Washington, Estados Unidos.– El presidente Donald Trump negó que las Fuerzas Armadas estadounidenses estén enfrentando una escasez generalizada de municiones y amenazó con solicitar extensas penas de prisión contra las personas responsables de filtrar información sobre los inventarios militares del país.
En una publicación difundida mediante Truth Social, el mandatario afirmó que Estados Unidos posee “cantidades masivas” de municiones, especialmente de determinadas categorías, y aseguró que las empresas de defensa están ampliando la fabricación y construcción de plantas. No ofreció cifras específicas sobre las existencias disponibles.
Trump calificó las informaciones filtradas como declaraciones “traicioneras” y sostuvo que las autoridades están buscando a sus responsables. Sus palabras surgieron después de varios reportes sobre el desgaste de armas utilizadas durante el prolongado conflicto con Irán.
Reuters reporta reducción de misiles de precisión
Reuters informó, citando a tres personas familiarizadas con los datos, que el Ejército estadounidense habría consumido una parte considerable de sus reservas mundiales de misiles terrestres de precisión y largo alcance.
Dos de las fuentes señalaron que Estados Unidos utilizó “prácticamente todos” sus Sistemas de Misiles Tácticos del Ejército, conocidos como ATACMS, y los nuevos Misiles de Ataque de Precisión, denominados PrSM. Las fuentes no indicaron cuántas unidades permanecen disponibles y hablaron bajo condición de anonimato.
Los ATACMS y PrSM permiten atacar objetivos desde largas distancias sin exponer directamente a pilotos. El PrSM representa una generación más reciente llamada a sustituir progresivamente al ATACMS.
Reuters indicó que no pudo verificar de manera independiente las cifras exactas de los inventarios. Una cuarta fuente sostuvo que el Comando Central todavía puede reabastecer sus operaciones con armas trasladadas desde depósitos estadounidenses ubicados en otras regiones.
Casa Blanca y Pentágono rechazan los reportes
La Casa Blanca respondió que Estados Unidos posee más municiones que cualquier otro país y que la industria está aumentando su capacidad de producción.
Sean Parnell, portavoz principal del Pentágono, afirmó que las Fuerzas Armadas cuentan con los recursos necesarios para ejecutar las decisiones del presidente y proteger los intereses estadounidenses.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, también negó una versión publicada por The Washington Post según la cual Trump habría exigido explicaciones a Pete Hegseth durante una reunión en Camp David por la supuesta disminución de las reservas.
El periódico atribuyó la información a dos fuentes anónimas familiarizadas con la conversación. Leavitt aseguró que estuvo presente en la reunión y sostuvo que el intercambio descrito por el medio no ocurrió.
Estiman menos de mil interceptores Patriot
Las preocupaciones no se limitan a las armas utilizadas para atacar objetivos terrestres.
Un análisis del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales estimó que las reservas estadounidenses de interceptores Patriot se encuentran por debajo de las mil unidades, después de su utilización intensiva contra misiles y drones iraníes.
El centro calcula que Estados Unidos tenía unos 2,330 interceptores Patriot antes del inicio de la guerra. Para finales de julio, esa cantidad habría caído a un rango de entre 759 y 827 unidades, lo que representaría una reducción mínima del 65 %.
En el caso de los interceptores THAAD, la estimación sitúa las existencias actuales entre 234 y 278 unidades, frente a unas 452 antes del conflicto. La reducción sería de al menos un 38 %.
Estos cálculos fueron realizados mediante documentos presupuestarios y otra información pública, debido a que los números precisos de los inventarios militares son clasificados.
Menores reservas podrían modificar las operaciones
El análisis advierte que la reducción de los interceptores podría obligar a las fuerzas estadounidenses y a sus aliados a asumir mayores riesgos durante futuros ataques.
Una de las posibles decisiones sería utilizar menos interceptores contra cada misil entrante. Otra consistiría en no disparar cuando los sistemas determinen que un proyectil caerá en un área sin personas ni infraestructura crítica.
El Pentágono rechaza que estas disminuciones hayan dejado a Estados Unidos sin capacidad militar. Sin embargo, solicitó fondos adicionales al Congreso para reponer armas de alta tecnología, incluidos interceptores Patriot y THAAD.
Tomahawk también habrían disminuido
Una fuente consultada por Reuters afirmó que Estados Unidos habría utilizado un poco menos de la mitad de sus reservas mundiales de misiles de crucero Tomahawk desde el inicio de la guerra.
La agencia señaló que tampoco pudo verificar independientemente esa proporción.
Los Tomahawk son disparados principalmente desde buques y submarinos y permiten atacar objetivos fuertemente defendidos sin emplear aeronaves tripuladas. El fabricante Raytheon negocia con el Pentágono un acuerdo para elevar su producción.
Producción récord no equivale a disponibilidad inmediata
Trump sostiene que la industria estadounidense está fabricando municiones a niveles históricos y que nuevas plantas permitirán incrementar la capacidad productiva.
Analistas consultados por Reuters reconocen que la producción de determinadas armas ha aumentado, pero advierten que construir instalaciones y ampliar las cadenas de suministro requiere tiempo. La fabricación récord no significa necesariamente que los proyectiles estén disponibles inmediatamente para una guerra prolongada.
El debate se concentra, además, en categorías específicas. Estados Unidos puede disponer de abundantes bombas convencionales y proyectiles de determinados tipos, al mismo tiempo que enfrenta limitaciones en misiles avanzados cuya producción es más lenta y costosa.
Inventarios permanecen bajo reserva
Las cifras exactas de las municiones estadounidenses no son públicas, por lo que resulta imposible confirmar independientemente si existe una escasez general o cuál es la cantidad precisa de cada arma disponible.
Trump y el Pentágono sostienen que el país conserva capacidad suficiente para continuar sus operaciones.
Los reportes de Reuters y las estimaciones del CSIS, en cambio, apuntan a reducciones significativas en categorías estratégicas como los ATACMS, PrSM, Patriot, THAAD y Tomahawk.
La controversia expone la diferencia entre afirmar que Estados Unidos todavía posee un arsenal militar amplio y determinar si cuenta con suficientes armas especializadas para sostener simultáneamente una guerra prolongada y responder a posibles crisis en otras regiones.












