MOSCÚ.- Rusia acusó este jueves a Ucrania de promover un alto el fuego cada vez que enfrenta lo que Moscú considera una mayor presión militar, mientras Kiev insiste públicamente en que está dispuesto a aceptar una tregua completa, inmediata e incondicional como paso hacia negociaciones para terminar la guerra.
El viceministro de Relaciones Exteriores ruso Serguéi Riabkov afirmó que las propuestas de cese del fuego procedentes de Ucrania y sus socios europeos buscan proporcionar tiempo para reorganizarse.
“El tema de la tregua no es en absoluto nuevo”, sostuvo Riabkov, quien afirmó que esas iniciativas aparecen cuando, según la evaluación rusa, Ucrania busca “un respiro”. Sus declaraciones fueron recogidas por TASS.
La afirmación de que Kiev solicita una tregua debido a dificultades militares constituye la interpretación del Gobierno ruso y no un hecho establecido de manera independiente.
Kiev dice aceptar un alto el fuego sin condiciones
La posición pública de Ucrania es diferente.
El ministro ucraniano de Relaciones Exteriores, Andrii Sybiha, declaró el miércoles en Nueva York que su país está dispuesto a un “alto el fuego completo, inmediato e incondicional”.
La propuesta quedó recogida en una declaración conjunta respaldada por 51 Estados miembros de Naciones Unidas, que también instaron a Rusia a aceptar una suspensión de las hostilidades como paso previo a negociaciones más amplias.
El documento plantea que una tregua permitiría abrir espacio para la diplomacia y avanzar posteriormente hacia un acuerdo de paz.
Ucrania mantiene que un arreglo definitivo debe respetar su soberanía e integridad territorial.
Moscú: “una tregua equivale a un respiro”
Riabkov sostuvo que Rusia no considera suficiente una suspensión temporal de las operaciones militares.
“Una tregua equivale a un respiro”, resumió el diplomático ruso al defender que Moscú busca lo que denomina un “arreglo duradero y sostenible”.
También afirmó que la continuación de las operaciones militares rusas no impide, desde la perspectiva de Moscú, buscar simultáneamente una solución negociada.
Riabkov aseguró además que la situación militar actual no favorece a Kiev. Esa valoración corresponde al Gobierno ruso y no constituye una evaluación independiente del equilibrio general del frente.
Lavrov descarta detener operaciones durante negociaciones
La posición expresada por Riabkov coincide con la del canciller ruso Serguéi Lavrov.
Durante una sesión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas celebrada el miércoles, Lavrov afirmó que Rusia está dispuesta a negociar un acuerdo que considere “justo y sostenible”, pero descartó suspender las operaciones militares mientras esas conversaciones estén en curso.
“Enseñados por la amarga experiencia, no haremos una pausa” en las operaciones durante las negociaciones, señaló el ministro ruso.
Moscú argumenta que treguas anteriores permitieron a Ucrania reorganizar fuerzas y recibir nuevo armamento.
Kiev y sus aliados rechazan esa interpretación y sostienen que una suspensión verificable de los combates es necesaria para crear condiciones mínimas para negociar.
Las partes sí han ensayado pausas parciales
Pese al desacuerdo sobre un alto el fuego general, durante septiembre se han discutido fórmulas más limitadas.
El presidente ucraniano Volodímir Zelenski anunció el 5 de septiembre que Kiev estaba dispuesto a suspender temporalmente ataques contra determinadas ciudades durante un proceso de negociación mediado por Estados Unidos, siempre que Rusia adoptara una medida equivalente.
Ucrania también ha manifestado disposición a discutir una tregua energética, destinada a evitar ataques contra determinadas infraestructuras.
El Ministerio de Relaciones Exteriores ucraniano afirmó el 16 de septiembre que Kiev está preparado para diferentes mecanismos de desescalada y pidió a Moscú presentar propuestas concretas.
Ucrania desarrolló una campaña de ataques de 40 días
Las críticas rusas también se producen después de una campaña ucraniana de ataques de largo alcance iniciada en junio.
Zelenski autorizó el 25 de junio una operación de 40 días destinada a aumentar la presión sobre Rusia mediante ataques contra instalaciones militares, logísticas y energéticas.
La campaña concluyó formalmente a comienzos de agosto sin conseguir un alto el fuego, aunque provocó daños importantes en infraestructura rusa.
El propio presidente ruso, Vladímir Putin, reconoció posteriormente que los ataques ucranianos contra embarcaciones y otras infraestructuras habían causado pérdidas económicas, aunque aseguró que no eran críticas para Rusia.
El Kremlin ha utilizado esa campaña como argumento para sostener que las declaraciones ucranianas sobre desescalada son contradictorias.
Kiev asegura que también busca una paz duradera
Ucrania rechaza la idea de que únicamente Moscú persigue una solución de largo plazo.
El Gobierno ucraniano ha declarado reiteradamente que busca una “paz justa y duradera” basada en el derecho internacional y en el respeto de su soberanía.
Durante encuentros diplomáticos recientes, Zelenski ha insistido en que cualquier acuerdo debe garantizar condiciones de seguridad suficientes para evitar una nueva guerra.
Por tanto, la diferencia actual no consiste simplemente en que una parte quiera una tregua y la otra quiera la paz.
El desacuerdo está principalmente en cómo debe comenzar el proceso: Ucrania y sus aliados proponen detener primero las hostilidades y negociar después, mientras Rusia sostiene que no suspenderá las operaciones militares sin avances sobre los términos de un acuerdo más amplio.
Negociaciones siguen abiertas
Pese a las posiciones enfrentadas, los contactos diplomáticos continúan.
Zelenski confirmó este mes conversaciones con los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner, quienes también han mantenido contactos con Moscú para explorar fórmulas de negociación.
Rusia ha reconocido igualmente que Washington continúa intentando facilitar un entendimiento. Lavrov dijo ante el Consejo de Seguridad que Estados Unidos mantiene interés en impulsar una salida negociada.
El principal obstáculo inmediato sigue siendo la secuencia del proceso: Kiev propone un alto el fuego general antes de avanzar hacia un acuerdo definitivo; Moscú rechaza una pausa que no esté vinculada desde el principio a condiciones de largo plazo.
Mientras no exista acuerdo sobre ese punto, las negociaciones diplomáticas continúan en paralelo con las operaciones militares.











