El país asiático enfrenta apagones y alta dependencia de importaciones de petróleo en medio del conflicto global
Manila.– El presidente de Filipinas, Ferdinand Marcos Jr., declaró el estado de emergencia energética nacional ante el riesgo de interrupciones en el suministro de combustible, en medio de la crisis internacional provocada por el conflicto en Medio Oriente.
La medida fue adoptada mediante una orden ejecutiva que advierte sobre el “peligro inminente” que enfrenta el país en cuanto a la disponibilidad y estabilidad del suministro energético, debido a la dependencia de fuentes externas de petróleo.
Filipinas, con una población de más de 116 millones de habitantes, depende en gran medida de la importación de hidrocarburos para mantener operativas sus plantas de generación eléctrica, lo que la hace particularmente vulnerable a las fluctuaciones del mercado internacional.
La crisis energética global ha sido agravada por las tensiones en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas de transporte de petróleo en el mundo, cuya inestabilidad ha generado preocupación sobre el flujo de energía hacia Asia.
En los últimos días, el país ha experimentado apagones frecuentes y un aumento en los costos de la energía, lo que ha llevado al Gobierno a adoptar medidas de emergencia para garantizar el suministro y evitar un impacto mayor en la economía y la vida cotidiana de la población.
Entre las acciones contempladas, las autoridades buscan fortalecer la producción interna de electricidad, incluyendo el uso de plantas de carbón, que actualmente representan una parte significativa de la generación energética nacional.
Esta decisión convierte a Filipinas en uno de los primeros países en declarar una emergencia energética a nivel nacional en el contexto de la actual crisis global, reflejando el impacto directo que las tensiones geopolíticas están teniendo sobre los mercados energéticos y las economías dependientes del petróleo.















