Teherán.– Especialistas en medioambiente han advertido sobre las graves consecuencias ecológicas que podría dejar la guerra contra Irán, señalando que la contaminación generada por los ataques militares podría permanecer durante décadas.
Un análisis citado por la agencia Bloomberg indica que la contaminación tóxica provocada por bombardeos, incendios de instalaciones petroleras y explosiones de misiles ya está afectando el aire, el suelo y el agua en varias zonas del país.
La organización ambiental Conflict and Environment Observatory (CEOBS), con sede en el Reino Unido, identificó más de 300 incidentes con riesgos ambientales relacionados con las hostilidades en curso.
Metales pesados y sustancias tóxicas
Según los especialistas, las bombas y misiles liberan metales pesados y contaminantes tóxicos al detonar, los cuales pueden permanecer en el ambiente durante largos períodos y representar riesgos significativos para la salud humana.
Entre las sustancias detectadas en el aire y el agua se encuentran plomo, cadmio, cromo y níquel, además de compuestos liberados por la combustión de combustibles fósiles, como el dióxido de azufre.
Investigadores también han identificado altos niveles de partículas finas contaminantes en Teherán, ciudad donde viven aproximadamente 18.5 millones de personas, lo que incrementa las preocupaciones sobre posibles efectos en la salud pública.
Condiciones geográficas agravan la contaminación
La capital iraní está ubicada al pie de la cordillera de Alborz, una formación montañosa que limita la circulación del aire y favorece fenómenos de inversión térmica, lo que provoca que los contaminantes queden atrapados en la atmósfera durante largos períodos.
Esto puede generar episodios prolongados de mala calidad del aire, que podrían durar semanas o incluso meses.
El físico Dimitris Kaskaoutis, del Observatorio Nacional de Atenas, explicó que la combinación de incendios petroleros y lluvias puede intensificar los efectos de la contaminación.
“La combinación de incendios de petróleo con las lluvias los hace mucho más perjudiciales y tóxicos para la salud humana”, señaló el especialista.
El experto advirtió que estas sustancias pueden ser absorbidas fácilmente por el organismo, afectando el sistema nervioso, la sangre, los riñones, el hígado y otros órganos.
Contexto del conflicto
La escalada militar comenzó el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel iniciaron ataques contra Irán, con el objetivo declarado de neutralizar supuestas amenazas provenientes del país persa.
Los bombardeos provocaron la muerte del ayatolá Alí Jameneí y de varios altos mandos militares, tras lo cual Mojtabá Jameneí fue designado como nuevo líder supremo.
En respuesta, Irán lanzó múltiples oleadas de misiles balísticos y drones contra Israel y bases estadounidenses en Oriente Medio, intensificando un conflicto que continúa generando impactos humanitarios, económicos y ambientales en la región.











