WASHINGTON.- El presidente de China, Xi Jinping, llegó este miércoles a Estados Unidos para una visita de Estado marcada por un inusual recibimiento personal del mandatario estadounidense Donald Trump, una fuerte presencia ceremonial militar y negociaciones que buscan estabilizar la relación entre las dos mayores economías del mundo.
Xi y su esposa, Peng Liyuan, aterrizaron poco antes de las 6:00 de la tarde en la Base Conjunta Andrews, en Maryland, donde fueron recibidos directamente en la pista por Trump y la primera dama estadounidense, Melania Trump.
La ceremonia incluyó alfombra roja, una banda militar y el sobrevuelo de dos bombarderos estratégicos B-1 de la Fuerza Aérea estadounidense.
El recibimiento resulta poco habitual debido a que los presidentes estadounidenses normalmente esperan a los jefes de Estado visitantes en la Casa Blanca, en lugar de desplazarse personalmente hasta la base aérea.
CBS News señaló que se trata de una de las pocas ocasiones en décadas en que un presidente estadounidense acude a Andrews para recibir directamente a un mandatario extranjero.
Primera visita de Estado de Xi desde 2015
La visita marca el regreso de Xi a Washington como invitado de Estado después de más de una década.
Sin embargo, es impreciso afirmar que esta es su primera visita a Estados Unidos en 11 años.
Xi estuvo en San Francisco en noviembre de 2023, cuando participó en la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico y se reunió con el entonces presidente Joe Biden.
La visita actual constituye específicamente su segunda visita de Estado a Estados Unidos y la primera desde 2015, según el historial recopilado por el Servicio de Investigación del Congreso estadounidense.
La Casa Blanca también la describe como la primera visita de Xi y Peng Liyuan a la Casa Blanca en más de una década.
Tercer encuentro Trump-Xi desde octubre
La reunión bilateral prevista para este jueves será el tercer encuentro presencial entre Trump y Xi desde octubre de 2025.
Ambos se reunieron en Busan, Corea del Sur, en octubre de 2025, y volvieron a encontrarse durante la visita de Estado de Trump a Beijing en mayo de este año.
La reunión de Washington será además su segundo encuentro presencial de 2026.
Pese a las diferencias sobre comercio, tecnología, Taiwán, Irán y seguridad regional, ambos gobiernos han mantenido abiertos los canales de negociación durante los últimos meses.
EE.UU. y China extienden tregua comercial hasta enero
Uno de los principales asuntos que se esperaba resolver durante la cumbre tuvo un avance horas antes de la llegada de Xi.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció este miércoles que Estados Unidos y China acordaron extender hasta el 10 de enero de 2027 el denominado Acuerdo de Busan, que establece una tregua en algunas de las medidas comerciales adoptadas por ambos países.
El entendimiento estaba previsto para expirar el 10 de noviembre.
Bessent explicó que la extensión permitirá a ambos gobiernos disponer de más tiempo para explorar un acuerdo económico de mayor alcance.
Hasta hace apenas dos días, el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, había señalado que Washington y Pekín todavía estaban divididos sobre la duración y las condiciones de la prórroga.
El anuncio modifica, por tanto, el escenario con el que Trump y Xi llegarán este jueves a su reunión formal.
Aranceles y US$30,000 millones en bienes
Los equipos económicos de ambos países negocian además una reducción de barreras para aproximadamente US$30,000 millones en productos considerados no sensibles.
Entre las áreas mencionadas figuran productos agrícolas, energía, bienes de consumo y determinados dispositivos médicos.
Estados Unidos y China establecieron durante sus conversaciones anteriores una Junta de Comercio para intentar operacionalizar esos acuerdos.
Sin embargo, algunos compromisos acordados previamente avanzan con lentitud.
Associated Press señala que China podría quedarse por debajo de su objetivo de adquirir US$30,000 millones en productos agrícolas estadounidenses y que todavía no se ha materializado completamente una prometida adquisición de 200 aviones Boeing.
Inteligencia artificial abre nuevo frente de negociación
La inteligencia artificial también ocupará un lugar relevante en la reunión.
