El presidente estadounidense aseguró que su gobierno mantiene conversaciones con Cuba y que tomará acciones tras abordar el conflicto con Irán.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su administración podría tomar acciones “muy pronto” en relación con Cuba, en medio de la creciente tensión bilateral y la crisis energética que afecta a la isla.
Durante sus declaraciones, el mandatario indicó que Washington mantiene conversaciones con el gobierno cubano, aunque dejó claro que su prioridad inmediata es el conflicto en Medio Oriente, particularmente con Irán.
“Cuba también quiere llegar a un acuerdo, y creo que muy pronto llegaremos a un acuerdo o haremos lo que sea necesario”, expresó Trump, al referirse a la situación actual entre ambos países.
Cuba en la agenda de EE.UU.
El presidente estadounidense explicó que, aunque existen contactos diplomáticos en curso, su administración abordará primero la crisis con Irán antes de enfocarse plenamente en Cuba.
“Estamos hablando con Cuba, pero vamos a tratar con Irán antes que con Cuba”, precisó el mandatario.
Las declaraciones se producen en un contexto de alta tensión entre ambos países, luego de que Estados Unidos implementara un bloqueo petrolero contra la isla, lo que ha agravado la crisis energética cubana.
Crisis energética y presión internacional
La situación en Cuba se ha deteriorado en los últimos meses debido a la escasez de combustible, tras la interrupción de suministros provenientes de Venezuela y las restricciones impuestas por Washington.
Este escenario forma parte de una crisis más amplia que combina factores económicos, políticos y energéticos, y que ha generado presión sobre el gobierno cubano para negociar con Estados Unidos.
Analistas señalan que la estrategia estadounidense ha alternado entre presión económica y apertura al diálogo, en un intento por forzar cambios en la isla.
Un escenario incierto
Aunque Trump dejó abierta la posibilidad de un acuerdo, también advirtió que su administración está dispuesta a tomar medidas si no se logra un entendimiento.
Las declaraciones mantienen la incertidumbre sobre el futuro de las relaciones entre ambos países, en un momento en que la región enfrenta tensiones geopolíticas y desafíos energéticos que podrían redefinir el equilibrio político en el Caribe.
















