La controversia en torno a los vínculos entre la princesa heredera de Noruega, Mette-Marit, y el delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein se intensificó tras la publicación de nuevos correos electrónicos que evidencian una relación más cercana y prolongada de lo que anteriormente había reconocido la Casa Real.
De acuerdo con una investigación de la emisora pública NRK, la princesa mantuvo durante varios años intercambios regulares con Epstein desde que lo conoció en 2011, tres años después de que este fuera condenado en Estados Unidos por delitos relacionados con la explotación sexual de menores. Los mensajes revelan un tono informal, con bromas, confidencias personales y conversaciones sobre aspectos íntimos de sus vidas.
En correos fechados en 2012, Epstein comenta desde París que buscaba esposa y expresa su preferencia por mujeres escandinavas. En respuesta, la princesa hace observaciones de tono ligero sobre relaciones y fidelidad, en mensajes que contrastan con la gravedad del historial del financista.
En otro intercambio, Epstein menciona la presencia de jóvenes noruegas en su entorno, a lo que Mette-Marit responde con comentarios irónicos y sugiere una llamada telefónica posterior, según los documentos difundidos.
Conocimiento previo de su pasado
Los correos también muestran que, ya en octubre de 2011, la princesa heredera había investigado en internet los antecedentes judiciales de Epstein. En uno de los mensajes reconoce haber buscado información sobre él y admite que los datos encontrados no le resultaron positivos. A pesar de ello, la comunicación no se interrumpió y continuó durante los años siguientes.
Las conversaciones abarcaron temas diversos como literatura, salud, familia, viajes e incluso consultas personales. En uno de los intercambios, la princesa llegó a pedir consejo sobre un posible regalo para su hijo adolescente, lo que ha generado especial inquietud a la luz de los hechos conocidos posteriormente.
Visitas y encuentros
Según NRK, además del intercambio epistolar, Mette-Marit visitó propiedades de Epstein en Estados Unidos, incluyendo residencias en Florida y Nueva York. La Casa Real noruega ha confirmado algunos encuentros, aunque no ha ofrecido detalles completos sobre la frecuencia, los contextos ni las advertencias recibidas por la institución.
En 2019, cuando surgieron las primeras revelaciones públicas, la princesa pidió disculpas y atribuyó la relación a una “mala valoración” y a una supuesta falta de información suficiente sobre la magnitud de los delitos de Epstein. Sin embargo, el hecho de que ella misma reconociera haber investigado su pasado ha reavivado las críticas y cuestionamientos.
Repercusiones
La publicación de estos nuevos documentos ha generado un amplio debate en Noruega sobre la responsabilidad institucional, la transparencia de la Casa Real y los límites del comportamiento público de figuras de alto perfil, especialmente en casos vinculados a delitos de extrema gravedad.
Hasta el momento, la Casa Real no ha respondido a todas las interrogantes planteadas por los medios ni ha aclarado cuándo y bajo qué circunstancias se decidió poner fin a la relación con Epstein.















