja. Afganistán, con una geografía similar, es un claro precedente.
- Era previsible que actores como Hizbulá, desde el Líbano, y los hutíes, desde Yemen, se involucraran en el conflicto tras un ataque a Irán, ampliando la escala de la guerra.
- Entre los principales beneficiados se encuentran China y Rusia, aliados de Irán. Si el objetivo era limitar el suministro de petróleo a China, la estrategia resultó contraproducente, ya que ahora Irán tendría mayor control sobre el flujo energético en el golfo Pérsico.
- Las decisiones erráticas de Trump, marcadas por plazos cambiantes, no solo generaron incertidumbre en los mercados, sino que también abrieron espacio para maniobras internas, purgas políticas y filtraciones de información durante el conflicto.
- La desinformación jugó un papel determinante. La difusión de noticias falsas, el uso de inteligencia artificial para manipular versiones y las restricciones a la libertad de prensa dificultaron conocer la verdadera magnitud de los ataques, el número de víctimas y el resultado real de una guerra en la que, en última instancia, todos pierden.
Solo queda esperar una pronta solución al conflicto en los próximos días, que incluya un alto al fuego definitivo entre Israel e Hizbulá y la retirada de tropas del Líbano.
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