Estados Unidos intensifica su presencia militar en Oriente Medio con un gran despliegue de aeronaves y portaaviones en medio de las tensiones con Irán.
Estados Unidos ha concentrado una gran cantidad de poder aéreo en Oriente Medio, desplegando volúmenes significativos de cazas avanzados, aeronaves de apoyo y un segundo portaaviones en la región, en lo que se considera el mayor despliegue desde la invasión de Irak en 2003.
Según reportes del Wall Street Journal, el refuerzo incluye aeronaves de combate F-35 y F-22, aviones de guerra electrónica, sistemas de mando y control, además de defensas antiaéreas críticas, lo que permitiría a las fuerzas estadounidenses sostener operaciones aéreas prolongadas si así se ordena.
La movilización ocurre en medio de crecientes tensiones con Irán, mientras la administración del presidente Donald Trump mantiene conversaciones indirectas con Teherán sobre su programa nuclear. A pesar de los diálogos diplomáticos, el potencial militar estadounidense en la zona ha aumentado, con la presencia de al menos dos grupos de ataque de portaaviones en aguas cercanas a la región.
Los funcionarios estadounidenses han planteado opciones militares que van desde ataques aéreos sostenidos hasta acciones estratégicas dirigidas contra capacidades iraníes específicas, aunque decisiones finales aún están bajo evaluación dentro de la Casa Blanca.
Este despliegue marca un momento significativo en la presencia militar de Estados Unidos en Oriente Medio, reforzando su capacidad de respuesta ante posibles contingencias y subrayando su papel estratégico en una región clave para la seguridad global.
















