Por Wander Rafael Morales Feliz
Los partidos políticos que aspiran a transformar una nación no pueden limitar su visión al próximo proceso electoral. Una organización política verdaderamente moderna debe preguntarse qué tipo de dirigentes necesita el país dentro de diez, quince o veinte años.
Esta reflexión adquiere especial importancia para el Partido Revolucionario Moderno (PRM), como organización política que actualmente conduce el Gobierno dominicano.
Gobernar una nación en el siglo XXI exige mucho más que capacidad electoral. Los problemas de la sociedad son cada vez más complejos y requieren conocimiento, planificación, tecnología, capacidad gerencial, sensibilidad social y profesionales capaces de convertir las necesidades de la población en políticas públicas y resultados.
Por eso, el gran desafío hacia el futuro debe ser la profesionalización integral de la dirigencia política.
No se trata de convertir a todos los dirigentes en técnicos ni de sustituir la política por la tecnocracia. Se trata de construir un equilibrio: dirigentes con sensibilidad política y social, acompañados de conocimientos suficientes para comprender el Estado, sus instituciones y los problemas que deben ser enfrentados.
Max Weber, en La política como vocación, reflexionó sobre la relación entre la política y la administración profesional. Su pensamiento mantiene una enorme vigencia: la conducción política necesita complementarse con capacidades técnicas y administrativas.
Peter Drucker, uno de los grandes pensadores de la administración moderna, planteó en Management Challenges for the 21st Century que las organizaciones deben prepararse para los cambios antes de que estos se conviertan en crisis. En Managing Oneself, además, insistió en la importancia de conocer las propias fortalezas y desarrollar capacidades para realizar una mayor contribución.
Llevado al terreno político, el mensaje es sencillo: un partido no debe esperar a necesitar especialistas para comenzar a formarlos. Debe prepararlos antes de necesitarlos.
Del dirigente político al dirigente especializado
El PRM podría desarrollar una gran plataforma permanente de formación y especialización de sus dirigentes, utilizando y fortaleciendo las estructuras que ya contemplan sus propios estatutos, particularmente su Escuela de Formación Política y Gestión Pública.
Podríamos imaginar una generación de dirigentes especializados en:
Economía y finanzas públicas; presupuesto; salud; educación; seguridad ciudadana; energía; infraestructura; agricultura; medio ambiente; tecnología e inteligencia artificial; transformación digital; desarrollo social; municipalidad; planificación; formulación y evaluación de proyectos; compras públicas; relaciones internacionales; comunicación estratégica y gestión de crisis.
No todos tendrán que ocupar una posición pública.
Pero todos deberían tener la posibilidad de prepararse.
Porque el verdadero capital de una organización política no está únicamente en la cantidad de dirigentes que posee, sino en la calidad de sus capacidades humanas.
Un banco nacional de talentos
El partido también debería construir un gran Banco de Talentos y Capacidades del PRM.
Saber quiénes son sus profesionales, qué han estudiado, dónde han trabajado, cuáles son sus competencias, qué experiencias poseen y en qué áreas pueden contribuir al país.
Esto permitiría pasar de la improvisación a la planificación.
Cuando el Estado enfrente un nuevo desafío, el partido debería tener profesionales preparados para estudiarlo, discutirlo y proponer alternativas.
No para convertir el partido en un ministerio paralelo, sino para convertirlo en una organización política con capacidad permanente de pensar en el país.
Una red territorial de conocimiento
La profesionalización tampoco puede quedarse en Santo Domingo.
Debe llegar a cada territorio.
Distrito Municipal, Municipio, Provincia, Región, nivel Nacional y representación Internacional deberían estar conectados mediante equipos políticos y técnicos capaces de identificar problemas, producir diagnósticos y elevar propuestas.
Imagino una estructura donde cada municipio pueda identificar sus principales desafíos; cada provincia pueda integrar esas necesidades; las regiones puedan analizar problemas comunes y el nivel nacional pueda convertir ese conocimiento territorial en insumos para políticas públicas.
Así, el partido podría construir algo mucho más poderoso que una estructura electoral: una red nacional de conocimiento sobre la realidad dominicana.
Alexis de Tocqueville observó en La democracia en América la importancia de las asociaciones y de la participación organizada para la vida democrática.
En los nuevos tiempos, esa capacidad de asociación debe incorporar conocimiento, tecnología, planificación y coordinación.
La política del futuro será también una política de conocimiento
La República Dominicana necesita dirigentes capaces de escuchar a una comunidad, pero también de interpretar sus datos.
Necesita dirigentes capaces de defender una política pública, pero también de comprender su presupuesto.
Necesita dirigentes que conozcan el territorio, pero también sepan utilizar la tecnología.
Necesita dirigentes con sensibilidad social, pero también con capacidad de gestión.
Y necesita algo todavía más importante: dirigentes con ética.
Porque profesionalizar la política sin ética puede producir administradores eficientes, pero no necesariamente servidores públicos comprometidos con el bien común.
El PRM tiene una oportunidad histórica.
Sus propios estatutos ya reconocen la importancia de la formación política y la gestión pública. El desafío ahora es llevar esa concepción a una escala mucho mayor, convertirla en una política permanente de formación, especialización, investigación y preparación de nuevos liderazgos.
El partido que quiera gobernar el futuro debe comenzar a formar hoy a quienes tendrán que enfrentar los problemas del mañana.
El dirigente del futuro no será solamente quien consiga votos. Será quien pueda entender los problemas de la sociedad, trabajar en equipo, formular soluciones y convertirlas en resultados.
Por eso, la pregunta que debemos hacernos no es solamente quién será nuestro próximo candidato.
La pregunta más importante es:
¿Qué tipo de dirigentes estamos formando para la República Dominicana que tendremos que gobernar dentro de diez o veinte años?
Esa debería ser una de las grandes conversaciones del PRM hacia el futuro.
Porque los cargos pasan.
Los gobiernos pasan.
Los procesos electorales pasan.
Pero las instituciones, el conocimiento y la formación de una generación de dirigentes permanecen.
Y quizás ahí esté el verdadero reto de un partido de gobierno: no solamente ganar elecciones, sino preparar a la organización y a sus dirigentes para estar a la altura de una nación que también está cambiando.
Artículo de opinión por Wander Rafael Morales Feliz












