Zúrich, Suiza.– El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, confirmó que no continuará con la propuesta de crear FIFA Forward Enterprise, una filial que habría concentrado las operaciones comerciales y la organización de los torneos del organismo con participación minoritaria de inversionistas privados.
Infantino reconoció que el proyecto generó divisiones que terminaron perjudicando su propósito inicial, orientado, según la FIFA, a aumentar los recursos destinados al desarrollo del fútbol entre sus 211 federaciones miembro.
“Esta propuesta no seguirá adelante”, comunicó el dirigente después de afirmar que había escuchado las diferentes posiciones expresadas por federaciones, confederaciones y otros actores del fútbol.
Proyecto provocó rechazo internacional
La decisión se produce después de que la UEFA, Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol cuestionaran la falta de transparencia, consulta y revisión institucional alrededor de la iniciativa.
La UEFA y sus 55 federaciones habían advertido que no participarían en competiciones de la FIFA mientras el proyecto permaneciera vigente, al considerar que permitir la entrada de capital privado transformaría el Mundial en un producto sujeto a las expectativas financieras de inversionistas.
Concacaf y sus 41 asociaciones también rechazaron la propuesta, argumentando que fue presentada sin el debido proceso y sin una evaluación previa de los órganos de gobierno correspondientes.
¿Qué contemplaba FIFA Forward Enterprise?
El proyecto planteaba crear una filial propiedad de la FIFA que agruparía derechos de transmisión, patrocinios, licencias, boletería y operaciones relacionadas con sus diferentes competiciones.
La FIFA pretendía captar hasta US$4,200 millones mediante la venta de participaciones minoritarias y sin derecho de control, tomando como referencia una valoración inicial de US$20,000 millones para la nueva empresa.
El organismo aseguraba que conservaría el control exclusivo sobre los calendarios, formatos, reglamentos y decisiones deportivas. Los recursos captados serían utilizados para elevar de US$8 millones a US$20 millones la financiación correspondiente a cada federación durante el ciclo 2027-2030, además de ofrecer fondos extraordinarios para proyectos especiales.
Aunque la FIFA defendía que no estaba vendiendo el Mundial, sus críticos sostenían que transferir intereses económicos vinculados con sus competiciones crearía una presión permanente para priorizar la rentabilidad.
UEFA afirma que la confianza sigue afectada
La UEFA celebró el retiro de la propuesta y lo calificó como una victoria para el fútbol, pero advirtió que la controversia no queda cerrada con la cancelación.
El organismo europeo afirmó que la dirección actual de la FIFA perdió su confianza y reclamó una revisión profunda para determinar cómo avanzó una propuesta de esa magnitud sin una consulta amplia y transparente.
También planteó utilizar parte de las reservas de la FIFA, estimadas por la UEFA en más de US$5,000 millones, para ampliar los programas de desarrollo sin incorporar inversionistas privados.
Concacaf reclama responsabilidades
Concacaf también recibió favorablemente el retiro del proyecto, pero consideró necesario examinar las decisiones y responsabilidades que permitieron que la iniciativa llegara hasta esa etapa.
La confederación señaló que sus representantes ante el Consejo de la FIFA promoverán discusiones sobre gobernanza, rendición de cuentas y distribución de recursos a través de los procedimientos establecidos en los estatutos del organismo.
La Confederación Asiática, por su parte, manifestó que cualquier propuesta futura con capacidad para afectar el fútbol mundial deberá presentarse y discutirse de manera oportuna, transparente y significativa con las confederaciones, federaciones y órganos correspondientes.
Infantino promete diálogo
Infantino anunció que buscará reunir durante los próximos días y semanas a las partes involucradas para reconstruir consensos y continuar explorando alternativas que permitan aumentar la financiación del fútbol.
La retirada evita, por el momento, una confrontación que había llegado hasta la amenaza de boicot de las competiciones de la FIFA. Sin embargo, las duras reacciones de UEFA y Concacaf indican que la controversia podría trasladarse ahora al debate sobre la gestión y el liderazgo interno del organismo.












