Moscú.– Kiril Dmítriev, enviado especial de la Presidencia rusa para la cooperación económica internacional, criticó a los medios británicos por reclamar que la Unión Europea mantenga la unidad alrededor de las sanciones contra Moscú.
El también director ejecutivo del Fondo Ruso de Inversión Directa reaccionó a un editorial del Financial Times que advierte sobre el debilitamiento del respaldo al paquete número 21 de sanciones y exhorta a los Estados miembros a evitar que sus intereses nacionales fragmenten la respuesta europea.
Dmítriev recurrió a una frase sarcástica para sostener que Europa continúa “disparándose en el pie” con medidas que, según su postura, perjudican más a las economías comunitarias que a Rusia.
Dmítriev habla de pérdidas por tres billones de euros
El funcionario ruso ha afirmado que las sanciones y la reducción de las compras europeas de energía procedente de Rusia han costado a los países de la Unión Europea más de tres billones de euros.
La cifra difundida en inglés es de €3 trillion, equivalente en español a tres billones de euros y no a 3,000 millones, como aparece en algunas traducciones. Se trata de una estimación atribuida a Dmítriev que no ha sido corroborada por una evaluación independiente en las fuentes consultadas.
Moscú sostiene que el encarecimiento de la energía, la pérdida de competitividad industrial y la sustitución del gas ruso por suministros más costosos han golpeado a las economías europeas.
La Unión Europea defiende, en cambio, que las sanciones buscan reducir los recursos utilizados por Rusia para financiar la guerra en Ucrania, limitar su acceso a tecnologías y mercados financieros y dificultar la evasión de las restricciones.
¿Qué contempla el paquete número 21?
La Comisión Europea presentó en junio una propuesta de sanciones concentrada en energía, servicios financieros, criptomonedas, comercio y productos utilizados por la industria militar rusa.
El proyecto contempla añadir 30 embarcaciones a la lista de la denominada flota fantasma, restringir la venta de buques para transportar gas natural licuado y sancionar puertos, aeropuertos y refinerías vinculados con operaciones energéticas rusas.
También propone ampliar las prohibiciones de transacciones a otras 31 entidades bancarias rusas y a 20 bancos, plataformas de criptomonedas y operadores petroleros situados en terceros países y señalados por presuntamente facilitar la evasión de sanciones.
Las medidas comerciales incluyen restricciones sobre metales, aleaciones, sistemas para drones y otros bienes considerados útiles para los sectores aeroespacial y de defensa. Por primera vez, la propuesta también incluye productos pesqueros y una prohibición de entrada para antiguos combatientes rusos.
Intereses nacionales dividen a los países europeos
El nuevo paquete todavía no ha sido aprobado debido a las diferencias entre varios Estados miembros.
Grecia busca proteger intereses vinculados con el transporte marítimo de gas ruso; Alemania y Portugal han expresado objeciones a las restricciones sobre productos pesqueros, mientras Francia e Italia cuestionan una prohibición general de entrada contra antiguos militares rusos.
Estas posiciones han abierto una disputa entre los países que reclaman mantener o aumentar la presión sobre Moscú y aquellos que temen repercusiones sobre sus empresas, industrias y consumidores.
La aprobación de sanciones europeas requiere el respaldo de todos los Estados miembros, por lo que las solicitudes de excepciones pueden retrasar, modificar o bloquear determinadas disposiciones.
La UE mantiene vigentes las restricciones anteriores
Hasta el momento, la Unión Europea ha aprobado 20 paquetes de sanciones desde el comienzo de la invasión rusa a gran escala de Ucrania en febrero de 2022. El paquete número 21 permanece como una propuesta pendiente de consenso.
Por separado, el Consejo de la Unión Europea renovó las sanciones económicas existentes hasta el 31 de julio de 2027. Estas medidas afectan sectores como comercio, finanzas, energía, transporte, tecnología y servicios relacionados con Rusia.
Las diferencias alrededor del nuevo paquete ofrecen a Moscú argumentos para presentar las sanciones como una política económicamente perjudicial y cada vez menos respaldada. Bruselas sostiene que las divisiones no modifican su objetivo de reducir los ingresos energéticos rusos y limitar los recursos de su economía de guerra.












