El sondeo, registrado ante el Tribunal Superior Electoral (TSE) con el código BR-08535/2026, se realizó entre el 17 y el 20 de octubre con una muestra de 2.154 personas de 16 años o más. Su margen de error es de dos puntos porcentuales con un nivel de confianza de 95 %, lo que convierte la diferencia de un punto entre los dos candidatos en un resultado estadísticamente igualado.
Bolsonaro bajó un punto porcentual con respecto a la medición anterior de Quaest, difundida una semana antes, donde obtuvo 46 %. Lula, en cambio, mantuvo su 44 % sin variación. Los votos en blanco, nulos y abstenciones se sostuvieron en 9 %, mientras que los indecisos pasaron de 2 % a 1 % en la misma semana.
Bolsonaro lidera el rechazo, pero Lula lo reduce
Más allá de la intención de voto, la encuesta Quaest también midió el índice de desaprobación de ambos candidatos. Bolsonaro encabeza ese indicador con 52 %, aunque redujo dos puntos frente al 54 % que registró en la medición anterior.
El dato más llamativo en este apartado corresponde a Lula: su nivel de rechazo cayó seis puntos porcentuales en una semana, pasando de 53 % a 47 %. Esta evolución podría incidir en la decisión de los votantes que aún no tienen su posición consolidada, aunque su número es marginal.
Cuando se preguntó a los participantes si su decisión de voto era definitiva, el 90 % respondió afirmativamente, mientras que el 10 % indicó que podría cambiar de opinión antes del domingo 25 de octubre.
La percepción de victoria favorece a Bolsonaro
A pesar del empate en intención de voto, la percepción sobre quién ganará la segunda vuelta inclina la balanza hacia el candidato de derecha: el 54 % de los encuestados cree que Bolsonaro obtendrá el triunfo, frente al 37 % que pronostica una victoria de Lula.
Los resultados de Quaest son consistentes con otra medición divulgada también el 21 de octubre. La encuesta de Medio/Idea sitúa a Bolsonaro dos puntos por encima de Lula —48 % contra 46 %—, lo que igualmente configura un empate técnico dentro del margen de error correspondiente.
Con ambas encuestas apuntando al mismo escenario, la segunda vuelta del próximo domingo 25 de octubre se perfila como una de las más reñidas de la historia electoral reciente de Brasil.















