Con más de 64,2 millones de votos frente a los 59,8 millones que logró Flávio Bolsonaro, Lula da Silva aseguró su continuidad al frente del gigante sudamericano. La ventaja de más de tres puntos porcentuales selló un proceso electoral que el propio mandatario calificó como una «derrota para el negacionismo y para la mentira».
Visiblemente emocionado ante una multitud en la Avenida Paulista de São Paulo, el líder del Partido de los Trabajadores agradeció al pueblo brasileño su «generosidad» y destacó el papel de los jóvenes que, según sus palabras, «salieron a la calle para defender la democracia».
«Nuestro país no será el patio trasero de nadie»
La frase más resonante de la noche llegó cuando Lula, en tono solemne y con visible convicción, proclamó: «Que nuestra patria sea libre o moriremos por Brasil. Nuestro país no será el patio trasero de nadie». La declaración fue recibida con euforia por sus seguidores y fue interpretada como un mensaje directo a Washington, con quien el gobierno brasileño acumuló fricciones durante los meses recientes.
El mandatario se refirió específicamente a la administración de Donald Trump, que había expresado su apoyo a Flávio Bolsonaro y amenazado con imponer aranceles a Brasil. En ese contexto, Lula anunció su intención de desarrollar inteligencia artificial de origen brasileño: «No quiero depender de inteligencia artificial norteamericana, quiero crear una IA brasileña», afirmó.
Unidad y responsabilidad como ejes del discurso
Pese a la contundencia de su victoria, Lula subrayó que la elección no le otorga adversarios permanentes. «Tengo que gobernar para millones, para todas las edades», dijo, al tiempo que garantizó respeto igualitario a todas las religiones. El presidente reelecto también valoró la campaña en redes sociales liderada por el diputado federal André Janones, a quien calificó de pieza clave en su candidatura.
Lula advirtió además sobre la necesidad de regular las plataformas digitales. «No es posible que no seamos conscientes de que el delito en el mundo digital debe tratarse igual que un delito en la vida real», declaró, en alusión a la desinformación que, según él, intentó incidir en el proceso electoral desde el exterior.
Compromisos y contexto regional
Entre los compromisos anunciados, el mandatario mencionó la universalización de escuelas de tiempo integral hasta la educación secundaria. Su victoria fue celebrada por líderes de toda América Latina: la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, exclamó «¡Viva la democracia, ganó el pueblo de Brasil!», mientras el presidente paraguayo Santiago Peña felicitó a Lula y al pueblo brasileño por esta «gran jornada democrática». También se sumó a las felicitaciones el presidente cubano Miguel Díaz-Canel.
Con esta victoria, Lula —de 80 años y en su séptima candidatura presidencial— consolida un legado que abarca desde una infancia en extrema pobreza y luchas sindicales hasta varios años de prisión y un regreso triunfal a la cima del poder en el país más grande de América Latina.














