La empresa suiza Ruag, reconocida en la industria aeroespacial y de defensa, ha quedado expuesta en un escándalo de corrupción que involucra fraude, falsificación de documentos y lavado de dinero. Las pérdidas económicas ascienden a decenas de millones de francos suizos. Según informes periodísticos y de la Oficina Federal de Auditoría de Suiza (EFK), el Ministerio de Defensa estaba al tanto desde 2019 pero no tomó medidas hasta 2023.
Venta irregular de piezas militares
El caso más grave involucra la venta de cajas de cambio de tanques Leopard 2 por parte de un gerente del cantón de Valais a un comerciante de chatarra alemán a precios irrisorios. En lugar de ser desguazado, el material fue revendido en el mercado global con amplias ganancias.
Un denunciante interno cuestionó a los directivos de Ruag y a la entonces ministra de Defensa, Viola Amherd: "¿Por qué se permite esto si no es para beneficio personal?". A pesar de estas alertas, las investigaciones fueron insuficientes, permitiendo la posible destrucción de pruebas.
Vinculaciones familiares y falta de acción
Las investigaciones en Alemania revelaron que la esposa del gerente de Valais poseía el 50 % de una empresa vinculada a estos negocios cuestionables. No fue hasta 2022 que la Fiscalía anticorrupción alemana intervino, lo que llevó a Ruag a reconocer la gravedad del escándalo.
En 2023, se iniciaron investigaciones sobre un lote de tanques Leopard 1 almacenados en Italia, lo que demostró que las irregularidades eran más amplias de lo que se pensaba. Entre las transacciones sospechosas, destaca la venta de piezas de tanques a Países Bajos, valoradas en 48 millones de euros, pero vendidas por solo tres millones.
Daños millonarios y posibles delitos
Los informes de la EFK sugieren que las pérdidas por el escándalo alcanzan varios millones de francos suizos. Se investigan delitos de falsificación de documentos, fraude, violación del secreto comercial, soborno pasivo y lavado de dinero. Finalmente, Ruag ha presentado una denuncia penal y está evaluando las responsabilidades de exdirectivos involucrados.
Este caso ha puesto en entredicho la supervisión gubernamental y deja en una posición crítica a la industria de defensa suiza, en un momento clave para su relación con la Unión Europea en temas de seguridad y cooperación militar.