El Banco Central neerlandés reportó que los automovilistas de los Países Bajos recurrieron con mayor frecuencia a las estaciones de servicio de Alemania y Bélgica durante la primera mitad de 2026, atraídos por precios de combustible más bajos. El gasto total en esos países vecinos alcanzó unos 1.500 millones de euros.
El Banco Central neerlandés reveló este lunes que las transacciones con tarjeta en gasolineras de Alemania y Bélgica realizadas por conductores de los Países Bajos crecieron un 20 % en comparación con el mismo período del año anterior. El importe total de esos pagos aumentó un 32 %, hasta alcanzar aproximadamente 1.500 millones de euros en los primeros seis meses de 2026.
La cifra no refleja únicamente la compra de combustible: incluye también otros gastos en esas estaciones de servicio, como alimentos y la recarga de vehículos eléctricos, según precisó la entidad financiera.
Una diferencia de céntimos que mueve millones
El factor determinante es la brecha de precios. La gasolina y el diésel en los Países Bajos superaban en varias decenas de céntimos por litro los valores cobrados al otro lado de la frontera, lo que convirtió el viaje al surtidor extranjero en una opción económicamente rentable para miles de conductores.
Este comportamiento evidencia cómo las diferencias fiscales y de política energética entre países de la Unión Europea pueden influir directamente en los hábitos de consumo de los ciudadanos, incluso cuando implica cruzar una frontera internacional.
Europa recorta el gas ruso y siente el impacto
El encarecimiento del combustible en los Países Bajos forma parte de un contexto energético más amplio en la Unión Europea. Desde 2022, el bloque ha reducido de manera significativa sus importaciones de energía procedente de Rusia. Las importaciones marítimas de crudo ruso han caído casi por completo, mientras que la participación del gas ruso ha descendido del 45 % registrado en 2022 al 12 % actual.
A esa transición se suma la escalada de tensiones en Oriente Medio, que disparó los precios del petróleo y el gas, agravando la presión sobre hogares y empresas europeas. Según la fuente, esta situación ha provocado cierres industriales, despidos y un debilitamiento económico progresivo en varios países del bloque.
Reservas de gas por debajo del promedio histórico
La vulnerabilidad del sistema energético europeo se refleja también en el estado de los depósitos de gas. Al momento de la publicación, los almacenamientos de la UE se encontraban llenos solo en un 67 %, frente al 80 % registrado en el mismo período del año anterior.
Analistas citados en el informe advierten sobre posibles nuevas subidas de precios durante el invierno boreal, especialmente considerando que a partir del 1 de enero de 2027 entrará en vigor la prohibición de todas las importaciones de gas natural licuado (GNL) ruso hacia la Unión Europea.
La situación plantea un desafío energético de fondo para el bloque: mantener el suministro y la asequibilidad de la energía en un entorno de transición acelerada y volatilidad geopolítica persistente.















