Si no hay una negociación rápida para detener este conflicto, el Gobierno tendría que destinar más de RD$60,000 millones en subsidios durante el resto del año, suponiendo un precio promedio de 100 dólares el barril de petróleo.
Algunas propuestas de la oposición sobre el actual escenario mundial son interesantes, como las planteadas por el PLD. Sin embargo, es necesario diferenciar entre el corto y el largo plazo. Por ejemplo, una transformación estratégica sustentada en energías renovables y seguridad energética requiere muchos años y, de hecho, desde hace dos décadas esta transformación se ha venido desarrollando con avances importantes.
En la matriz energética del país, las hidroeléctricas y las energías renovables ya representan entre un 20 % y 25 %. En el año 2000 no existía generación renovable y hoy aporta entre un 15 % y 20 %.
El Gobierno aumentó los combustibles (gasolina y gasoil) en 15 pesos en dos semanas, equivalente a un 5 %, mientras el subsidio alcanzó los RD$3,000 millones, es decir, alrededor del 22 % del monto programado en el presupuesto para todo el año 2026 (RD$13,500 millones). Además, asignó un subsidio de RD$1,000 millones para los fertilizantes, con el objetivo de proteger la producción agropecuaria.
Fue la medida correcta en el momento correcto, porque nadie puede prever con certeza cómo terminará la guerra en Oriente Medio. Aun con pequeños ajustes en los precios de los combustibles, si no hay una negociación rápida para detener este conflicto, el Gobierno tendría que destinar más de RD$60,000 millones en subsidios durante el resto del año, suponiendo un precio promedio de 100 dólares por barril.
Esto obligaría a las autoridades a realizar un profundo ajuste presupuestario y asumir un gran sacrificio fiscal para evitar un mayor endeudamiento. Y eso fue lo que hizo el presidente Luis Abinader, quien, sin alarmas ni excesos, recomendó posibles medidas para ahorrar combustible.
En todos los países del mundo, el precio de los combustibles y la energía ha aumentado significativamente y, en algunos casos, de forma drástica. En Estados Unidos, el mayor productor de petróleo del mundo, la gasolina pasó de US$2.93 el galón hace un mes a US$3.95 al 23 de marzo y, en algunos estados, supera los US$4.50 el galón, un incremento cercano al 40 %.
En la zona euro, también productora de petróleo en el mar del Norte, se han registrado aumentos similares, con alzas de hasta un 9 %, donde un galón de gasolina alcanza los US$7.20, mientras que en la República Dominicana es de US$5.08. Además, el gas en Europa ha subido un 80 % tras el conflicto, con un fuerte impacto en la energía y la calefacción, mientras que el GLP en nuestro país continúa vendiéndose a precio subsidiado.
El Gobierno asumiría el 90 % del ajuste en los precios del crudo y sus derivados, partiendo de un barril a 100 dólares. Sin embargo, la población debe entender que la crisis en Oriente Medio podría escalar si fracasan las negociaciones de paz, elevando el precio del petróleo a más de US$150 por barril, lo que representaría una catástrofe global.
Todos los dominicanos deben estar preparados para dos escenarios: primero, que la guerra termine en un mes, lo que implicaría un impacto fiscal y económico moderado; y segundo, que el conflicto se prolongue más allá de abril, lo que podría llevar a la economía mundial a una recesión.
Asimismo, aun si el conflicto termina en abril, retornar al precio de 60 dólares por barril (nivel previo a la guerra) tomaría entre seis y ocho meses, debido a los daños causados a la infraestructura energética en el Golfo Pérsico. Durante ese periodo, el precio oscilaría entre 70 y 80 dólares por barril.















