El Banco Central publica un análisis técnico sobre el alza de rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense y sus implicaciones para la economía dominicana, que muestra fundamentos sólidos frente al entorno global volátil.
El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años cerró el 9 de septiembre de 2026 en 4.84 %, frente al 4.17 % con que inició el año, un aumento de 67 puntos básicos. El bono a 30 años pasó de 4.84 % a 5.29 % en el mismo período, acumulando 45 puntos básicos adicionales y situándose en niveles no observados desde 2007, según el análisis publicado por el Departamento de Tesorería del BCRD en su espacio editorial Página Abierta.
El documento identifica tres grandes factores detrás del movimiento: el aumento de la incertidumbre geopolítica —particularmente la intensificación del conflicto entre Estados Unidos e Irán y su efecto sobre los precios del petróleo—, las presiones fiscales derivadas del endeudamiento público estadounidense y los cambios en la composición de los tenedores de deuda soberana.

La deuda pública de EE.UU. supera los US$40 billones
El 19 de agosto de 2026, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos confirmó que la deuda pública superó por primera vez los US$40 billones. Este hito eleva las necesidades de financiamiento del gobierno federal y el volumen de instrumentos que deben ser absorbidos por los mercados, con especial concentración en el tramo largo de la curva de rendimientos.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, señaló que existe una «muy buena probabilidad» de que el déficit fiscal haya alcanzado su punto máximo durante la administración Trump y que el crecimiento económico será clave para manejar la carga de deuda. Sin embargo, el análisis del BCRD advierte que la reducción del déficit enfrenta restricciones estructurales importantes, dado el peso de programas obligatorios como seguridad social, Medicare, Medicaid y el pago de intereses sobre la deuda.

Mayor oferta corporativa y cambio en tenedores de Tesoros
Un segundo factor es el incremento de la emisión de deuda corporativa de largo plazo. Para 2026 se estima que la emisión de deuda con grado de inversión alcance US$1.9 billones, por encima del récord previo de US$1.66 billones registrado en 2020, con aproximadamente US$380 mil millones en vencimientos superiores a diez años, de los cuales cerca del 38 % correspondería a empresas vinculadas al sector de inteligencia artificial.
En paralelo, la participación de inversionistas privados en la deuda del Tesoro ha aumentado hasta representar alrededor del 70 % del total, mientras que la Reserva Federal y los bancos centrales extranjeros han reducido o estabilizado su participación. Al ser los inversores privados más sensibles al precio, la demanda de Tesoros se vuelve más elástica, lo que tiende a elevar el costo de la deuda.
Intervención cambiaria y respuesta del Tesoro
A finales de julio, el yen japonés se depreció a niveles cercanos a 164 por dólar, mínimos de casi cuatro décadas. El 30 de julio, Japón realizó una intervención estimada en ¥8.45 billones (aproximadamente US$53 mil millones), la mayor operación de un solo día registrada por Tokio, y al día siguiente el Tesoro estadounidense se sumó con una intervención coordinada, la primera compra conjunta de yenes desde 1998.
Frente al alza sostenida de rendimientos, el Tesoro anunció el 19 de agosto la duplicación de sus operaciones de recompra en el tramo de 10 a 30 años, elevando el límite por operación de US$2 mil millones a al menos US$4 mil millones entre el 9 de septiembre y el 4 de noviembre. La medida generó una reducción inicial de aproximadamente 9 puntos básicos en el rendimiento del bono a 30 años, pero el efecto se disipó en menos de 24 horas, lo que sugiere que las presiones estructurales superan la capacidad de respuesta de las recompras.
Implicaciones para República Dominicana: fundamentos sólidos amortiguan el impacto
El BCRD reconoce que el nivel de las tasas del Tesoro estadounidense constituye una referencia fundamental para el costo del financiamiento externo dominicano. No obstante, destaca que los sólidos fundamentos macroeconómicos del país han contribuido a una percepción favorable del riesgo soberano.
El Índice de Bonos de Mercados Emergentes (EMBI) de República Dominicana se ubicó en 157 puntos básicos en los primeros días de septiembre de 2026, su nivel más bajo en los últimos cinco años. El peso dominicano acumula una apreciación superior al 7 % frente al dólar al cierre de agosto de 2026, y las reservas internacionales superan los cinco meses de importaciones y se mantienen en torno al 11 % del PIB, por encima de las principales métricas del Fondo Monetario Internacional.
El banco estadounidense J.P. Morgan mantiene una visión constructiva sobre la economía dominicana y la oportunidad que ofrecen sus activos financieros, según cita el documento del BCRD. La institución monetaria dominicana indicó que continuará monitoreando la evolución de las condiciones financieras globales para preservar la estabilidad macroeconómica del país.














