Rusia lanzó un ataque masivo contra objetivos en Ucrania, en una ofensiva que incluyó armas de precisión de largo alcance, misiles y drones de ataque, según informó el Ministerio de Defensa ruso.
Moscú afirmó que la operación fue realizada en respuesta a recientes ataques ucranianos contra territorio ruso y sostuvo que los blancos incluyeron instalaciones de la industria militar, complejos de combustible y energía, así como infraestructura de aeródromos militares.
De acuerdo con la versión rusa, los ataques alcanzaron objetivos en Kiev y su región, además de instalaciones en las provincias de Dnepropetrovsk, Poltava, Cherkasy, Chernígov y Kiev.
Explosiones e incendios en Kiev
Antes del comunicado ruso, medios y autoridades locales reportaron potentes explosiones e incendios en Kiev y en otras zonas del territorio ucraniano.
Autoridades ucranianas informaron daños en edificios residenciales, centros urbanos e infraestructuras civiles, además de víctimas mortales y decenas de heridos.
Los equipos de emergencia continuaban las labores de rescate entre escombros, mientras la población permanecía bajo alertas aéreas en refugios y estaciones del metro.
Rusia dice que atacó infraestructura militar y energética
El Ministerio de Defensa ruso aseguró que sus fuerzas utilizaron armas de precisión lanzadas desde aire, tierra y mar, junto con drones de ataque.
Según Moscú, la ofensiva tuvo como propósito golpear instalaciones vinculadas a la industria militar ucraniana y complejos de combustible y energía que, de acuerdo con su versión, apoyan las operaciones de Kiev.
También indicó que fueron atacadas infraestructuras de aeródromos militares en varias provincias ucranianas.
Kiev denuncia impacto sobre civiles
Ucrania, por su parte, denunció que el ataque dejó daños en áreas residenciales y afectó a civiles.
Las autoridades ucranianas han insistido en que los bombardeos rusos contra ciudades representan una amenaza directa para la población y han reiterado su llamado a los aliados internacionales para acelerar el suministro de sistemas de defensa aérea.
Kiev sostiene que sus operaciones contra objetivos en territorio ruso forman parte de su derecho a la defensa frente a la invasión rusa.
Moscú acusa a Ucrania de ataques contra civiles
Rusia justificó la ofensiva como una respuesta a lo que califica como ataques ucranianos contra población civil e infraestructura en regiones rusas y territorios ocupados por Moscú.
Entre los hechos citados por la parte rusa figuran ataques con drones y misiles contra viviendas, vehículos, centros comerciales, zonas de ocio y medios de transporte.
Moscú también mencionó episodios ocurridos en Starobelsk, Yenákievo, la ruta ferroviaria Moscú–Simferópol, Guelendzhik y la provincia de Moscú, donde aseguró que se registraron víctimas civiles.
Una guerra con versiones enfrentadas
El nuevo ataque vuelve a reflejar la escalada del conflicto entre Rusia y Ucrania, con ambas partes acusándose de golpear infraestructura crítica y causar víctimas civiles.
Mientras Moscú presenta sus bombardeos como represalia contra objetivos militares y energéticos, Kiev denuncia que las ofensivas rusas impactan zonas residenciales y agravan la emergencia humanitaria.
La comunidad internacional ha seguido con preocupación el aumento de ataques de largo alcance, el uso masivo de drones y misiles, y el impacto de la guerra sobre ciudades, redes energéticas y población civil.
Llamados a más defensa aérea
Tras el ataque, autoridades ucranianas reiteraron la necesidad de recibir más sistemas de defensa aérea para interceptar misiles y drones.
Kiev considera que el refuerzo de su escudo antiaéreo es esencial para proteger a la población civil y reducir el impacto de nuevos bombardeos.
La ofensiva ocurre en un momento de intensificación de los ataques a distancia, tanto contra territorio ucraniano como contra infraestructura rusa, especialmente instalaciones energéticas y logísticas.
Conflicto sigue escalando
La guerra entre Rusia y Ucrania continúa generando graves consecuencias humanitarias, militares y económicas.
Los ataques contra infraestructura energética, complejos industriales, aeródromos, centros urbanos y redes de transporte han ampliado el alcance del conflicto y profundizado el desgaste de ambos países.
El nuevo bombardeo contra Kiev y otras regiones ucranianas confirma que la confrontación aérea sigue siendo uno de los frentes más activos y destructivos de la guerra.












