El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, advirtió que no será posible concluir la negociación del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur sin la voluntad política y el coraje de los dirigentes europeos, al referirse a un proceso que se extiende desde hace más de 25 años.
Durante su intervención en la cumbre de presidentes del Mercosur, Lula lamentó que los líderes del bloque comunitario aún no hayan tomado una decisión definitiva para cerrar el acuerdo, pese a los avances técnicos logrados a lo largo de los años.
“Sin voluntad política y sin coraje de los dirigentes europeos, no será posible concluir una negociación que ya lleva 26 años”, expresó el mandatario brasileño, al señalar que Europa continúa solicitando más tiempo para debatir medidas adicionales de protección a su sector agrícola.
El jefe de Estado indicó que tanto la Comisión Europea como el Consejo Europeo han manifestado su intención de someter el acuerdo a aprobación en enero, tras un nuevo aplazamiento decidido esta semana por los Estados miembros de la UE.
Mercosur busca nuevos socios
Ante la falta de definición por parte del bloque europeo, Lula subrayó que el Mercosur continuará fortaleciendo sus relaciones comerciales con otros socios internacionales. En ese sentido, recordó que en septiembre el bloque suramericano firmó un acuerdo con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), integrada por países que en conjunto suman un producto interno bruto cercano a US$1.5 billones.
Asimismo, informó que el Mercosur avanza en las discusiones para ampliar su acuerdo con India y ha reanudado negociaciones comerciales con Canadá, como parte de una estrategia de diversificación de mercados.
“El mundo está ansioso por llegar a acuerdos con el Mercosur. Hay muchos países interesados en firmar convenios con nuestro bloque”, afirmó Lula, al expresar su confianza en que nuevos acuerdos puedan concretarse en los próximos meses, ya bajo la presidencia pro tempore de Paraguay.
Resistencias en Europa
El acuerdo UE–Mercosur volvió a quedar sin firma tras la decisión de los países europeos de posponer la votación hasta enero, principalmente por el bloqueo de Francia y las reservas expresadas por Italia.
Las principales objeciones provienen del sector agrícola europeo, que sostiene que competiría en condiciones desiguales frente a los productores sudamericanos, debido a las estrictas normas ambientales y sanitarias de la Unión Europea.
En ese contexto, miles de agricultores se manifestaron recientemente en Bruselas, exigiendo la inclusión de cláusulas espejo en el acuerdo, mayor protección a la Política Agraria Común y una reducción de la burocracia comunitaria.
Un acuerdo de alcance histórico
De concretarse, el tratado UE–Mercosur daría lugar a la mayor zona de libre comercio del mundo, con un mercado potencial de más de 700 millones de personas. El acuerdo facilitaría la exportación de bienes industriales europeos, como automóviles y maquinaria, hacia Sudamérica, mientras permitiría el ingreso de productos agrícolas y materias primas del Mercosur al mercado europeo.

















