Moscú, Rusia.– Rusia advirtió formalmente a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que estaría preparada para utilizar todo su arsenal, incluidas armas nucleares, si países de la Alianza intentaran aislar o atacar la región rusa de Kaliningrado.
La advertencia figura en un documento diplomático enviado por Moscú a la OTAN y revisado por Reuters, en el que Rusia acusa a la Alianza de seguir un rumbo que podría aumentar el riesgo de una confrontación militar directa.
El documento plantea incluso la posibilidad de ataques rusos contra centros de toma de decisiones en países de la OTAN en caso de una escalada militar.
No existe, sin embargo, confirmación independiente de la afirmación rusa de que la OTAN esté preparando un bloqueo aéreo o naval de Kaliningrado. La Alianza niega que sus ejercicios y actividades representen una amenaza contra territorio ruso.
¿Qué dijo el Kremlin?
El portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, defendió este miércoles las advertencias difundidas por varias embajadas rusas en Europa y pidió a dirigentes europeos tener presentes los documentos que establecen la política nuclear de Moscú.
Peskov sostuvo que las declaraciones responden a comentarios realizados desde Polonia y otros países europeos sobre posibles escenarios relacionados con Kaliningrado.
Las embajadas rusas en Reino Unido, Irlanda y Bélgica divulgaron en los últimos días mensajes similares sobre las consecuencias que tendría, según Moscú, cualquier intento de separar el enclave del resto de Rusia.
OTAN pide a Rusia detener las amenazas nucleares
La OTAN respondió rechazando la advertencia.
Su secretaria portavoz, Allison Hart, confirmó que la organización recibió el documento ruso y señaló que la Alianza considera irresponsable utilizar amenazas nucleares en este contexto.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, afirmó posteriormente que la organización es defensiva y pidió a Rusia detener las amenazas nucleares.
Rutte señaló además que la evaluación de seguridad de la OTAN no indica actualmente una amenaza militar rusa inminente contra territorio aliado.
¿Por qué Kaliningrado es tan estratégico?
Kaliningrado es un territorio ruso separado geográficamente del resto del país y ubicado entre Polonia y Lituania, ambos miembros de la OTAN.
El enclave también tiene acceso al mar Báltico y alberga importantes instalaciones militares rusas.
Su ubicación convierte a Kaliningrado en uno de los puntos más sensibles de la relación entre Moscú y la OTAN, especialmente por su proximidad al denominado corredor de Suwalki, la franja terrestre que conecta Polonia con los países bálticos.
La región cuenta además con una presencia militar considerable, incluidos sistemas de misiles rusos capaces de transportar diferentes tipos de armamento.
¿Qué establece la doctrina nuclear rusa?
Rusia modificó en noviembre de 2024 sus principios oficiales sobre disuasión nuclear.
La doctrina actual contempla varios escenarios en los que Moscú podría considerar el empleo de armas nucleares, entre ellos una agresión convencional contra Rusia o Bielorrusia que represente una amenaza crítica para su soberanía o integridad territorial.
También establece supuestos relacionados con ataques mediante armas de destrucción masiva, lanzamientos de misiles balísticos y acciones capaces de comprometer la capacidad rusa de responder con sus fuerzas nucleares.
La doctrina, sin embargo, no significa que cualquier incidente militar desencadene automáticamente el empleo de armas nucleares. La decisión final corresponde al presidente ruso y está condicionada por los escenarios definidos en el documento.
Crece la tensión en el Báltico
El intercambio de advertencias se produce en un contexto de mayor actividad militar y tensión política en la región báltica.
Moscú acusa a la OTAN de incrementar su presencia militar cerca de las fronteras rusas y sostiene que determinados ejercicios aliados contemplan escenarios dirigidos contra Kaliningrado.
La OTAN rechaza esa interpretación y sostiene que sus despliegues tienen carácter defensivo y están destinados a proteger a sus países miembros.
Rutte pidió mantener la calma y aseguró que la Alianza continuará con sus actuales tareas de defensa sin modificar por ahora su evaluación de amenaza.
La advertencia sobre Kaliningrado representa, no obstante, una nueva señal del deterioro de las relaciones entre Rusia y la OTAN y vuelve a colocar el riesgo de una escalada nuclear en el centro del debate sobre la seguridad europea.












