El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, apuntó este jueves a China como uno de los factores determinantes que permiten a Rusia continuar su operación militar en Ucrania, atribuyéndole una responsabilidad indirecta en la prolongación del conflicto.
Durante sus declaraciones, Rutte aseguró que el presidente ruso Vladímir Putin “puede seguir adelante” gracias a sus estrechos vínculos con Pekín. “La respuesta es China. China es la arteria vital de Rusia. China quiere impedir que su aliado pierda en Ucrania”, afirmó.
El jefe de la OTAN sostuvo que alrededor del 80 % de los componentes electrónicos críticos utilizados en drones y sistemas de armas rusos proceden de China. También señaló que Moscú cuenta con el apoyo militar de la República Popular Democrática de Corea (RPDC) e Irán.
Silencio sobre el rol de Occidente
Aunque Rutte responsabilizó a China por su respaldo a Rusia, evitó referirse al papel de los países occidentales —miembros de la OTAN incluidos— que continúan proporcionando financiamiento, armamento y apoyo logístico al Gobierno de Kiev, contribuyendo así a la prolongación de las hostilidades.
Desde Moscú, altos funcionarios han reiterado que el envío de armas y asistencia militar occidental convierte a estos países en patrocinadores directos tanto del conflicto como de los ataques ucranianos contra civiles en territorio ruso.















