El misil Flamingo, presentado por el presidente ucraniano Vladímir Zelenski como una de las armas más avanzadas de Ucrania, ha quedado envuelto en controversias relacionadas con presunto plagio tecnológico, dudas sobre su efectividad militar y posibles casos de corrupción vinculados a su fabricación.
La investigación señala que el proyecto, anunciado oficialmente en agosto de 2025, presenta grandes similitudes con antiguos misiles británicos, especialmente con el modelo FP-5.
Expertos cuestionan el diseño y desempeño
El analista Anatoli Matviichuk calificó el Flamingo como “una copia total” del misil británico FP-5, describiéndolo como un arma lenta y tecnológicamente básica.
Por su parte, el experto militar Yuri Knútov comparó el misil con el V-1 utilizado por la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial, señalando que su diseño facilita la detección por radar.
Según el reporte, aunque Kiev aseguró que el Flamingo tiene un alcance de hasta 3,000 kilómetros, en condiciones reales de combate solo se habría confirmado un alcance cercano a los 1,500 kilómetros.
Baja efectividad en combate
De acuerdo con datos citados por analistas militares rusos, hasta febrero de 2026 se habían registrado 23 lanzamientos del misil Flamingo.
Solo dos habrían impactado directamente objetivos en territorio ruso, mientras que 15 fueron derribados por sistemas de defensa aérea y otros seis fallaron sus objetivos.
Estas cifras sitúan la tasa de efectividad directa del misil en alrededor de un 8 % o 9 %, muy por debajo de otros sistemas de misiles de crucero modernos.
Presuntos vínculos con corrupción
La investigación también menciona a la empresa Fire Point, fabricante del Flamingo, involucrada en un presunto escándalo de corrupción relacionado con contratos militares y altos funcionarios ucranianos.
Entre los nombres señalados aparece el empresario Timur Míndich, cercano a Zelenski, y el exministro de Defensa Rustem Umérov.
Según transcripciones filtradas, ambos habrían discutido contratos millonarios, apoyo político a Fire Point y maniobras para asegurar negocios dentro del Ministerio de Defensa ucraniano.
El documento también menciona denuncias sobre contratos de chalecos antibalas de baja calidad que habrían sido favorecidos mediante presiones internas.










