Teherán, Irán.– Irán mantiene capacidad para fabricar misiles balísticos y drones y podría continuar reconstruyendo sus arsenales pese a meses de ataques estadounidenses e israelíes contra su infraestructura militar, según evaluaciones de inteligencia occidental citadas por Bloomberg.
Funcionarios familiarizados con esas evaluaciones señalaron que algunas instalaciones de producción sobrevivieron o pudieron continuar operando, mientras uno de ellos describió a Teherán como todavía bien abastecido de misiles balísticos y determinadas armas antibuque.
La información introduce matices frente a afirmaciones de la administración estadounidense sobre el nivel de degradación conseguido mediante la campaña militar, pero tampoco permite concluir que la capacidad iraní permanezca intacta.
Los propios análisis citados por Bloomberg consideran probable que los ataques hayan ocasionado daños severos y de largo plazo a una parte de la infraestructura de producción previa a la guerra.
Más de 2,000 misiles y 4,000 Shahed utilizados
Un análisis de datos públicos realizado por Bloomberg Economics calcula que desde el inicio del conflicto, el 28 de febrero, Irán ha lanzado:
- más de 4,000 drones o municiones de ataque de la familia Shahed;
- al menos 2,000 misiles balísticos.
Estas cantidades corresponden a una reconstrucción realizada mediante información pública y no a un inventario oficial iraní divulgado de forma verificable.
Las cifras muestran la intensidad con la que Teherán ha utilizado sus arsenales durante más de siete meses de conflicto.
¿Cuántos misiles conserva realmente Irán?
No existe una cifra pública y verificable que permita saber exactamente cuántos misiles balísticos mantiene actualmente la República Islámica.
Antes de comenzar la guerra, Israel estimaba que Irán disponía de aproximadamente 2,500 misiles balísticos.
Una evaluación de inteligencia occidental conocida en junio calculaba que Teherán mantenía alrededor de tres cuartas partes de sus municiones previas al conflicto, después de haber comenzado a reconstruir capacidades durante períodos de menor intensidad militar.
Una evaluación de inteligencia estadounidense conocida anteriormente también situaba aproximadamente entre 70 % y 75 % la proporción de misiles balísticos y lanzadores móviles que Irán conservaba en ese momento.
Estas estimaciones tienen, sin embargo, varios meses de antigüedad y no pueden utilizarse como inventario actual, especialmente después de nuevas oleadas de lanzamientos y ataques.
Producción de misiles volvió a aparecer bajo tierra
Otros informes de inteligencia publicados recientemente apuntan en la misma dirección.
The Wall Street Journal informó en septiembre que Irán había vuelto a producir cantidades limitadas de misiles balísticos utilizando componentes almacenados antes de la guerra y nuevas instalaciones subterráneas o protegidas.
Según esas evaluaciones, Teherán estaría ensamblando nuevamente sistemas de combustible líquido y sólido, aunque a una escala inferior a la existente antes de la campaña aérea.
Este tipo de infraestructura dispersa y subterránea complica los esfuerzos por eliminar completamente una industria desarrollada durante décadas.
Ataques sí dañaron la industria militar iraní
La conclusión de que Irán mantiene capacidad productiva no significa que los bombardeos estadounidenses e israelíes no hayan causado daños significativos.
El análisis citado por Bloomberg considera probable que buena parte de la capacidad industrial anterior al conflicto haya sido seriamente degradada.
La cuestión es diferente: si esos daños fueron suficientes para impedir que Irán continuara fabricando, reparando o reponiendo armamento.
Las nuevas evaluaciones sugieren que la respuesta sería negativa y que Teherán conserva infraestructura, componentes y conocimientos suficientes para mantener cierta producción.
Misiles antibuque preocupan en el estrecho de Ormuz
Otro elemento de preocupación son las capacidades navales iraníes.
Uno de los funcionarios occidentales citados por Bloomberg señaló que Irán mantiene reservas de misiles antibuque, armas especialmente relevantes en el estrecho de Ormuz.
Sidharth Kaushal, investigador del Royal United Services Institute, considera probable que esos inventarios permanezcan relativamente elevados porque diversos modelos son menos complejos de producir y pueden ocultarse en las regiones montañosas del sur iraní.
La capacidad de localizar embarcaciones y obtener información precisa de objetivos podría ser, según ese análisis, una limitación tan importante como la disponibilidad de los propios misiles.
Bloomberg afirma que Rusia también estaría suministrando armas
La investigación incorpora otra afirmación sensible.
Un funcionario occidental aseguró que Rusia está proporcionando misiles a Irán, en línea con evaluaciones divulgadas en junio sobre cooperación militar entre ambos países.
