BUENOS AIRES.– China y Estados Unidos protagonizan un nuevo choque diplomático en Argentina por la presencia de empresas tecnológicas chinas en sectores considerados estratégicos, especialmente telecomunicaciones, datos e infraestructura relacionada con Vaca Muerta.
La Embajada de China en Buenos Aires respondió a recientes declaraciones del representante estadounidense Peter Lamelas, aunque evitó identificarlo directamente por su nombre, y calificó como “infundadas” las advertencias sobre supuestas amenazas vinculadas con la competencia tecnológica china.
“La historia ha demostrado una y otra vez que las aparentes amenazas de las que se habla ahora son pura invención”, afirmó la representación diplomática, que utilizó además la expresión “el ladrón grita: ¡agarren al ladrón!” para cuestionar la postura estadounidense.
China responde a una advertencia de Lamelas
El pronunciamiento llegó después de que Lamelas publicara que “un mercado libre no debe ser un mercado ciego” y advirtiera sobre lo que definió como “amenazas disfrazadas de competencia”.
Un día antes, el embajador había citado la posición de la Comisión Europea sobre Huawei y ZTE para argumentar que determinados proveedores chinos plantean riesgos para la seguridad de las redes y la protección de datos.
Lamelas ya había endurecido su discurso en agosto.
Entonces mencionó específicamente a Huawei, ZTE, Hikvision, Hytera, Dahua y DJI, y sostuvo que el uso de sus tecnologías podía generar riesgos de espionaje, ataques informáticos e interrupciones de redes.
El diplomático instó además a los socios de Estados Unidos en América a migrar hacia proveedores considerados “confiables” por Washington.
Vaca Muerta está en el centro de la disputa
Buena parte de la controversia se ha concentrado en proyectos vinculados con Vaca Muerta, una de las mayores formaciones de hidrocarburos no convencionales del mundo y un activo estratégico para Argentina.
En agosto, Lamelas incluso solicitó explicaciones a la cooperativa argentina CALF sobre sus vínculos y posibles adquisiciones tecnológicas a Huawei para ampliar infraestructura de fibra óptica en esa región energética.
Para Washington, la incorporación de proveedores chinos en redes de telecomunicaciones e infraestructura crítica plantea riesgos relacionados con la seguridad de datos y la posible influencia del Gobierno chino sobre esas empresas.
China rechaza esa interpretación y sostiene que Estados Unidos utiliza argumentos de seguridad nacional para limitar a compañías que compiten con empresas occidentales.
Pekín recurre a antecedentes históricos
En su comunicado, la Embajada china comparó las advertencias estadounidenses con episodios controvertidos de la política exterior de Washington.
Entre ellos mencionó la presentación realizada en 2003 por el entonces secretario de Estado Colin Powell ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas durante el debate sobre las supuestas armas de destrucción masiva de Irak.
La referencia de la Embajada forma parte de su argumentación política contra Estados Unidos y no constituye una equivalencia demostrada con el actual debate tecnológico.
China también mencionó el caso de la empresa francesa Alstom y el programa estadounidense de vigilancia PRISM, revelado en 2013 a partir de documentos filtrados por Edward Snowden, para acusar a Washington de utilizar argumentos de seguridad mientras desarrolla sus propias estrategias económicas y de vigilancia.
La posición europea introduce un matiz
Aunque China califica como infundadas las acusaciones contra sus empresas, las preocupaciones sobre Huawei y ZTE no proceden exclusivamente de Estados Unidos.
La Comisión Europea señaló formalmente en 2023 que ambos fabricantes representan riesgos significativamente más elevados que otros proveedores de redes 5G, y consideró justificadas las decisiones de algunos Estados miembros de restringirlos o excluirlos de determinadas infraestructuras.
La evaluación europea se basa, entre otros factores, en riesgos de dependencia de terceros países, estructuras de gobernanza empresarial y legislaciones nacionales que pudieran influir sobre los proveedores.
Huawei y China han rechazado reiteradamente estas evaluaciones y sostienen que no existen pruebas de que sus equipos sean utilizados sistemáticamente para espionaje estatal.
Huawei enfrenta actualmente un juicio en Estados Unidos
La controversia coincide además con el inicio en Nueva York de un proceso penal federal contra Huawei Technologies.
Fiscales estadounidenses acusan a la compañía de conspiración, fraude, apropiación de secretos comerciales y otras conductas presuntamente desarrolladas durante años.
Huawei niega las imputaciones y sostiene que el proceso forma parte de una ofensiva política contra la empresa. Las acusaciones se encuentran actualmente sometidas a juicio y no equivalen a una declaración de culpabilidad.
Argentina queda en medio de la competencia tecnológica
La disputa adquiere especial importancia para Argentina porque el Gobierno mantiene una estrecha relación política con la administración de Donald Trump, mientras China continúa siendo un socio comercial, financiero y tecnológico relevante.
Washington busca que sus aliados reduzcan la utilización de tecnología china en sectores considerados críticos.
Pekín, en cambio, presenta esas presiones como un intento de limitar la competencia y preservar la posición de empresas estadounidenses.
El episodio forma parte de una confrontación mucho más amplia entre ambas potencias por telecomunicaciones, inteligencia artificial, semiconductores, infraestructura digital, energía y control de datos.
Ni Washington ni Pekín ocultan sus diferencias
El lenguaje utilizado por las dos embajadas muestra que la disputa ha superado el plano estrictamente comercial.
Estados Unidos sostiene que determinadas tecnologías chinas representan riesgos para la seguridad y la soberanía digital.
China responde que Washington intenta convertir una competencia empresarial en un asunto geopolítico y acusa a funcionarios estadounidenses de disfrazar intereses propios como “amenazas comunes”.
Para Argentina, la cuestión plantea una decisión más compleja: determinar qué estándares de seguridad aplicará a sus infraestructuras estratégicas sin quedar atrapada exclusivamente en la rivalidad entre las dos mayores potencias económicas del mundo.
La nueva respuesta de Pekín confirma que Vaca Muerta y la infraestructura tecnológica argentina se han convertido en otro escenario de la competencia global entre China y Estados Unidos.










