WASHINGTON.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió personalmente a su homólogo chino, Xi Jinping, que Washington considera “inaceptable” cualquier asistencia directa o indirecta de China a Irán, en momentos en que la administración estadounidense investiga posibles vínculos entre entidades chinas y las capacidades militares de Teherán.
La advertencia fue realizada durante las conversaciones que Trump y Xi sostuvieron esta semana en la Casa Blanca, según informó el embajador estadounidense en China, David Perdue.
Perdue explicó a CNBC que Washington había transmitido previamente la misma posición a funcionarios chinos y que Trump volvió a plantearla directamente ante Xi.
Según el diplomático, la advertencia abarca posibles transferencias de inteligencia, componentes y equipos militares, tanto de forma directa como indirecta.
EE.UU. dice que China negó estar ayudando a Irán
Perdue aseguró posteriormente en una entrevista con Fox News que funcionarios chinos transmitieron a Washington que China no está prestando ese tipo de asistencia a Irán.
“Hemos visto movimiento”, afirmó el embajador, quien sostuvo que Pekín aseguró a la delegación estadounidense que no estaba realizando esas actividades.
Sin embargo, esa afirmación debe interpretarse como la versión ofrecida públicamente por el Gobierno estadounidense sobre las conversaciones privadas.
China no ha publicado hasta ahora una declaración específica diciendo que se comprometió ante Trump a suspender o evitar cualquier cooperación militar con Teherán.
Casa Blanca confirma que Irán estuvo en la agenda
La Casa Blanca sí confirmó oficialmente que Trump y Xi discutieron sobre Irán.
En su resumen de la visita de Estado, Washington informó que ambos dirigentes coincidieron en que Irán no debe desarrollar un arma nuclear y que ningún país o institución debe imponer cobros o peajes sobre las vías marítimas internacionales.
Esta última referencia está directamente relacionada con el conflicto alrededor del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del mundo.
La declaración oficial estadounidense, sin embargo, no menciona un compromiso chino de suspender asistencia militar o de inteligencia a Irán.
China habla de Oriente Medio, pero no menciona la advertencia
El resumen oficial publicado por el Ministerio de Relaciones Exteriores chino ofrece una descripción más general.
Pekín informó que Xi y Trump intercambiaron opiniones sobre “importantes cuestiones internacionales y regionales”, entre ellas la situación en Oriente Medio, Ucrania y la península coreana.
El comunicado chino no menciona acusaciones estadounidenses sobre asistencia a Irán ni una promesa de Xi de restringir las relaciones con Teherán.
Esa diferencia entre los comunicados no demuestra por sí sola que la conversación descrita por Perdue no ocurriera, pero sí significa que solo Washington ha divulgado públicamente esa parte específica de las negociaciones.
Embajador reconoce que no hay “pruebas directas” sobre Ormuz
Perdue también fue consultado sobre si China habría ayudado a Irán en su estrategia alrededor del estrecho de Ormuz.
El embajador respondió que Estados Unidos considera que pudo existir apoyo indirecto, pero reconoció que Washington no dispone de “pruebas directas” sobre esa acusación concreta.
Esta precisión resulta relevante porque diferentes reportes han planteado durante los últimos meses posibles formas de cooperación china con Irán, pero no todas han sido confirmadas independientemente.
Imágenes satelitales generan preocupación en Washington
Una de las acusaciones más serias surgió este mes.
The Wall Street Journal informó, citando funcionarios estadounidenses, que Irán obtuvo imágenes satelitales de alta resolución procedentes de entidades chinas antes y después de un ataque iraní contra la base aérea Muwaffaq Salti, en Jordania.
El ataque del 17 de julio causó la muerte de tres militares estadounidenses y dejó otros cuatro heridos.
Los funcionarios citados por el periódico señalaron que Washington logró vincular esas imágenes con la operación iraní.
No obstante, el propio reporte estableció una distinción importante: Estados Unidos no acusó al Gobierno chino de participar directamente en el ataque y tampoco identificó públicamente a las entidades que habrían proporcionado las imágenes.
Pekín rechazó las acusaciones y pidió pruebas.
Trump restó importancia inicialmente al reporte
Cuando Trump fue consultado el 13 de septiembre sobre las supuestas imágenes satelitales chinas, adoptó inicialmente un tono menos confrontativo.