Washington y Pekín han comenzado a explorar mecanismos para reducir riesgos derivados de sistemas avanzados de IA, pese a competir directamente por el liderazgo tecnológico global.
Bessent propuso durante las conversaciones preparatorias crear un mecanismo de notificación de incidentes relacionados con inteligencia artificial que puedan representar riesgos de seguridad nacional.
El objetivo sería establecer un canal mediante el cual las dos potencias puedan comunicar determinados incidentes o amenazas vinculados con tecnologías de IA.
La iniciativa todavía se encuentra en fase de negociación.
Al mismo tiempo, Estados Unidos mantiene restricciones sobre exportaciones de determinados semiconductores y tecnologías avanzadas hacia China, mientras Pekín aplica controles sobre minerales críticos y tierras raras.
Taiwán será uno de los asuntos más delicados
La cuestión de Taiwán aparece como uno de los temas políticamente más sensibles.
Fuentes familiarizadas con las conversaciones dijeron a Reuters que Xi prevé presionar a Trump para que Estados Unidos reduzca o suspenda las ventas de armamento a Taiwán.
China considera a Taiwán parte de su territorio y sostiene que la reunificación es un asunto interno.
Taiwán, una democracia autogobernada, rechaza la reclamación de soberanía de Pekín.
Estados Unidos no mantiene relaciones diplomáticas formales con Taipéi, pero su legislación establece que debe proporcionar a la isla medios para mantener una capacidad suficiente de autodefensa.
Trump mantiene en suspenso paquete de US$14,000 millones
La discusión ocurre además mientras una importante venta estadounidense de armas continúa pendiente.
Trump aprobó en diciembre un paquete por aproximadamente US$11,000 millones, pero mantiene en suspenso otra operación estimada en alrededor de US$14,000 millones.
Después de su reunión con Xi en Beijing en mayo, Trump describió ese segundo paquete como una herramienta de negociación con China.
Taiwán afirmó este miércoles que mantiene contacto estrecho con Washington y que espera que las ventas previamente acordadas continúen implementándose.
Hasta ahora no existe anuncio de un acuerdo entre Trump y Xi sobre este punto.
Ceremonia formal tendrá B-2 y cuatro F-22
El recibimiento en Andrews será seguido este jueves por una ceremonia de Estado mucho más amplia en la Casa Blanca.
La administración estadounidense anunció la participación de 479 militares de todas las ramas de las Fuerzas Armadas.
La programación incluye bandas militares, honores oficiales, revisión de tropas y un nuevo sobrevuelo, esta vez encabezado por un bombardero furtivo B-2 Spirit acompañado por cuatro cazas F-22 Raptor.
Trump y Xi pronunciarán breves declaraciones y posteriormente mantendrán conversaciones bilaterales.
En horas de la noche se celebrará una cena de Estado en la Casa Blanca.
Peng Liyuan y Melania Trump tendrán agenda propia
Mientras los mandatarios desarrollan sus conversaciones, Melania Trump y Peng Liyuan visitarán el Smithsonian National Museum of Asian Art, donde conocerán colecciones relacionadas con siglos de intercambio artístico y cultural entre Asia y Estados Unidos.
El viernes, ambas parejas participarán en un encuentro para tomar té en la Casa Blanca y posteriormente visitarán los Archivos Nacionales de Estados Unidos.
La visita concluirá después de esa actividad.
De la ceremonia a las decisiones
El despliegue protocolar refleja el interés de ambos gobiernos por proyectar una relación más estable después de años de confrontaciones comerciales y tecnológicas.
Pero detrás de la alfombra roja permanecen diferencias sustanciales.
Washington busca avances en comercio, acceso al mercado chino, inteligencia artificial y minerales estratégicos, mientras Pekín busca estabilidad arancelaria, menores restricciones tecnológicas y cambios en la política estadounidense hacia Taiwán.
La extensión de la tregua comercial hasta enero ofrece a ambos gobiernos una ventana adicional de negociación.
El alcance real de la visita dependerá, sin embargo, de los acuerdos concretos que Trump y Xi puedan anunciar después de su reunión de este jueves.









