NUEVA YORK.- Un retrato del fallecido comandante iraní Qassem Soleimani permaneció este jueves sobre la mesa asignada a Irán en la Asamblea General de las Naciones Unidas mientras el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, pronunciaba un discurso centrado en la guerra regional, el programa nuclear iraní y las operaciones militares de Israel.
Fotografías de Reuters y Associated Press muestran los asientos de la delegación iraní vacíos y, sobre la mesa, un retrato enmarcado del antiguo jefe de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán.
El gesto fue interpretado como una protesta simbólica frente a la intervención de Netanyahu, quien dedicó una parte importante de su discurso a criticar al Gobierno iraní.
Delegación iraní no permaneció durante el discurso
Irán no tuvo representantes sentados en sus puestos mientras Netanyahu hablaba ante el 81.º período de sesiones de la Asamblea General.
Medios iraníes también difundieron imágenes del retrato de Soleimani colocado en el espacio reservado a su delegación coincidiendo con el inicio de la intervención del mandatario israelí.
Soleimani continúa siendo una figura de enorme peso simbólico para el Gobierno iraní y la Guardia Revolucionaria.
El militar dirigió la Fuerza Quds, unidad encargada de las operaciones exteriores de la Guardia Revolucionaria, hasta su muerte en enero de 2020.
Soleimani murió en ataque ordenado por Trump
Qassem Soleimani murió el 3 de enero de 2020 en un ataque estadounidense cerca del aeropuerto internacional de Bagdad, en Irak.
El Departamento de Defensa de Estados Unidos confirmó entonces que la operación fue realizada por orden directa del presidente Donald Trump.
Washington sostuvo que Soleimani estaba involucrado en la planificación de ataques contra personal estadounidense y responsabilizó a la Fuerza Quds de múltiples operaciones contra intereses de Estados Unidos.
Irán, por su parte, denunció el ataque como una violación de la soberanía iraquí y convirtió a Soleimani en uno de los principales símbolos de su narrativa de resistencia frente a Estados Unidos e Israel.
Decenas de delegados abandonaron el salón
La ausencia iraní se produjo dentro de una protesta diplomática mucho más amplia.
Cuando Netanyahu comenzó su discurso, decenas de delegados abandonaron el salón de la Asamblea General, entre ellos representantes de países árabes y musulmanes.
Mientras algunos diplomáticos se retiraban, miembros de la delegación israelí y asistentes invitados permanecieron en la sala y aplaudieron al primer ministro.
Netanyahu reaccionó directamente al movimiento de salida y calificó a quienes abandonaban el recinto como “cobardes morales”.
La protesta reflejó las profundas divisiones diplomáticas alrededor de la política israelí, la situación en Gaza y la confrontación entre Israel e Irán.
Netanyahu dedica amplio espacio a Irán
El primer ministro israelí comenzó buena parte de su intervención repasando la confrontación con Teherán.
Netanyahu afirmó que Israel había logrado degradar significativamente las capacidades nucleares y militares iraníes y defendió las decisiones adoptadas durante la guerra. También aseguró que el actual Gobierno iraní terminará cayendo.
Estas afirmaciones corresponden a la posición y evaluación del Gobierno israelí.
Irán mantiene una versión opuesta: sostiene que sus instalaciones nucleares tienen fines pacíficos y acusa a Israel y Estados Unidos de violar el derecho internacional mediante sus operaciones militares.
Netanyahu muestra además un dispositivo Starlink
La imagen de Soleimani no fue el único elemento visual relacionado con Irán durante el discurso.
Netanyahu mostró un dispositivo de conexión satelital Starlink y afirmó que quería dejarlo a disposición de la delegación iraní.
El mandatario israelí sostuvo que ese tipo de tecnología podría ayudar a ciudadanos iraníes a acceder a información fuera de los controles gubernamentales y añadió que esperaba que integrantes del aparato estatal iraní eventualmente desertaran.
La utilización de objetos y materiales visuales es una práctica recurrente de Netanyahu durante sus comparecencias ante Naciones Unidas.
Una protesta cargada de simbolismo
El retrato de Soleimani adquiere especial significado debido a que Netanyahu presentó a Irán como uno de los principales adversarios de Israel durante su intervención.
Para Teherán, el antiguo jefe de la Fuerza Quds es considerado una figura nacional y militar de gran relevancia.
Para Israel y Estados Unidos, en cambio, Soleimani desempeñó un papel central en la construcción de redes de grupos armados aliados de Irán en Líbano, Irak, Siria, Yemen y otros territorios.
Por esa razón, colocar su fotografía en la mesa iraní durante el discurso de Netanyahu funcionó como un mensaje político y simbólico, más que como una intervención diplomática formal.
Asamblea marcada por gestos de protesta
El episodio se suma a otros gestos de protesta registrados durante la 81.ª Asamblea General.
Dos días antes, miembros de la propia delegación iraní abandonaron el salón durante el discurso de Donald Trump cuando el mandatario estadounidense comenzó a hablar sobre Irán y volvió a plantear amenazas militares junto con la posibilidad de alcanzar un acuerdo.
La Asamblea General se ha convertido así en otro escenario de la disputa política y narrativa entre Israel, Estados Unidos e Irán, paralela a las operaciones militares y a los contactos diplomáticos que continúan desarrollándose fuera de Naciones Unidas.