“Ellos básicamente hacen lo que nosotros hacemos”, respondió al referirse a las actividades de inteligencia entre grandes potencias.
También señaló que Estados Unidos espía a China de la misma manera que Washington acusa a Pekín de desarrollar operaciones de inteligencia contra territorio estadounidense.
La posterior advertencia directa a Xi muestra que el asunto continuó siendo discutido dentro de la administración estadounidense.
Reporte sobre hasta 400 lanzadores antiaéreos
Otro episodio ocurrió en julio.
Reuters informó, citando tres fuentes familiarizadas con el asunto, que Irán esperaba recibir hasta 400 lanzadores portátiles de defensa aérea de fabricación china, correspondientes a sistemas QW-12 y FN-16.
El acuerdo habría tenido un valor de entre US$60 millones y US$70 millones.
Reuters señaló, sin embargo, que no pudo determinar si el acuerdo había sido finalmente ejecutado.
China negó categóricamente la información.
La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Mao Ning, afirmó que los reportes “no son ciertos” y carecen de fundamento factual.
China e Irán mantienen relaciones amplias
Las presiones estadounidenses se producen dentro de una relación entre Beijing y Teherán que abarca comercio, energía, diplomacia y cooperación estratégica.
China es uno de los principales destinos del petróleo iraní y ha defendido públicamente su derecho a mantener relaciones comerciales con Teherán. Associated Press señala que Pekín es actualmente el mayor comprador de petróleo iraní y el principal socio comercial del país.
Washington sostiene que determinadas estructuras comerciales han permitido a Irán reducir el impacto de las sanciones estadounidenses.
Reuters informó también que Teherán ha utilizado mecanismos similares al trueque para adquirir bienes chinos mientras continúa exportando petróleo pese a las restricciones.
Teherán dice que China no limitará sus vínculos
La situación se vuelve más compleja por la versión ofrecida desde Irán.
Un alto funcionario iraní dijo a Reuters que representantes chinos aseguraron a Teherán que China no restringirá sus relaciones económicas, políticas o militares con Irán debido a presiones de Estados Unidos, incluso después de la cumbre Trump-Xi.
Esto no necesariamente contradice una eventual promesa de evitar determinadas transferencias vinculadas directamente con la guerra.
Sí muestra, sin embargo, que Pekín no pretende públicamente romper su relación estratégica general con Irán.
Trump y Xi sí tienen un punto común sobre el programa nuclear
Donde existe una posición oficialmente reconocida por Washington es en el programa nuclear iraní.
La Casa Blanca afirma que Trump y Xi coincidieron en que Irán no debe adquirir armas nucleares.
No es la primera vez que los dos mandatarios expresan esa posición.
Durante la cumbre celebrada en Beijing en mayo, ambos gobiernos también habían señalado la necesidad de evitar que Irán obtuviera un arma nuclear y habían pedido reabrir el estrecho de Ormuz.
China, sin embargo, mantiene que las diferencias relacionadas con Irán deben resolverse mediante negociaciones y se ha opuesto públicamente a una escalada militar.
Relación EE.UU.-China busca estabilidad pese a diferencias
La discusión sobre Irán ocurrió dentro de una visita de Estado en la que Trump y Xi también abordaron comercio, inteligencia artificial, minerales críticos, Taiwán, Rusia y Corea del Norte.
Washington anunció acuerdos comerciales para un tratamiento arancelario más favorable de unos US$30,000 millones en productos no sensibles en cada dirección, además de mecanismos de diálogo sobre inteligencia artificial.
El Ministerio de Relaciones Exteriores chino señaló que ambos líderes quieren construir una relación de “estabilidad estratégica” en la que cooperación y competencia puedan coexistir.
La cuestión iraní, sin embargo, permanece como uno de los puntos donde sus intereses divergen.
Estados Unidos busca limitar cualquier apoyo que pueda fortalecer las capacidades militares de Teherán, mientras China mantiene relaciones económicas y políticas con Irán y rechaza varias de las sanciones unilaterales impuestas por Washington.
Por ahora, no existe evidencia pública que demuestre que el Gobierno chino esté participando directamente en operaciones militares iraníes, aunque Estados Unidos investiga el papel de compañías y entidades chinas en transferencias de tecnología, inteligencia y componentes de doble uso.














