Washington.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prepara una nueva ofensiva arancelaria contra decenas de socios comerciales, ante el vencimiento este viernes 24 de julio del recargo global de 10 % establecido durante 150 días sobre gran parte de las importaciones estadounidenses.
Funcionarios de la Administración trabajan en medidas que podrían comenzar a aplicarse durante el fin de semana, aunque hasta este martes no se había anunciado una decisión definitiva sobre los países, productos y porcentajes que quedarían incluidos.
El arancel vigente entró en efecto el 24 de febrero bajo la sección 122 de la Ley de Comercio de 1974. Esa disposición permite imponer recargos temporales para responder a problemas de balanza de pagos, pero limita su duración a 150 días salvo que el Congreso autorice una extensión.
Nuevas tarifas podrían alcanzar a 60 economías
Una de las principales alternativas estudiadas por Washington consiste en utilizar la sección 301 de la Ley de Comercio para imponer aranceles contra 60 economías investigadas por supuestamente no prohibir o impedir eficazmente la entrada de mercancías elaboradas con trabajo forzoso.
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos determinó en junio que esas políticas perjudican a las empresas estadounidenses y propuso gravámenes adicionales de 10 % o 12.5 %, dependiendo de las medidas adoptadas por cada socio comercial. Las economías investigadas concentraron más del 99 % de las importaciones estadounidenses durante 2024.
El esquema planteado contempla una tarifa de 10 % para países que ya cuentan con una prohibición, han asumido compromisos comerciales relacionados o aplican mecanismos parciales contra productos vinculados al trabajo forzoso.
Para las demás economías, el gravamen propuesto sería de 12.5 %. No obstante, quedarían excluidos determinados productos estratégicos, materias primas con escasa disponibilidad en Estados Unidos, bienes sujetos a otros aranceles y mercancías cuya inclusión podría provocar alteraciones económicas significativas.
República Dominicana figura entre los países investigados
República Dominicana aparece entre las 54 economías que, según el representante comercial estadounidense, no cuentan con una prohibición efectiva sobre la importación de productos elaborados total o parcialmente mediante trabajo forzoso.
De mantenerse sin modificaciones el esquema presentado en junio, los productos dominicanos no exceptuados podrían quedar expuestos a un arancel adicional de 12.5 %. Sin embargo, esta sería una consecuencia del modelo propuesto y no una tarifa definitiva anunciada específicamente contra el país.
Las autoridades estadounidenses celebraron audiencias públicas entre el 7 y el 9 de julio y recibieron comentarios de empresas, gobiernos y organizaciones antes de adoptar una decisión final.
Asesores advierten sobre posibles efectos económicos
De acuerdo con reportes internacionales, algunos asesores han advertido a Trump sobre el riesgo de que una nueva escalada comercial eleve los costos de los productos, afecte las cadenas de suministro y provoque represalias de otros gobiernos antes de las elecciones legislativas estadounidenses de noviembre.
Los aranceles son cobrados a las empresas importadoras estadounidenses, que pueden asumir el costo, negociar reducciones con sus proveedores o trasladarlo parcial o totalmente a los consumidores mediante precios más altos.
Analistas anticipan además nuevos desafíos judiciales, debido a que empresas afectadas podrían cuestionar la relación entre los gravámenes propuestos y las prácticas comerciales investigadas.
Canadá y Brasil ya enfrentan nuevas medidas
La preparación de la nueva ofensiva ocurre después de que Trump anunciara un arancel adicional de 50 % sobre determinados productos canadienses, argumentando que Canadá discrimina exportaciones estadounidenses de automóviles, bebidas alcohólicas y productos lácteos.
Washington también impuso recientemente un gravamen de 25 % a determinados productos brasileños, utilizando otra investigación desarrollada bajo la sección 301.
La eventual aplicación de tarifas contra decenas de países podría abrir una nueva fase de la guerra comercial impulsada por Trump, aumentar la incertidumbre para exportadores y modificar las condiciones de acceso al mayor mercado de consumo del mundo.











