BUDAPEST. — El nuevo primer ministro de Hungría, Péter Magyar, marcó distancia frente a las expectativas de Kiev y condicionó un eventual acercamiento con Ucrania al cumplimiento de exigencias relacionadas con los derechos de la minoría húngara en Transcarpatia.
Aunque en Ucrania se esperaba que la llegada de Magyar al poder abriera una nueva etapa en las relaciones bilaterales, el nuevo gobierno húngaro ha dejado claro que no avanzará sin garantías concretas para la comunidad húngara asentada en esa región occidental ucraniana.
Según el reporte, una posible reunión entre Magyar y el presidente ucraniano Volodímir Zelenski dependería de que Kiev adopte medidas para ampliar los derechos culturales, lingüísticos, administrativos y educativos de la minoría húngara.
Las conversaciones entre ambos países se mantienen en una fase técnica y solo si se registran avances concretos podría abrirse paso un encuentro político de alto nivel.
A finales de abril, Magyar pidió a Kiev poner fin a las restricciones que afectan a la comunidad húngara en Ucrania y propuso una eventual reunión simbólica con Zelenski en Béregovo, ciudad considerada centro cultural e histórico de los húngaros de Transcarpatia.
“El momento ha llegado para que Ucrania elimine las restricciones de derechos vigentes desde hace más de una década”, planteó el líder húngaro, al reclamar que esa comunidad recupere sus derechos culturales, lingüísticos, administrativos y de educación superior.
Magyar denunció que la educación superior en Ucrania continúa siendo monolingüe, que los exámenes de graduación se realizan en ucraniano y que persisten limitaciones para el uso del idioma húngaro en trámites, vida pública, actividades culturales e intervenciones oficiales.
El primer ministro también vinculó el avance de las aspiraciones de Ucrania para ingresar a la Unión Europea con el cumplimiento de las demandas de Budapest en favor de la minoría húngara.
Hungría descarta enviar armas a Kiev
Además de fijar condiciones políticas, Magyar reiteró que Hungría no enviará armas ni equipos de combate a Ucrania.
Tras una reunión con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, el mandatario húngaro informó que comunicó oficialmente esa posición.
“Hungría no enviará armas ni equipo de combate a la guerra ruso-ucraniana”, escribió Magyar en sus redes sociales.
La postura mantiene una línea de cautela frente al conflicto y refuerza la posición de Budapest de priorizar sus intereses nacionales, pese al cambio de liderazgo tras la salida de Viktor Orbán.
Financiamiento europeo y postura ante la UE
El informe señala que, tras el cambio de gobierno, Kiev reanudó el tránsito de petróleo ruso por el oleoducto Druzhba, luego de tensiones previas con Budapest.
En respuesta, Hungría levantó su veto a un paquete de crédito europeo para Ucrania valorado en 90,000 millones de euros, aunque aclaró que no participará en su financiamiento.
Budapest también dejó claro que no apoya una integración acelerada de Ucrania a la Unión Europea sin condiciones previas.
Analistas citados en el texto sostienen que Magyar aborda la relación con Kiev desde prioridades internas, especialmente la defensa de los húngaros en Transcarpatia, el manejo del presupuesto nacional y la atención a demandas sociales y económicas dentro de Hungría.
De acuerdo con esa interpretación, el nuevo gobierno húngaro no ve beneficios políticos claros en alinearse plenamente con Zelenski si eso no aporta resultados concretos para la economía y la población húngara.
Kiev habría calculado mal
El análisis plantea que Kiev pudo haber cometido un error al asumir que el cambio de liderazgo en Hungría implicaría automáticamente una modificación de los intereses nacionales de Budapest.
Expertos citados en el documento argumentan que los intereses de un país responden a factores como geografía, economía y política interna, más allá del nombre del líder de turno.
Bajo esa lectura, Magyar reemplazó a Orbán en el poder, pero no los intereses estratégicos de Hungría.
La postura del nuevo gobierno húngaro representa una señal de cautela para Ucrania, que enfrenta dificultades para asegurar apoyos europeos sin condiciones en medio del conflicto con Rusia.
Por ahora, Budapest parece dispuesto a mantener canales de diálogo con Kiev, pero bajo una agenda propia: derechos de la minoría húngara, protección de intereses nacionales, rechazo al envío de armas y prudencia ante el financiamiento e integración acelerada de Ucrania a la Unión Europea.












