El Departamento de Estado de EE.UU. anunció una política de restricción de visas dirigida a funcionarios extranjeros que obstaculicen la resolución de casos de sustracción internacional de menores. La medida fue presentada como una prioridad de la administración Trump.
El Departamento de Estado de Estados Unidos anunció la puesta en marcha de una «nueva política de restricción de visas para la pronta resolución de casos internacionales» en los que un progenitor o familiar directo traslada a un menor al extranjero sin el consentimiento del otro padre o madre. Las autoridades estadounidenses califican esta acción como «sustracción internacional» y «secuestro de menores».
La medida fue descrita en un comunicado oficial firmado por el secretario de Estado Marco Rubio, quien la presentó como una prioridad de la administración del presidente Donald Trump. El objetivo declarado es «proteger a los niños estadounidenses secuestrados en el extranjero» y facilitar su reunificación familiar.
Una herramienta de presión contra funcionarios extranjeros
Según el texto del comunicado, la nueva política apunta específicamente a «funcionarios gubernamentales extranjeros, jueces, administradores judiciales, agentes del orden público y otras personas» que «obstaculizan intencionalmente la pronta resolución de estos casos», prolongando así la separación familiar e impidiendo el regreso de los menores a Estados Unidos.
El Departamento de Estado señaló que la medida proporciona al gobierno estadounidense «una nueva herramienta de rendición de cuentas para presionar a los países que no cumplen con sus obligaciones». La política abarca a quienes «intencionalmente incumplen las leyes, políticas u órdenes judiciales» para resolver estos casos y reintegrar a los niños a su país de residencia habitual.
Prevención y retorno rápido, los ejes de la iniciativa
La oficina a cargo de Rubio indicó además que trabaja «de manera proactiva para prevenir los secuestros y facilitar el retorno rápido y seguro de los niños secuestrados a su país de residencia habitual». En ese sentido, calificó la nueva restricción de visas como una herramienta adicional, enmarcada en la legislación estadounidense, para «promover la rendición de cuentas cuando los países incumplen sus obligaciones en virtud del derecho internacional».
La iniciativa se suma al arsenal diplomático con el que Washington ha buscado, en distintas administraciones, dar respuesta a los casos de sustracción parental internacional, un fenómeno regulado a nivel global por el Convenio de La Haya de 1980 sobre los Aspectos Civiles de la Sustracción Internacional de Menores, del que Estados Unidos es signatario.
El comunicado no especificó qué países o casos concretos motivaron la activación de esta política, ni cuántos menores se encuentran actualmente en situación de sustracción reconocida por las autoridades estadounidenses.

















