La persistencia del petróleo por encima de los US$100 por barril está trasladando presión a los precios de los combustibles en América Latina, con efectos que van desde nuevos aumentos en las estaciones de servicio hasta protestas, cierres de negocios y medidas gubernamentales para contener el impacto sobre consumidores y sectores productivos.
Este viernes 18 de septiembre, el crudo Brent se mantenía alrededor de US$104 por barril, pese a retroceder durante la jornada, en un mercado marcado por las tensiones y disrupciones de suministro en Oriente Medio. Reuters señala que el encarecimiento también está ejerciendo presión sobre productos refinados, especialmente el diésel.
El impacto, sin embargo, no es uniforme. Los países importadores de petróleo y derivados afrontan una mayor exposición al encarecimiento internacional, mientras productores como Brasil y Argentina cuentan con capacidad energética propia, aunque tampoco quedan completamente aislados de las variaciones internacionales.
Paraguay: gremio reporta casi 300 estaciones cerradas
Uno de los escenarios más delicados se registra en Paraguay, donde distintos operadores privados han aplicado el quinto reajuste de combustibles de 2026.
La Asociación de Propietarios y Operadores de Estaciones de Servicios de Paraguay (Apesa) asegura que cerca de 300 estaciones de servicio han cerrado ante el aumento de los costos operativos y la necesidad de destinar más capital para reponer combustibles cada vez más caros.
Su presidente, Víctor Yambay, indicó que la red habría disminuido de aproximadamente 3,000 establecimientos a unos 2,600 en funcionamiento y reclamó un plan de contingencia entre el Gobierno y el sector privado.
Los incrementos recientes han alcanzado hasta 600 guaraníes por litro en determinados combustibles y estaciones privadas, mientras el sector advierte que el impacto puede extenderse hacia el transporte, la logística, la agricultura y los precios de otros productos.
Chile: documentos hablan de E10, pero Gobierno descarta una propuesta formal
En Chile, Reuters informó que documentos del Ministerio de Energía analizados por la agencia contemplaban la posibilidad de utilizar gasolina E10, compuesta por 90 % de gasolina y 10 % de etanol.
Según esos documentos, la alternativa podría generar un ahorro cercano a US$107 millones anuales en costos de suministro y requerir unos US$10.8 millones para adaptar instalaciones de la estatal ENAP.
Sin embargo, posteriormente el Ministerio de Energía chileno aclaró que no ha elaborado una propuesta formal, interna o externa, para implementar etanol en los combustibles.
Por tanto, la incorporación de E10 debe considerarse por ahora un escenario estudiado en documentos técnicos y no una política oficialmente adoptada por el Gobierno chileno.
Honduras advierte que las alzas podrían continuar
En Honduras, representantes de la Asociación Hondureña de Distribuidores de Productos del Petróleo (AHDIPPE) proyectan que la presión alcista sobre los combustibles podría prolongarse hasta comienzos de noviembre.
El gremio advierte que los aumentos tienen repercusiones más allá del precio pagado por los automovilistas, debido a su incidencia sobre transporte, producción y precios de bienes y servicios.
Guatemala: combustible provoca protestas y bloqueos
La escalada también ha generado tensión social en Guatemala.
Transportistas y otros sectores han realizado manifestaciones y bloqueos de carreteras para reclamar medidas que reduzcan el impacto del combustible sobre sus operaciones.
Las protestas llevaron incluso al Congreso guatemalteco a aprobar una legislación para establecer precios máximos de referencia y un fondo destinado a contener los costos, aunque las movilizaciones continuaron posteriormente.
Panamá aplica uno de sus mayores incrementos recientes
Los consumidores de Panamá comenzaron este viernes 18 de septiembre a pagar nuevos precios máximos.
La gasolina de 95 octanos aumentó 10.5 centavos por litro, la de 91 octanos subió 9.3 centavos y el diésel bajo en azufre registró un incremento de 13 centavos por litro.
Los precios estarán vigentes hasta el 2 de octubre. Autoridades panameñas han vinculado la tendencia al encarecimiento de los mercados energéticos internacionales y las tensiones geopolíticas en Oriente Medio.
El Salvador: gasolina superior supera los US$5
En El Salvador, la gasolina superior llegó a US$5.13 por galón en la zona central y US$5.14 en las regiones occidental y oriental a partir del 15 de septiembre.
La gasolina regular se situó entre US$4.80 y US$4.81, mientras el diésel alcanzó los US$4.86 por galón.
La magnitud del incremento se aprecia al comparar con comienzos de año: en la zona central, la gasolina superior pasó de US$3.85 a US$5.13, mientras el diésel aumentó de US$3.41 a US$4.86.
Perú acumula nueve variaciones en poco más de un mes
En Perú, Petroperú y Repsol aplicaron recientemente la novena variación de precios en poco más de un mes, mayoritariamente al alza.
En algunas zonas del sur peruano el diésel supera los 28 soles por galón, mientras determinados derivados del petróleo acumulan incrementos superiores al 20 % durante ese período.
Brasil recurre a impuestos y subsidios
Brasil presenta una situación diferente por su condición de gran productor de petróleo y biocombustibles.
El Gobierno federal redujo durante 30 días los impuestos PIS/Pasep y Cofins sobre la gasolina en R$0.63 por litro y eliminó temporalmente esas contribuciones sobre el etanol hidratado.
Además, autorizó una subvención inicial de R$1 por litro de diésel para amortiguar el traslado de la volatilidad internacional al consumidor.
Las medidas ya están teniendo efectos diferenciados: durante la primera quincena de septiembre, el precio promedio de la gasolina brasileña disminuyó 0.30 %, mientras el diésel S-10 aumentó 0.42 %, según datos citados por Reuters.
Argentina: más dólares por Vaca Muerta, pero presión en los surtidores
En Argentina, el petróleo caro presenta una doble cara.
El aumento internacional favorece los ingresos potenciales de las exportaciones provenientes de Vaca Muerta, cuya producción continúa creciendo, pero al mismo tiempo incrementa la presión sobre los precios domésticos.
Desde el comienzo de la actual crisis en Oriente Medio, la nafta acumula un aumento de 27 % y el gasoil de 23 %, según datos de Economía & Energía citados por Bloomberg Línea.
El combustible amenaza con trasladar el alza al resto de la economía
El efecto más relevante para las economías latinoamericanas no se limita al precio observado en las estaciones de servicio.
Cuando aumenta el diésel, también se encarecen potencialmente el transporte de mercancías, la logística, la agricultura y numerosos procesos productivos, elevando el riesgo de que parte de esos costos termine trasladándose a alimentos y otros bienes de consumo.
Los países de la región están respondiendo de manera diferente: algunos permiten que una mayor proporción de los costos internacionales llegue al consumidor, otros utilizan subsidios o reducciones fiscales y varios buscan mecanismos para amortiguar las fluctuaciones.
Mientras el petróleo permanezca sobre los US$100 y continúe la incertidumbre sobre el suministro internacional, la evolución de los combustibles seguirá siendo uno de los principales focos de presión económica para América Latina.












