LIMA.– China respondió a las críticas formuladas por el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, sobre la presencia económica de Pekín en América Latina y afirmó que los países de la región tienen derecho a escoger libremente sus socios sin presiones externas.
“El hemisferio occidental no es el ‘patio trasero’ de nadie”, manifestó la Embajada de China en Perú en una serie de mensajes divulgados en medio de la gira de Rubio por Colombia, Ecuador y Perú.
La representación diplomática sostuvo también que la cooperación entre China y América Latina “no está dirigida contra terceros” y no debería estar sujeta a interferencias de otros países.
La respuesta llega después de críticas directas de Rubio
El pronunciamiento chino respondió a un artículo firmado por Rubio y publicado el martes en el diario peruano El Comercio, en el que el jefe de la diplomacia estadounidense cuestionó directamente determinados proyectos vinculados con empresas chinas.
Rubio sostuvo que proyectos respaldados por el Partido Comunista Chino “pasan por alto los marcos legales del Perú” y planteó preocupaciones sobre transparencia y seguridad de los datos.
El funcionario presentó a Estados Unidos como una alternativa basada en inversiones privadas, contratos transparentes, creación de empleos y respeto a la soberanía de los países.
Sin embargo, el propio Rubio escribió que cada nación tiene derecho soberano a elegir sus socios, por lo que no resulta preciso afirmar que haya planteado expresamente a los gobiernos latinoamericanos una elección obligatoria entre Washington y Pekín.
China rechaza acusaciones sobre sus inversiones
La Embajada china negó que sus inversiones en Perú respondan a una estrategia para obligar al país sudamericano a alinearse políticamente con Pekín.
Aseguró que China no exige a otros Estados “tomar partido” y defendió que sus proyectos se desarrollan conforme a la legislación peruana.
La misión diplomática señaló además que el volumen acumulado de inversión china en Perú supera los US$30,000 millones, cifra presentada por Pekín dentro de su defensa de los beneficios económicos generados por la relación bilateral.
Las declaraciones reflejan una creciente disputa narrativa entre las dos principales potencias económicas mundiales sobre qué modelo de relación ofrece mayores beneficios a América Latina.
China es el principal socio comercial de Perú
La importancia de Pekín para la economía peruana está respaldada por datos oficiales.
El Ministerio de Comercio Exterior y Turismo de Perú informó que China continuó siendo en 2025 el principal socio comercial del país, concentrando aproximadamente el 35 % de su comercio exterior.
La Cancillería peruana señala que China ocupa esa posición desde 2014. El comercio bilateral alcanzó alrededor de US$41,000 millones en 2024 y siguió creciendo posteriormente.
Solo en 2025, China recibió el 36.2 % de las exportaciones peruanas, según el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo.
Minerales, especialmente cobre, ocupan un lugar fundamental en ese intercambio.
Perú queda en medio de la competencia entre Washington y Pekín
La respuesta china coincide con la gira sudamericana de Rubio, quien comenzó su recorrido en Colombia y continuó hacia Ecuador antes de su visita a Perú.
Washington busca profundizar su cooperación con estos gobiernos en áreas como seguridad, lucha contra el narcotráfico, comercio, energía y minerales críticos.
En su artículo, Rubio afirmó que Estados Unidos pretende ofrecer una alternativa económica “transparente, confiable y mutuamente beneficiosa” frente a actores externos que, según su interpretación, han impulsado proyectos con condiciones desfavorables para algunos países latinoamericanos.
Pekín respondió defendiendo justamente el argumento contrario: que sus relaciones comerciales no buscan interferir en las decisiones políticas de las naciones de la región.
El Puerto de Chancay también está en el centro del debate
Parte de la discusión sobre la presencia china en Perú se relaciona con inversiones estratégicas como el Puerto de Chancay, infraestructura desarrollada con fuerte participación de la naviera estatal china Cosco Shipping.
El proyecto ha adquirido relevancia geopolítica porque fortalece la conexión comercial directa entre Sudamérica y Asia y amplía la presencia económica china en una infraestructura portuaria estratégica del Pacífico.
Rubio utilizó el contexto peruano para expresar preocupación sobre la participación de compañías estatales extranjeras en sectores estratégicos, mientras Pekín sostiene que sus inversiones respetan la legislación local.
Pekín también lleva la disputa al tema de las visas
La Embajada china aprovechó sus mensajes para destacar que los ciudadanos peruanos pueden viajar actualmente a China sin visa para estadías determinadas y cuestionó las exigencias migratorias impuestas por otros países.
Aunque no mencionó directamente a Estados Unidos en ese mensaje, la referencia fue interpretada ampliamente como otra respuesta a Washington en medio de la visita de Rubio.
América Latina gana peso en la rivalidad China-EE. UU.
El intercambio revela cómo América Latina está adquiriendo mayor importancia dentro de la competencia estratégica entre Estados Unidos y China.
Washington busca fortalecer sus alianzas regionales y reducir riesgos vinculados a la dependencia de proveedores chinos en infraestructura, comunicaciones, minerales críticos y tecnología.
Pekín, en cambio, defiende su modelo de comercio e inversión y argumenta que los gobiernos latinoamericanos deben decidir sus relaciones internacionales en función de sus propios intereses.
La controversia en Perú concentra ese debate: Estados Unidos cuestiona determinados proyectos chinos y ofrece un modelo alternativo, mientras China responde reivindicando soberanía, comercio y no interferencia.
En ese escenario, serán los propios gobiernos latinoamericanos los que deberán definir hasta qué punto profundizan sus relaciones con una u otra potencia o mantienen vínculos económicos estratégicos con ambas.ina gana peso en la rivalidad China-EE. UU.
El intercambio revela cómo América Latina está adquiriendo mayor importancia dentro de la competencia estratégica entre Estados Unidos y China.
Washington busca fortalecer sus alianzas regionales y reducir riesgos vinculados a la dependencia de proveedores chinos en infraestructura, comunicaciones, minerales críticos y tecnología.
Pekín, en cambio, defiende su modelo de comercio e inversión y argumenta que los gobiernos latinoamericanos deben decidir sus relaciones internacionales en función de sus propios intereses.
La controversia en Perú concentra ese debate: Estados Unidos cuestiona determinados proyectos chinos y ofrece un modelo alternativo, mientras China responde reivindicando soberanía, comercio y no interferencia.
En ese escenario, serán los propios gobiernos latinoamericanos los que deberán definir hasta qué punto profundizan sus relaciones con una u otra potencia o mantienen vínculos económicos estratégicos con ambas.










