RIAD.– Arabia Saudita mantiene cerrado temporalmente uno de los corredores petroleros más estratégicos del mundo después de que varios drones atacaran el oleoducto Este-Oeste, infraestructura utilizada para transportar crudo hacia el mar Rojo y reducir la dependencia del estrecho de Ormuz.
El Ministerio de Energía saudí confirmó que el sistema fue objeto de múltiples ataques el jueves 10 de septiembre en las regiones de Riad y Medina, lo que provocó heridos y obligó a suspender sus operaciones de manera preventiva mientras equipos técnicos evalúan los daños y la seguridad de las instalaciones.
El episodio adquirió mayor dimensión este sábado después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmara que Irán es “probablemente” responsable del ataque.
La afirmación del mandatario estadounidense representa, por ahora, una atribución política: Arabia Saudita e Irak han confirmado que los drones fueron lanzados desde territorio iraquí, pero las autoridades saudíes no han atribuido públicamente la autoría directa al Gobierno iraní.
Arabia Saudita confirma que los drones llegaron desde Irak
La Cancillería saudí informó que varios drones procedentes de Irak atacaron puntos del oleoducto en las regiones de Riad y Medina, provocando lesiones y daños materiales.
Riad indicó además que, a petición del primer ministro iraquí, decidió no responder militarmente por el momento y permitir que Bagdad adopte medidas para impedir nuevos ataques desde su territorio.
Arabia Saudita advirtió, no obstante, que mantiene el derecho de adoptar las medidas necesarias para proteger su soberanía, población e instalaciones estratégicas.
El Gobierno iraquí confirmó que los ataques se originaron dentro de su territorio, abrió una investigación y tomó medidas contra responsables de seguridad de una de las zonas involucradas.
Trump señala a Irán
Consultado este sábado en Dublín sobre si Irán estaba detrás del ataque, Trump respondió que “probablemente” sí.
El mandatario también informó que había conversado con el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, en medio de las crecientes tensiones regionales.
Trump aseguró además que los hutíes de Yemen, movimiento alineado con Irán, hicieron llegar a su Administración el mensaje de que no desean una confrontación directa con Estados Unidos.
Por el momento, Washington no ha anunciado ataques militares contra los hutíes. Funcionarios estadounidenses indicaron que Estados Unidos está proporcionando a Arabia Saudita apoyo de inteligencia y asistencia para identificación de objetivos, pero no contempla de inmediato una intervención militar directa.
¿Por qué este oleoducto es tan importante?
El East-West Pipeline, también denominado Petroline, atraviesa aproximadamente 1,200 kilómetros de Arabia Saudita y conecta las zonas productoras del este con el puerto de Yanbu, en el mar Rojo.
Su importancia radica en que permite exportar petróleo sin atravesar el estrecho de Ormuz, uno de los principales cuellos de botella energéticos del planeta.
La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) sitúa su capacidad normal en alrededor de 5 millones de barriles diarios, con posibilidad de elevarla temporalmente hasta unos 7 millones de barriles diarios. Cerca de 5 millones pueden destinarse a exportación.
Esa capacidad adquirió todavía mayor importancia durante la crisis regional, cuando Arabia Saudita incrementó los envíos hacia Yanbu para reducir su exposición a las dificultades de navegación por Ormuz.
Una alternativa al estrecho de Ormuz queda bajo presión
El estrecho de Ormuz es la principal vía marítima para la salida de petróleo del golfo Pérsico.
Según la EIA, en el primer semestre de 2025 circulaban por esa ruta unos 20.9 millones de barriles diarios de petróleo y productos derivados, equivalentes aproximadamente al 20 % del consumo mundial de líquidos petroleros.
Las alternativas terrestres son limitadas.
Por eso, el cierre del oleoducto saudí adquiere especial relevancia: una infraestructura concebida precisamente para reducir el riesgo de Ormuz se convierte ahora ella misma en objetivo dentro de la escalada regional.
Petróleo vuelve a superar los US$100
La incertidumbre provocada por los ataques y las tensiones en las principales rutas energéticas llevó los precios internacionales del petróleo nuevamente por encima de US$100 por barril.
Associated Press reportó que los precios superaron ese nivel durante la semana, mientras el Financial Times señaló que el Brent llegó a situarse alrededor de US$104.56, tras un fuerte incremento vinculado a las preocupaciones por el suministro.
El impacto potencial no depende únicamente de cuánto tiempo permanezca detenido el oleoducto.
Los mercados también observan simultáneamente el estrecho de Ormuz y el Bab el Mandeb, la ruta situada entre Yemen y el Cuerno de África que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén.
Hutíes aumentan presión sobre el mar Rojo
La crisis coincide con avances militares de los hutíes en Yemen y un aumento de las amenazas contra el tráfico vinculado con Arabia Saudita en el mar Rojo.
Associated Press informó que las fuerzas hutíes han ampliado su control sobre posiciones estratégicas próximas al estrecho de Bab el Mandeb, aumentando la preocupación sobre otra ruta esencial para el comercio mundial.
Esto coloca a Arabia Saudita ante un doble desafío: Ormuz presenta graves dificultades para la navegación y la salida alternativa hacia el mar Rojo enfrenta ahora riesgos tanto terrestres como marítimos.
Lo confirmado y lo que sigue bajo investigación
Hasta el momento está confirmado que el oleoducto fue atacado, que existen heridos y daños, que fue suspendido preventivamente y que los drones fueron lanzados desde territorio iraquí. Arabia Saudita e Irak coinciden en este último punto.
Lo que todavía no está establecido públicamente es quién ordenó el ataque.
Trump responsabiliza probablemente a Irán, mientras distintas informaciones apuntan hacia milicias iraquíes respaldadas por Teherán. Sin embargo, la investigación iraquí continúa y no se ha divulgado evidencia concluyente que permita atribuir formalmente la operación al Gobierno iraní.
Esa distinción será clave en las próximas horas.
Una atribución directa a Teherán podría elevar todavía más el riesgo de represalias y ampliar una crisis que ya está afectando algunas de las principales rutas petroleras del planeta.










