SANÁ.– Los hutíes de Yemen difundieron este miércoles un video y fotografías que, según el movimiento, muestran el momento en que un caza F-15 de la Real Fuerza Aérea Saudita fue alcanzado y posteriormente sus restos quedaron en llamas en la provincia de Marib, en medio de una fuerte escalada militar entre el grupo y Arabia Saudita.
El portavoz militar hutí, Yahya Saree, afirmó que la aeronave fue derribada mediante un misil tierra-aire de fabricación local mientras realizaba operaciones en apoyo a fuerzas respaldadas por Riad en Marib.
Sin embargo, Arabia Saudita no había confirmado públicamente la pérdida del avión al momento de las informaciones consultadas, y tampoco existe todavía una verificación independiente completa sobre las circunstancias exactas del incidente. Associated Press reportó este miércoles el reclamo hutí como no verificado.
Video muestra restos atribuidos a un F-15
Las imágenes publicadas por medios vinculados con los hutíes muestran un objetivo aéreo seguido por un sistema de observación terrestre y posteriormente restos carbonizados de una aeronave en una zona árida.
El medio especializado The War Zone señaló que el material incluye componentes que parecen corresponder a un F-15, aunque advirtió que la información disponible todavía no permite reconstruir de manera independiente todos los detalles del derribo.
Otros reportes describen fragmentos con marcas saudíes y combatientes hutíes alrededor de los restos.
La situación de la tripulación permanece igualmente sin aclarar. El F-15 utilizado por Arabia Saudita puede operar con uno o dos tripulantes dependiendo de la variante y la misión, pero hasta ahora no existe información oficial confirmada sobre pilotos muertos, rescatados o capturados.
Hutíes dicen que aviones saudíes buscaban los restos
Saree afirmó además que posteriormente otras formaciones de F-15 y Eurofighter Typhoon saudíes ingresaron en la zona para localizar el aparato accidentado y que las defensas aéreas hutíes también dispararon contra esas aeronaves, obligándolas a retirarse.
Ese segundo episodio tampoco ha sido confirmado por Riad.
Si Arabia Saudita confirma finalmente que uno de sus F-15 fue destruido por fuego enemigo, el incidente representaría un hecho militar significativo debido a la importancia de esos cazas dentro de su fuerza aérea y a las dificultades que históricamente han enfrentado los hutíes para atacar aeronaves de alto rendimiento a gran altura.
La cifra de 450 bombardeos procede de los hutíes
El movimiento yemení también acusó a Arabia Saudita de realizar más de 450 ataques aéreos durante esta semana con F-15 y Typhoon que habrían despegado desde las bases de Khamis Mushait y Taif.
Según Saree, los bombardeos alcanzaron Taiz, Lahj, Al Jawf, Hajjah, Marib, Saada y Al Bayda y dejaron víctimas civiles.
La cifra de 450 ataques procede de la versión hutí y no ha sido corroborada de manera independiente en su totalidad.
Sí está ampliamente documentada una fuerte intensificación de las operaciones militares saudíes en Yemen durante los últimos días, paralelamente al avance territorial hutí y a los ataques del grupo contra infraestructura y objetivos saudíes.
Marib vuelve al centro del conflicto
El supuesto derribo ocurrió sobre Marib, una provincia estratégica por sus instalaciones petroleras y gasíferas y por su importancia militar para las fuerzas contrarias a los hutíes.
La zona ha sido uno de los principales frentes de la guerra yemení y volvió a adquirir relevancia desde que la confrontación se intensificó nuevamente este año.
El movimiento hutí controla la capital, Saná, y amplias zonas del norte del país, mientras el Gobierno yemení reconocido internacionalmente y distintos grupos locales mantienen presencia en otras regiones con respaldo exterior.
Escalada tras la caída de Moka
El episodio ocurre menos de una semana después de que los hutíes conquistaran Moka, ciudad portuaria de gran importancia estratégica en la costa del mar Rojo.
Reuters confirmó el 10 de septiembre que las fuerzas hutíes habían tomado el puerto y avanzado hacia las islas Hanish, aumentando su influencia alrededor del estrecho de Bab el Mandeb.
Associated Press informó posteriormente de la captura de una isla estratégica situada en la entrada sur del mar Rojo, ampliando todavía más el frente de combate.
Bab el Mandeb conecta el golfo de Adén con el mar Rojo y, a través del canal de Suez, constituye una de las principales rutas marítimas entre Asia y Europa.
Arabia Saudita enfrenta presión sobre sus defensas
La escalada también está aumentando la presión sobre los sistemas de defensa saudíes.
Associated Press informó este miércoles que Riad ha solicitado apoyo a varios socios regionales y occidentales ante la disminución de sus existencias de determinados misiles interceptores, después de semanas de ataques hutíes con drones y misiles.
Entre los últimos incidentes figura un dron que Arabia Saudita asegura haber interceptado antes de que alcanzara el espacio aéreo restringido de La Meca.
Los hutíes negaron haber intentado atacar la ciudad sagrada y sostienen que sus objetivos se concentran en instalaciones militares y energéticas saudíes. Ambas versiones continúan enfrentadas.
Un posible golpe militar y simbólico
La eventual pérdida confirmada de un F-15 tendría un impacto que iría más allá del valor material del avión.
Arabia Saudita posee una de las mayores y más modernas flotas de F-15 fuera de Estados Unidos y utiliza estas aeronaves para misiones de superioridad aérea y ataque.
Para los hutíes, demostrar capacidad para derribar uno de esos aviones reforzaría la narrativa de que sus defensas aéreas pueden desafiar a una fuerza equipada con tecnología occidental avanzada.
Pero mientras Riad no confirme el incidente y no aparezca evidencia adicional verificable, la formulación más precisa continúa siendo que los hutíes aseguran haber derribado el F-15 y han presentado imágenes que atribuyen al aparato destruido.
El supuesto derribo se incorpora así a una escalada cada vez más peligrosa en Yemen, en momentos en que el avance hutí hacia Bab el Mandeb y sus ataques contra Arabia Saudita vuelven a colocar el conflicto en el centro de las preocupaciones por la seguridad regional, el transporte marítimo y los mercados energéticos.












