Araghchi ofreció sus declaraciones en el marco de una intervención recogida por la agencia iraní SNN. El canciller sostuvo que la región atraviesa una transformación sin precedentes y que todos los actores —regionales e internacionales— deben reconocer esa nueva realidad.
«Todo ha cambiado en nuestra región. Es una realidad que tanto el mundo como la región, y todos nosotros, debemos tener en cuenta. Después de la reciente guerra, nada volverá a ser como antes», afirmó el jefe de la diplomacia iraní.
La frase que redefine el mapa regional
La declaración más contundente del canciller fue la que incluyó explícitamente al estrecho de Ormuz: «Todos deben aceptar que se han producido cambios fundamentales y estratégicos en la región, incluido el estrecho de Ormuz». El paso marítimo, por donde transita una porción significativa del petróleo mundial, ha sido históricamente una carta de presión en las negociaciones entre Irán y Occidente.
Araghchi precisó que «las rutas en el estrecho de Ormuz no serán las mismas que antes» y que su administración tampoco seguirá el esquema previo. Indicó además que estos asuntos se encuentran actualmente en negociación con Omán.
Guerra de 40 días: el punto de quiebre
El canciller situó el inicio del conflicto detonante el 28 de febrero de 2026, cuando comenzó la denominada guerra de Ramadán, también conocida como la guerra de 40 días. Según Araghchi, ese enfrentamiento destruyó las estructuras de seguridad que existían previamente en la región.
En relación con la presencia militar estadounidense, el funcionario afirmó que casi todas las bases de Estados Unidos en la zona quedaron destruidas, y citó para ello cifras que atribuyó al propio Pentágono. «Según sus propios datos, cientos de edificios en estas bases quedaron destruidos», señaló, agregando que Washington perdió más de 80 aeronaves durante el conflicto, incluyendo cazas, en su mayoría alcanzados en tierra por misiles iraníes.
Irán descarta nuevas agresiones y apuesta por la cooperación
Ante los rumores sobre un posible nuevo conflicto, Araghchi adoptó un tono que combinó advertencia con apertura diplomática. «Si existe algo de racionalidad, no volverán a intentar una agresión militar contra el pueblo iraní. Ya lo intentaron dos veces y vieron el resultado», subrayó.
Al mismo tiempo, el canciller reiteró la disposición de Teherán a cooperar con los países vecinos y enfatizó que la política exterior iraní no ha variado en sus principios: «Seguimos creyendo que nuestra región debe disfrutar de una paz y de una estabilidad que surjan de su interior, garantizadas por los países de la región y sin intervención extranjera».
Araghchi también reveló que, más allá de la coyuntura inmediata, Irán ya proyecta escenarios de posguerra: «Estos días se habla de otra guerra. Yo ya estoy pensando en lo que vendrá después de la guerra», declaró, en lo que puede interpretarse como una señal de que Teherán se ve en posición de iniciativa estratégica en la región.















