Pekín. El Gobierno de China exigió a Estados Unidos detener de inmediato las sanciones, presiones y medidas económicas contra Cuba, al considerar que las restricciones mantenidas durante más de seis décadas han provocado graves consecuencias para la población de la isla.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Lin Jian, formuló el reclamo este miércoles durante una rueda de prensa en Pekín, en respuesta a nuevas sanciones anunciadas por Washington contra entidades cubanas.
Lin sostuvo que Estados Unidos ha endurecido recientemente sus medidas y afirmó que estas afectan las condiciones básicas de vida de los ciudadanos cubanos.
“Estados Unidos debe escuchar el llamado de la comunidad internacional, detener de inmediato su bloqueo, coerción y presión contra Cuba”, declaró el vocero, quien también reiteró el respaldo de Pekín a la soberanía cubana y su oposición a la intervención extranjera.
Washington amplía las sanciones
La declaración china se produjo después de que la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro estadounidense, OFAC, incorporara nuevas instituciones y empresas cubanas a su lista de personas y entidades sancionadas.
Entre las organizaciones incluidas el 13 de julio figuran el Ministerio de Turismo de Cuba, el Grupo Empresarial de Transporte Marítimo Portuario, el Grupo Empresarial del Comercio Exterior, empresas relacionadas con combustibles y las denominadas Brigadas de Respuesta Rápida.
La actualización también incluyó a las Milicias de Tropas Territoriales y a la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana.
Las designaciones fueron realizadas bajo la Orden Ejecutiva 14404, emitida en mayo de 2026, que autoriza sanciones contra personas y entidades que Washington vincule con actos de represión en Cuba o con amenazas a la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos.
Dos posiciones enfrentadas
China describe las medidas estadounidenses como un “bloqueo integral” y considera que carecen de legitimidad internacional.
Estados Unidos, en cambio, sostiene que sus sanciones están dirigidas contra fuentes de financiamiento, organismos gubernamentales y estructuras que atribuye al aparato de seguridad y control político cubano.
El sistema estadounidense incluye prohibiciones sobre determinadas transacciones comerciales y financieras, pero también contempla licencias generales o específicas que permiten algunas operaciones, entre ellas actividades autorizadas por la OFAC.
Por tanto, Pekín y Washington mantienen interpretaciones contrapuestas sobre el alcance, la legalidad y los objetivos de las restricciones.
China denuncia impacto sobre la población
Lin Jian aseguró que las sanciones perjudican el derecho de la población cubana al desarrollo y afectan el acceso a bienes y servicios esenciales.
El Gobierno cubano atribuye una parte importante de sus dificultades económicas, energéticas y financieras a las restricciones estadounidenses. Washington, por su lado, responsabiliza a las políticas internas y al modelo económico de la isla de buena parte de la crisis.
China manifestó que continuará trabajando con otros países para defender lo que calificó como la equidad y la justicia internacional, además de apoyar a Cuba en la protección de su soberanía.
Mayoría de la ONU rechaza el embargo
La Asamblea General de las Naciones Unidas ha aprobado durante más de tres décadas resoluciones que solicitan el fin del embargo económico, comercial y financiero estadounidense contra Cuba.
La resolución más reciente fue adoptada el 29 de octubre de 2025 con 165 votos a favor, siete en contra y 12 abstenciones. Las decisiones de la Asamblea General expresan la posición política de los Estados miembros, pero no tienen carácter obligatorio para el Gobierno estadounidense.
Estados Unidos mantiene que sus medidas forman parte de su política exterior y de seguridad nacional, mientras Cuba, China y numerosos gobiernos sostienen que tienen efectos extraterritoriales y perjudican a la población.
La incorporación de nuevas entidades cubanas a las listas de sanciones profundiza ahora la confrontación diplomática entre Washington, La Habana y Pekín.












