El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, aseguró que vive bajo una amenaza constante de Estados Unidos con serenidad y convicción, afirmando que su principal protección no es militar ni material, sino espiritual y popular. Las declaraciones fueron ofrecidas durante una entrevista concedida al periodista Ignacio Ramonet, publicada este jueves, en la que el mandatario abordó el impacto personal, psicológico y político de las presiones ejercidas por Washington.
Maduro rechazó la idea de gobernar desde el miedo o el aislamiento y afirmó que su fortaleza proviene de la fe y del respaldo ciudadano. “Yo tengo un búnker infalible: Dios Todopoderoso. Yo le entregué Venezuela a Nuestro Señor Jesucristo. Él es el rey de esta patria”, expresó, subrayando que diariamente encomienda el país a su fe. A esto sumó el acompañamiento del pueblo venezolano, al que definió como su “mayor escudo, inspiración y energía”.
En la conversación, el mandatario sostuvo que no se pertenece a sí mismo, sino que encarna un proyecto histórico de larga data, ligado a las luchas de resistencia del país. Se identificó simbólicamente con figuras como Guaicaipuro, Ezequiel Zamora y Hugo Chávez, al afirmar que su liderazgo responde a un proceso colectivo y no a una ambición personal. “Por ese pueblo hemos recibido todo lo que somos”, afirmó.
Las declaraciones se producen en un contexto de creciente tensión regional, marcado por un importante despliegue militar estadounidense en el Caribe desde agosto pasado. Inicialmente, Washington justificó la operación bajo el argumento del combate al narcotráfico, acusaciones que el Gobierno venezolano ha calificado de infundadas. Con el paso de los meses, Caracas ha denunciado que el verdadero objetivo de estas acciones es el control de los recursos energéticos del país.
En ese escenario, el Ejecutivo venezolano ha denunciado la incautación de buques petroleros por parte de Estados Unidos, calificando estas acciones como actos de piratería. Asimismo, ha señalado que operaciones militares estadounidenses han provocado la muerte de más de un centenar de personas en aguas del Caribe y el Pacífico, sin que se hayan presentado pruebas concluyentes que vinculen a las víctimas con actividades ilícitas.
Maduro reiteró que, pese a las amenazas, confía en que la paz prevalecerá. “Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?”, expresó, asegurando que la causa que defiende Venezuela es justa y que la serenidad proviene de esa convicción. Sus palabras han sido respaldadas por países como Rusia, China, Brasil, México, Colombia, Nicaragua y Cuba, que han expresado su apoyo a Caracas frente a las presiones externas.
