Bloomberg solicitó comentarios al Ministerio de Defensa ruso, pero no obtuvo respuesta.
Esta afirmación procede de una fuente anónima vinculada a evaluaciones de inteligencia y no ha sido confirmada públicamente por Moscú o Teherán.
Por ello, debe tratarse como una evaluación atribuida y no como un hecho establecido independientemente.
Teherán dice haber multiplicado su producción por 2.5
La versión iraní va todavía más lejos.
El portavoz del Ministerio de Defensa, general de brigada Reza Talaei-Nik, aseguró esta semana que la capacidad iraní para fabricar armas, equipos defensivos y municiones se encuentra actualmente en un nivel 2.5 veces superior al existente antes de la guerra.
También afirmó que determinados tipos de armamento han aumentado su producción más de tres veces.
Posteriormente, Talaei-Nik sostuvo que en los siete meses posteriores al comienzo del conflicto la producción total fue 2.5 veces superior a la del período comparable anterior.
Según el funcionario, Irán había preparado previamente ubicaciones alternativas más seguras y movilizado empresas privadas y tecnológicas para mantener sus líneas de suministro.
La cifra iraní no ha sido verificada independientemente
Los datos divulgados por el Ministerio de Defensa iraní deben diferenciarse de las evaluaciones occidentales.
Que agencias de inteligencia consideren que Irán conserva capacidad de producción no confirma automáticamente la afirmación de Teherán de que esa producción haya aumentado 150 %.
Irán no ha publicado información suficientemente detallada sobre unidades producidas, instalaciones, períodos comparables o metodología que permita verificar independientemente esa cifra.
Por tanto, el aumento de 2.5 veces debe atribuirse directamente al Gobierno iraní.
Trump suspende nuevos ataques hasta las elecciones
La reconstrucción iraní ocurre durante una pausa en las grandes operaciones estadounidenses.
El presidente Donald Trump anunció el 8 de octubre que Estados Unidos no reanudará sus ataques militares contra Irán antes de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, mientras continúan contactos diplomáticos indirectos.
Esa decisión no equivale a un acuerdo de paz ni pone fin al conflicto.
Estados Unidos continúa reforzando su presencia militar en Oriente Medio y ha enviado aproximadamente 9,000 efectivos adicionales, un tercer grupo de ataque de portaaviones y fuerzas anfibias a la región.
La pausa da tiempo para reconstruir
Analistas citados por Bloomberg consideran que una consecuencia de la reducción temporal de los ataques es que Irán dispone de espacio para reparar instalaciones, reorganizar cadenas de suministro y reconstruir sus inventarios.
Becca Wasser, responsable de defensa de Bloomberg Economics, considera que esta dinámica podría contribuir a un conflicto prolongado en el que ninguna de las partes consiga rápidamente una ventaja decisiva.
La capacidad iraní de regenerar sus fuerzas será particularmente relevante si Estados Unidos decide reanudar la campaña aérea después de las elecciones.
¿Contradice esto a Washington?
Las nuevas evaluaciones contradicen las interpretaciones más contundentes de funcionarios estadounidenses que han presentado la infraestructura militar iraní como ampliamente destruida.
Pero tampoco demuestran que Irán haya salido prácticamente indemne.
La información disponible apunta a una situación más compleja:
Estados Unidos e Israel han destruido instalaciones, sistemas de defensa aérea y elementos de la infraestructura militar iraní; al mismo tiempo, no parecen haber eliminado completamente la capacidad industrial y los arsenales dispersos de Teherán.
La dimensión exacta de esa capacidad sigue siendo materia de inteligencia y no puede verificarse mediante fuentes públicas.
La principal incógnita es la capacidad sostenible
Más que determinar si Irán todavía puede producir algún misil o dron —algo que las evaluaciones occidentales consideran confirmado—, la cuestión estratégica es a qué ritmo puede fabricar nuevas armas durante meses o años de guerra.
También importa cuántos componentes críticos conserva, qué instalaciones han sobrevivido, cuántos lanzadores móviles permanecen operativos y qué apoyo material recibe de terceros países.
Los más de 2,000 misiles balísticos y 4,000 sistemas Shahed utilizados desde febrero reflejan un consumo extraordinariamente elevado.
Por ello, cualquier afirmación de que el arsenal iraní está intacto sería tan difícil de sostener como asegurar que su capacidad para amenazar objetivos regionales ha sido completamente destruida.
Lo que muestran las evaluaciones disponibles es que, después de meses de bombardeos, Irán continúa siendo capaz de producir y lanzar misiles y drones, aunque la magnitud real de sus reservas y la velocidad con la que puede reconstruirlas permanecen bajo considerable incertidumbre.












